Análisis y opinión

Teresa Day, necesario nuevo paradigma en la Corte

Por estos días podemos decir que estamos ante un cambio de paradigma en lo que respecta a uno de los tres poderes del Estado: la Suprema Corte de Justicia recibirá un nuevo miembro.

Para ello el gobernador a propuesto a la coordinadora del Ministerio Público Fiscal, la Dra. Teresa Day.

¿Porqué hablo de cambio de paradigma? Pues bien porque el tradicional concepto del juez conocedor del derecho como patrón exclusivo de selección formal –que Teresa Day lo posee, y sobradamente-, debe empezar a reconocer otro, en Mendoza y me atrevo a decir en buena parte del país y Latam, consistente en entender la otra gran función del Poder Judicial, esto es, el manejo y administración de dicho poder entendido como sistema, como instrumento de ejecución eficiente y eficaz; en definitiva, justificar su propia existencia para sí y para la sociedad en la que se encuentra asentado. En servir del mejor modo para Mendoza.

Estos largos años de ejercicio profesional de la abogacía, de estudio del derecho y de servir en la función de Seguridad, donde se puede ver desde el otro lado cómo funciona el sistema en general y en particular el de Justicia, conllevan a la siguiente reflexión: el Poder Judicial debe ser cada vez más eficiente.

Nadie en Mendoza –ni en ninguna parte-, puede esperar años para resolver sus problemas diarios y ciudadanos. Somos de tiempo decía Borges, pero se hubiera espantado al ver cuánto de pérdida ciudadana de él hay en un juicio largo, en una esperanza de resolución que no llega. Y como en estos  últimos cuatro años se hicieron reformas que sí han acelerado ese tiempo necesario,  se necesita consolidar ese esfuerzo, para continuar en la senda de lo que los ciudadanos requieren: una justicia que sea rápida, que otorgue una garantía para vivir mejor y que no se convierta en un peso para aquellos que la necesitan.

El modo tradicional de medir  a un juez es el del conocimiento del derecho, muchas veces también atenuado por las pretensiones del poder de establecer a sus cercanos allí. Pero esta selección de la Dra. Teresa Day escapa a esa costumbre, ya que no es amiga del poder; trabajó del mismo modo durante gobiernos de peronistas y radicales. De hecho, me permito decir que es sólo amiga de que se hagan del mejor modo las cosas.

La experiencia de estos años me permite decir que la Dra. Day es una importante pieza del sistema judicial, conocedora de los recovecos tribunalicios y fiscales donde se esconde aquello que denominamos actividad improductiva del Estado, y que tiene los elementos intelectuales y, sobre todo, la fuerza moral para luchar contra eso que es, posiblemente, uno de los peores males sociales: el Estado, caro,  que no le sirve a nadie.

Permítaseme dar un ejemplo de su capacidad, entre tantos otros ya que participó activamente en la sanción de innumerables leyes. Cuando se sancionó el denominado nuevo Código Procesal Penal, desde su comienzo no pudo aplicarse en la zona sur y en el Valle de Uco. Año tras año se producían estiramientos de lo inconclusa de esa reforma. Los mendocinos teníamos dos códigos en el mismo territorio, y ese error manchaba esa reforma.

Con la impronta del gobernador Cornejo empezamos a trabajar para dar por terminada esa división. El plan originario de la Justicia correspondía al modo tradicional de hacer las reformas en el Estado: ampliar el presupuesto, solicitar más dinero. Para quien no lo sepa, cumpliendo –sin saberlo- la paradoja de la denominada Ley de Parkinson –Cyril Northcote Parkinson, UK, 1957- el estado suele entender que toda reforma o cambio es 1) emplear a más personas, y 2) solicitar más dinero.

Ese modelo es el tradicional de la administración pública argentina. No se hace con mala intención en general, sino que es lo que se hace siempre. Una tradición, pero muy cara para los ciudadanos.

Pues bien, cuando empezamos a trabajar en llevar el código nuevo a toda la provincia la primer resistencia fue, precisamente, el dinero y más nombramientos; ambas situaciones iban en contra del tipo de reforma que proponíamos, eficientizando los recursos. En ese punto la Dra. Day consiguió lo necesario para establecer la capacidad de actuación del ministerio público y jueces sin incrementar presupuesto ni personal, reunificando tareas, mejorando la comunicación, estableciendo protocolos de actuación, etc. Sin mayores gastos, luego de 18 años de impotencia estatal, se produjo la tan necesaria reunificación y aplicación del nuevo código.

Ese es uno de los ejemplos de su actuación, pero tiene en su haber más, participando en decenas de nuevas leyes con conocimientos prácticos en todas las áreas relacionadas con la Justicia: fiscales penales y civiles, minoridad, contravencional, seguridad, tránsito, policía, penitenciaría, etc. etc.

Hoy la corte de Mendoza necesita ese tipo de pensamiento, esa fuerza y ese tipo de personas. Sobradamente la corte se encuentra en conocimiento del derecho; cuenta además con un cuerpo de relatores probados en saber del Derecho. Pero lo que sí es necesario es que las reformas de eficiencia se hagan en meses, y no en 18 años.

Teresa Day posee con ventaja, esa exclusividad. Se la necesita en la Corte. Me permito decir, entonces, que a dicha mujer la necesitan los ciudadanos de Mendoza.