El clima de tensión creciente que se observa entre oficialismo y oposición se viene gestando desde hace tiempo, a ritmo lento pero sin pausa. Distintos espacios de confrontación son testigos de los ánimos crispados.

La Suprema Corte ha sido usualmente el último recurso de definición cuando los ámbitos naturales de decisión política no han logrado acuerdos básicos en los marcos institucionales. Así, el máximo tribunal de la Provincia se tuvo que hacer cargo de la legitimación de la Ley 7.722 que regula la minería, o de partir por el medio en el tema de la limitación de las reelecciones de los intendentes, para dejar conforme al peronismo sin derrotar definitivamente a la iniciativa radical.

Pero no siempre se pueden encontrar salidas salomónicas, lo que explica en parte la tirantez que ocasiona la sucesión de Jorge Nanclares, que inclina ahora la balanza para el lado del partido gobernante. 

Puede haber una pizca de encono personal sobre Teresa Day, estricta colaboradora del procurador Alejandro Gullé, el hombre que llegó de la mano de Alfredo Cornejo a zarandear parte de las estructuras aletargadas del Poder Judicial. La histórica "equiparada", por voluntad del gobernador y en un par de trámites exprés, pasa a integrar la casta de siete miembros de la cúpula judicial.

Es lo que indica la Constitución, resaltan desde el oficialismo, mientras voces opositoras hablan de "escándalo" institucional y otras acusaciones por el estilo. La famosa Sala 2, que integran en mayoría dos exfuncionarios de gobiernos justicialistas, lejos de rechazar in limine las acciones de la oposición, como había pedido el radicalismo, se encaminó a complicar el proceso de Teresa Day. 

La ausencia de los tres supremos filo peronistas en el acto de elección de presidente de la Corte para completar el mandato de Nanclares, más que un desplante al ungido, Dalmiro Garay, expresa una señal evidente de rechazo al nombramiento de la única mujer en la cabeza del Poder Judicial, quien participó de la votación pese a que hay una presentación de inconstitucionalidad pendiente que busca invalidarla.

Dio en la tecla el ex ministro radical, Dalmiro Garay,  al reconocer que se viven "momentos turbulentos" cuando describió el estado de situación en el alto tribunal. Por delante tendrá la difícil tarea de liderar un poder al que nunca aspiró integrar, pero que necesita seguir avanzando es su modernización para estar al nivel de los conflictos de la sociedad que requieren una justicia diligente.

La estrategia de los ausentes, Omar Palermo, Julio Gómez y Mario Adaro, de no convalidar un acto en el que participaría Teresa Day, va en línea con el mandato partidario que dispuso que los senadores del Frente de Todos no asistieran a la sesión que debía prestar acuerdo para su asunción como ministra de la Suprema Corte.

La confrontación entre el Gobierno y la oposición, que también llegó a la Corte con la vacante que le cayó a la administrsción radical,  ya se venía agudizando tras el rechazo al endeudamiento, el ahogo financiero de la Nación, y las trabas a Portezuelo.

Basta dar un golpe de vista a las redes sociales para observar la virulencia verbal que se tributan unos a otros y el nivel de chicanerío paupérrimo. El "momento de turbulencia", como caracteriza Garay a la interna judicial, también describe el clima político que desde hace un tiempo se vive en Mendoza.

Resolver si un CV se ajusta o no a un precepto constitucional, o cuáles son las incumbencias profesionales del abogado no debería ser una tarea tan complicada para decisores de buena voluntad. Lo que enturbia es el juego de intereses que subordinan una resolución que debería ser meramente técnica y de interpretación jurídica.

La dirigencia sigue dando muestras de no comprender los verdaderos problemas de los hombres y mujeres de a pie que, lejos de tener los generosos sueldos de la cúspide del Estado asegurados, tienen que remarla todos los días y miran con incertidumbre el futuro, no tan sólo por la pandemia sino por una provincia estancada en un país en crisis.

Ni la Suprema Corte, ni los cruces a través de las redes van a solucionar los graves problemas económicos y sociales que tiene los habitantes de Mendoza.

Poner el hombro día a día

Los sectores productivos y de servicios, los que realmente son generadores de recursos que permiten sostener el sistema estatal y darle vida a la actividad privada, vienen atravesando como pueden el golpe de la pandemia.

El sector turístico y gastronómico -de los más afectados- en forma incipiente se va reanimando pero sólo enfocado al movimiento interno, la única actividad posible. La capacidad ociosa de los emprendimientos que atraían a turistas extranjeros quedará para mejores tiempos, siempre que sobrevivan a la parálisis que se mantendrá al menos hasta el año que viene.

Atento a la crisis,  la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán pide que no se levante el feriado puente del 10 de julio para mover un poco la actividad que está  desfalleciente. Pequeños alojamientos, restoranes y bodegas del Valle de Uco esperan estos días para tener signos de reactivación, lo que puede ser más notorio al comienzo de las vacaciones de invierno.

Se contrapone al reclamo de la FEM -igualmente razonable- que apoya la gestión de CAME para que se cancele el feriado anunciado porque el comercio minorista pierde otro día más de ventas, mientras que los costos se incrementan. Hace falta dinamizar la economía local en diversos rubros y no tiene sentido agregar otro feriado sabiendo que no va a venir ningún turista de afuera de la provincia, remarcan.

Lo que puede resultar conveniente a unos termina afectando a otros, algo natural en tiempos de normalidad, pero que agudiza sus efectos en momentos como éstos, cuando un día de trabajo resulta sensible al sostén del negocio y de sus fuentes laborales.

Una puerta a la esperanza

La generación de trabajo es uno de los aspectos que anima a la Provincia detrás de Portezuelo para el corto plazo y los años venideros.

La apertura de la licitación, con un único oferente, dejó conforme al Gobierno porque junto a la UTE, que integran tres tradicionales empresas locales y la estatal china Sinohydro, se ensamblan varias pymes del medio.

El Gobernador lo celebró con un tuit: "Quiero destacar que en el consorcio que se presentó como oferente participan, además de las empresas mendocinas principales, más de 50 pymes locales".

En medio de tanta malaria, y de señales hostiles de la Nación que llevó a que el "MendoExit" agitado por Alfredo Cornejo tuviera repercusión popular, la Provincia dio un paso firme hacia el sueño de Portezuelo. 

Que el proyecto no se convierta en pesadilla no sólo depende de la voluntad presidencial, que debe laudar y honrar la deuda, sino de la forma en que actúe la dirigencia provincial.