Análisis y opinión

Sueldos fabulosos: cuánto tienen que ganar los políticos, intimidades del "Dietazo" y otros casos

El debate nacional por los privilegios políticos y los asalariados comunes en un contexto de pobreza. El aumento de los senadores a $6,3 millones. Otros casos

Tiremos a la basura a todos los políticos. Corramos a cada uno de ellos (y ellas) a la papelera de reciclaje, como a los documentos caducos en nuestras computadoras. Mejor aún. Hagamos cancelaciones masivas en la cancha de River, que es la más grande.

No es imprescindible descartar totalmente a los hombres y mujeres de la politica. Podría ser simbólico, y luego lanzarlos a la calle llenos de harina y huevo en la cabeza. Escupámoslos a la cara y que no vuelvan nunca más. Que se vayan todos.

Ya lo hicimos. Fue hace 23 años en la crisis de 2001 y no dio resultado. Acá estamos todos de nuevo, en el país empobrecedor.

Obvio, el dietazo que se dieron los integrantes del Senado de la Nación (no todos), dio sustento a la indignación generalizada. Es obsceno siquiera imaginar en la misma canasta a un senador nacional que ganará 6,3 millones de pesos en la mano, con un docente de $290.000 o un jubilado de $240.000 en un contexto en que buena parte de la población se está ajustando por precio. La inflación mata como la corrupción. La pregunta es… ¿Qué hacemos? ¿Cuánto debe ganar un político? ¿Cuánto un juez, un presidente, un ministro, un gobernador, un legislador… un funcionario?

Estamos ante un debate más emocional que racional. Es tal el enojo con “la política”, que muchos preferirían que no ganen ni un peso si ello fuese posible. O que debieran luchar -mejor mendigar- por un sueldo que tampoco alcance para llegar al día 15. El razonamiento es así: los políticos nos empobrecieron, no tienen derecho a ganar ni un centavo. Tal idea es absolutamente comprensible.

Las inequidades de los sueldos de “la política” con la “gente común” están a flor de piel, sobre todo porque hay un presidente que llegó al gobierno nacional para combatir la “casta” y sus privilegios.

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Políticos en acción. El presidente Javier Milei acaricia a un perro de la Brigada de Explosivos durante el Foro Llao Llao, en Bariloche.

Políticos en acción. El presidente Javier Milei acaricia a un perro de la Brigada de Explosivos durante el Foro Llao Llao, en Bariloche.

El dietazo de los senadores estuvo repleto de gestos vergonzantes. El miércoles pasado, cuando aún faltaban algunas firmas, el asistente de uno de los senadores del grupo “federal” (una decena de senadores de bloques diversos), le acercó la hoja a un senador que acababa de llegar desde su provincia y estaba “picando” algo en el bufete del Senado, un lugar que los diputados nacionales describen -con cierta envidia- como “coqueto”. El documento era la adhesión al proyecto de resolución por el cual la casa se aumentaría los sueldos de los senadores nacionales cerca de un 275 % “de bolsillo”. El asistente le explicaba al legislador que la idea era subir las dietas tantos o cuántos cantidad de módulos, hasta que el senador se inquietó y le preguntó:

-¿Y eso cuánta plata es?

-Son 6,3 millones de pesos, más o menos…-

-Yo no voy a firmar eso… Ni loco... no es momento...- dijo el senador, uno de los pocos que se opuso al dietazo.

Las discusiones internas en los bloques del Senado fueron temerosas. Nadie dudó de la “justicia” del aumento, ya que comparando lo que cobran hoy (cerca de 1,7 millones de pesos en la mano), el salario de un legislador nacional es menor al de muchas otras funciones del Estado incluso de rangos más bajos. Midiendo con la actividad privada, la dieta del Senado es menos de lo que perciben bancarios, camioneros, petroleros, y muchos otros rubros. “Al final, somos los que hacemos las leyes” dicen.

Es bien conocido lo que ocurrió después. Los senadores quisieron aumentarse el sueldo sin que se note, por eso votaron a mano alzada y sin despacho el proyecto, sobre tablas. La versión taquigráfica indica lo breve del trámite. Luego vinieron las aclaraciones, los que se desmarcaron, el caso de los senadores mendocinos Mariana Juri y Rodolfo Suarez que votaron en contra y no quisieron habilitar la discusión, el reto de Milei, las aclaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel, y el viernes, la aparición de un proyecto de los senadores de La Libertad Avanza, para anular el aumento. Todo es posible. El bloque radical votó dividido en la sesión del jueves. Fue en ese ámbito en que Rodolfo Suarez indicó que no era éste el momento para subir las dietas. Propuso que se haga en tramos, o que no se haga. Después, el ex gobernador y Mariana Juri pidieron que no se les liquide el aumento. La otra senadora mendocina, Anabel Fernández Sagasti, anunció que sorteará parte del aumento, aunque en el recinto lo votó a favor.

