El inefable José Luis Gioja se sigue viendo a sí mismo como el gobernador emérito de San Juan, es decir una especie de fuente de consulta política permanente. Si no es tenido en cuenta, suelta su vistosa, afilada y campechana lengua.
Uñac y Gioja, esos vecinos de Mendoza que vuelven a ventilar sus trapitos al sol
Ahora ha acusado al gobernador formal de San Juan, Sergio Uñac, de "haberse dado vuelta como una media" por no avalar la movida del presidente Alberto Fernández y de otros gobernadores del PJ tendiente a pedir el juicio político a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a fin de complacer a Cristina Kirchner.
Son los mismos que, burdamente, se desacataron ante el fallo de la Corte nacional que ordenó restituir fondos de la coparticipación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que el Gobierno de Cristina y Alberto le habían birlado a CABA para pasarlos al gobernador bonaerense Axel Kicillof del riñón cristinista.
Luego, cuando se dieron cuenta del alzamiento anticonstitucional que estaban propiciando, recularon. Y prefirieron ir por el pedido de juicio político contra los miembros del máximo tribunal, puro cotillón para la gilada, porque saben que no tienen chances de que eso prospere.
Uñac, que transita su segunda gestión consecutiva como jefe del Ejecutivo sanjuanino, jugó hace tiempo con la idea de anotarse entre los posibles presidenciables del peronismo para 2023, una ensoñación que tuvo la vida de una pompa de jabón. Fuera de San Juan su nivel de conocimiento era y es muy magro.
Por eso, ahora Uñac busca ir por la tercera gobernación consecutiva. Para ello aprovecha la brecha que abrió su antecesor, el siempre vistoso Gioja, ese que cuando se encontraba con algún periodista de Mendoza no dudaba en cuestionar al entonces gobernador Julio Cobos de quien decía "ojo con él, porque con esa carita de huevón, te la pone".
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En efecto, en su momento Gioja logró hacerse un traje a medida al modificar la Constitución de esa provincia, que admitía sólo una reelección de gobernador. Gioja usó el chispeante argumento de que a él le faltaban muchas cosas por hacer como gobernador. Típico y ladino pensamiento de gobernador feudal que cree que es accionista de una empresa.
Gioja, de 73 años, actual diputado nacional, sobreviviente milagroso de aquel accidente de helicóptero que lo dejó varias semanas al borde de la muerte, es un peronista sui generis, de esos que si hoy los vientos del PJ tiran para la derecha, son menemistas, y si tiran para la izquierda, son kirchneristas. Sin el más mínimo problema de conciencia.
Todo bajo el apotegma que vendía el creador del movimiento quien aseguraba que en la Argentina "peronistas somos todos". Porque para Perón el peronismo era la argentinidad al palo.
Lo concreto es que Uñac se dio cuenta de que las provincias peronistas importantes estaban en otra. Que no avalaban ese disparate de Alberto y compañía de desconocer un fallo de la Corte. Ni Córdoba, con Schiaretti; ni Santa Fe, con Perotti; ni Entre Ríos, con Bordet; ni Salta, con Sáenz, y ni siquiera San Luis, con Rodríguez Saá, se prendieron.
Fue así que Uñac prefirió ir por un camino de cordura, algo que le cayó muy mal a su ex mentor Gioja, que piensa con esa lógica de los Insfrán, de los Capitanich, de los Zamora, esos que representan, al decir de Alberto, el Norte Grande.
Gioja tiene un punto a su favor que lo va a facturar hasta el día de su muerte. Con el desarrollo de la minería le cambió la cara a su provincia. Sin embargo, ese cambio no tuvo toda la rigurosidad vigilante que se requería por parte del Estado, lo cual trajo consigo diversos problemas por una falta adecuada de controles a las mineras.
En septiembre de 2015 se produjo en Veladero, San Juan, aquel famoso vuelco de mercurio en el yacimiento de oro gestionado por la empresa Barrick Gold, que fue considerado "el peor desastre minero de la Argentina".
Tras ese episodio la Universidad de Cuyo comprobó que el agua en la localidad de Jáchal, aguas abajo de Veladero, presentaba altos niveles de metales pesados. A ello se sumaron denuncias contra funcionarios sanjuaninos por supuestas transacciones corruptas.
No es raro que esos despropósitos hayan ocurrido en la tercera gobernación consecutiva de Gioja. Los gobernadores que ganan una primera reelección se suelen envanecer creyendo que son Gardel, por lo cual se mandan unos floridos pepes. Imagínese, lector/a, lo que puede ocurrir con los que obtienen una segunda reelección consecutiva (o sea tres gestiones seguidas), como logró Gioja, y como es muy probable que obtenga Uñac.
Cuando los políticos importantes de un lugar sacan sus trapos al sol hay que estar expectantes y analizar con atención lo que lanzan. Los egos heridos suelen ser una gran fuente de información.
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