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Un Suarez confrontativo y aleccionador

En su discurso anual, sin romper con sus modales, Suarez dedicó un buen tramo a diferenciarse del gobierno de Alberto Fernández en el manejo de la pandemia

Rodolfo Suarez habló de "sofismas" y de "demagogia" al referirse críticamente a los argumentos que esgrimen quienes contraponen a la salud con la economía y más recientemente con la educación. Una vez más, el gobernador defendió su filosofía aperturista para la defensa de la actividad económica, sin pasar por alto que en la segunda ola el virus de coronavirus está golpeando más duramente y que hay nuevas categorías a considerar que evaluará con los intendentes.

Y en esta oportunidad hizo hincapié en la educación como bandera primordial. Así Suarez se metió explícitamente en el conflicto de Fernández-Kicillof con Rodríguez Larreta, y le respondió al pedido del SUTE por el cese de la presencialidad.

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No ahorró en fundamentos a la hora de defender a la educación para avalar su estrategia. Habló generosamente de equilibrios, brecha social y prioridades, con un tono aleccionador de lo que implica el sistema educativo para una sociedad. Así se paró como un gobernador que defiende por igual la salud, la economía y la educación. A diferencia de lo que predica el gobierno nacional, dio a entender.

A la pobreza se la combate con desarrollo, que se obtiene con crecimiento, y que se logra con la inversión en la educación, para alcanzar el empleo de calidad. De vuelta, Suarez marcó diferencia con el paradigma imperante en el nivel nacional.

Con escasos instrumentos económicos, un gobierno provincial está atado al rumbo de la macroeconomía nacional, reconoció en su discurso, tras lo cual aconsejó al gobierno de Fernández cómo diseñar un modelo virtuoso: hacer las reformas claves, lograr equilibrio presupuestario, recuperar la moneda, mejorar el relacionamiento internacional y garantizar seguridad jurídica. Es la forma de generar confianza y lograr inversiones, planteó el mandatario.

Suarez atribuyó al manejo nacional de la pandemia y al "largo confinamiento" dispuesto por el "poder central" la caída de la actividad económica, de la recaudación, y de los recursos corrientes, que equivalen al financiamiento de dos años de obra pública. "Enorme daño", remarcó con tono de queja.

Allí destacó el orden, la baja del gasto y la austeridad como pilares de su gestión para paliar la crisis, y aprovechó para pedir a la Nación un sistema de reconocimiento a los gobiernos que cumplen con los deberes. Una buena administración es indispensable para defender la salud, disparó.

No dejó pasar Suarez la discriminación en la distribución de las asistencias, y pasó factura hasta por acciones gestuales del gobierno de Fernández, por lo que reclamó que la distribución de recursos sea previsible y mensurable. Toda una expresión de deseos.

Otra forma de plantarse frente al Gobierno nacional la mostró cuando hizo referencia a la adquisición de vacunas. Dijo que como no cumplieron con las expectativas que ellos mismos generaron sobre la cantidad de dosis, ahora buscan cargar la responsabilidad también en los gobernadores.

Acorde a la tradición, el gobernador en su discurso hizo un balance de la gestión en todas las áreas, y anticipó unas pocas iniciativas. En varios tramos hizo reconocimientos a los apoyos que le brindó la oposición legislativa a sus iniciativas, hasta que se detuvo en el frustrado proyecto de reforma de la Constitución. Allí sí retó a los legisladores por obstruir el avance del proyecto.

Año electoral

El gobernador, a diferencia del año pasado, se mostró con un perfil altamente político y aprovechó para apuntar al Gobierno nacional por el "grave error de encerrarnos" de manera prolongada e innecesaria el año pasado. Así lo dijo, con una forma más cercana a la confrontación directa que acostumbraba Alfredo Cornejo.

Al hablar de la necesidad de tener "carácter", aclaró que era necesario, no para abrir grietas ni para beneficios sectoriales, sino para lograr consensos sólidos y duraderos para el bien común.

Y aprovechó el momento para anunciar que llamará a elecciones con fechas unificadas con la Nación. Allí, indudablemente, se buscará plesbicitar su gestión en contraste con la de Alberto Fernández.

Este año asistimos a un discurso de Rodolfo Suarez que llamó la atención por el tenor político, algo que no pasó inadvertido por la oposición. Palo a palo, el referente del Frente de Todos, Lucas Ilardo, lo resumió así: "este es el peor gobernador radical desde 1983 a la fecha".

Las cartas parecen estar echadas: las y los ciudadanos de Mendoza este año darán su veredicto en las urnas.