Pasados varios días, está claro que hubo un acuerdo de todos los bloques en la comisión de Labor Parlamentaria, el miércoles, para avanzar con el aumento, que la vicepresidenta Villarruel lo sabía, y que en la Casa Rosada, también. Pero dejaron que ocurra.

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Políticos en acción. Senadores mendocinos Rodolfo Suarez y Mariana Juri.

Políticos en acción. Senadores mendocinos Rodolfo Suarez y Mariana Juri.

Es interesante ver la otra cara de la moneda. Los legisladores nacionales, especialmente los de la oposición peronista y los radicales “anti” libertarios, estaban prendidos fuego por el aumento que recibieron los funcionarios del Poder Ejecutivo, que dejaban sus sueldos por debajo incluso del que recibirá el próximo mes el vocero presidencial Manuel Adorni, entre muchos otros. Ello habría motorizado la resolución que se votó la semana pasada. “Ganamos menos que nuestros asesores… que los jueces… que los bancarios… los directores del Banco Nación y de YPF van a cobrar 40 millones de pesos…” se queja un integrante de la Cámara Alta en charla confidencial. En honor a la verdad, ni los directores de YPF ni los del BN llegarían a esa cifra.

El más explícito fue el presidente de la UCR y senador nacional Martín Lousteau. Se manifestó en contra de que los senadores ganen menos que los "tuiteros" presidenciales.

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Políticos en acción. Anabel Fernández Sagasti conversa con otros senadores en la sesión del jueves pasado, en la Cámara Alta.

Políticos en acción. Anabel Fernández Sagasti conversa con otros senadores en la sesión del jueves pasado, en la Cámara Alta.

La cuenta que saca un diputado nacional que vive de su dieta es ajustada. “Recibo en mano cerca de 1,7 millones de pesos con desarraigo y todo… casi todos cobramos el desarraigo. Trabajo en más comisiones que los demás… y paso unas 12 noches en Buenos Aires cada mes… No comés un menú ejecutivo cerca del Congreso por menos de 20.000 pesos, y una noche de hotel arranca en los 50.000 pesos… A nosotros no nos dan una tarjeta corporativa para cubrir los gastos. Un gerente técnico de YPF que trabaja en el edificio de Puerto Madero, no tiene que preocuparse si viaja a El Portón, por dónde se va a alojar o qué va a comer… va con todo pago…” reflexiona. Es entendible, pero a cualquiera que lea estas líneas y viva de su sueldo o de su emprendimiento le sería imposible sentir siquiera comprensión.

Algunas de las expresiones que se escucharon mucho por estos días a modo de salida salomónica fue “que cobren por el trabajo que hacen”. No faltaron oyentes, lectores, televidentes, usuarios de redes que señalan la tarea escasa de los legisladores nacionales. Algo de razón les asiste.

El año legislativo 2023 terminó el 15 de febrero de este año con la sanción de sólo 32 leyes, y un puñado de sesiones y de reuniones de comisiones. El cuadro que sigue refleja el trabajo legislativo de ambas cámaras durante 2023, sobre la base de datos elaborados por la ONG de transparencia parlamentaria, Directorio Legislativo:

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Si el trabajo del congreso se valorase por las leyes que producen cada año, muy probablemente habría que bajarles la dieta si fuese posible. 2023 fue el año de peor producción legislativa de los últimos diez años, que abarcan el último año de Cristina Fernández de Kirchner, los períodos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, y los primeros meses de Javier Milei. El cuadro siguiente ordena la comparación, con datos de Directorio Legislativo:

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Los sueldos de YPF

Los sueldos de YPF a nivel directorio serán un caso bravo de debatir en los próximos días. El año pasado, durante el ejercicio que cerró el 31 de diciembre, la petrolera estatal que se está desprendiendo de áreas de explotación convencional en todo el país incluyendo catorce de estas en Mendoza pagó en honorarios y gastos de directorio para directores y síndicos más de dos mil millones de pesos. La cifra exacta fue de $2.087.567.091 para directores y otros $65.161.356 a los tres síndicos. Para este año, la previsión de honorarios para directores y comisión fiscalizadora (síndicos) que será sometida a la asamblea de accionistas del 26 de abril será de más de diez mil millones de pesos: $10.189.823.464 de acuerdo a datos públicos de YPF para sus inversores, que están disponibles en la página web de la petrolera. La justificación que se esgrimirá a los asambleístas es que para calcular tal suma de dinero "...se tuvieron en cuenta los honorarios correspondientes a los cargos a ser ocupados en el Directorio y en los respectivos comités, comisiones especiales y funciones técnico-administrativas; la inclusión de la remuneración del CEO; así como también las proyecciones a efectos del mantenimiento del posicionamiento de mercado".

El directorio de YPF comprende once directores incluyendo al presidente que hasta hoy además es el CEO. Más otros tres síndicos titulares de la comisión fiscalizadora. Es decir, catorce “sueldos”, aunque en realidad no son tal cosa sino adelantos de honorarios hasta que la asamblea anual los aprueba. Los directores de YPF representan a los accionistas, por lo que no reciben ni un litro de nafta, ni vivienda, ni tarjeta de crédito “black” ni amenities de ningún tipo. No tienen cobertura social, ni reciben aportes, no cobran aguinaldo, se pagan su cobertura de salud por completo, y a fin de año deben pagar 35 % de Impuesto a las Ganancias. Tributan como autónomos.

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La ministra Jimena Latorre renunció a su sueldo local. Es directora en YPF. Aquí, en un plenario de comisiones en la Legislatura de Mendoza.

La ministra Jimena Latorre renunció a su sueldo local. Es directora en YPF. Aquí, en un plenario de comisiones en la Legislatura de Mendoza.

Si se divide el presupuesto del directorio de YPF por 14 personas y 12 meses hablamos de cerca de 60 millones de pesos para cada uno por mes en 2024. Pero la cuenta tentadora que muchos hicieron es incorrecta. Ese es el “costo” del directorio aunque es cierto que la mayor porción se va en honorarios. Sólo el presidente Horacio Marín se acercaría a esa cifra porque además es CEO. Hay que restar los costos operativos del directorio, tales como funcionamiento y de producción de información como auditorías y consultorías. Una fuente del sector dijo que para este año el “sueldo” de un director de YPF (menor al de los integrantes del Comité Ejecutivo que maneja la compañía), estará alrededor de los 14 millones de pesos después de impuestos, pero podría ser algo más (hasta 18 millones de pesos), dependiendo de cada caso, de los gastos operativos, y de la inflación. Como sea, es una montaña de dinero en honorarios.

En el directorio de YPF hay nombres de la política como el jefe de Gabinete Nicolás Posse, el ex gobernador de Neuquén Omar Gutiérrez, el vicejefe de Gabinete José Rolandi, o la ministra de Energía de Mendoza Jimena Latorre que renunció al salario provincial como miembro del gabinete de Alfredo Cornejo. ¿Habrán tomado el mismo camino Rolandi y Pesce? La diputada provincial Pamela Verasay es directora suplente, pero los directores de reemplazo sólo acceden al sueldo si ocupan el cargo efectivamente y de modo permanente. Estos nuevos sueldos para directores y síndicos de la petrolera que ganarán mucho más que un senador nacional aún no son efectivos. Dependerán de la asamblea de accionistas de YPF del próximo viernes 26 de abril. "Es una noticia que aún no se produjo" advierten quienes temen un remezón parecido al ocurrido con el "dietazo" de los senadores.

El caso de YPF no es el único. Los senadores y diputados nacionales desparramaron por todos lados este fin de semana que los directores del Banco Nación cobran sueldos realmente altos. Los integrantes del politburó del BN sí tienen tarjetas de crédito corporativas y pueden ocupar departamentos del Banco en la zona de Plaza Italia, pleno barrio porteño de Palermo. Se habla de hasta 40 millones de pesos. “Sólo con la tarjeta y el departamento, son más de dos millones de pesos más” dijo una fuente.

Un caso mendocino

Años atrás fue motivo de escándalo un recurso de amparo que presentaron varios “equiparados” a jueces, porque existió el intento de limitar sus salarios, que ya en 2020 eran mucho más altos que los del gobernador de Mendoza. Se trata de personas que en algunos casos ocupan funciones que no agregan valor a las decisiones de los jueces. Fue muy debatido el caso de una secretaria administrativa de la Suprema Corte, por ejemplo, que en aquel momento era asistente de la presidencia. La mujer -la hicieron famosa discutiendo los sueldos públicos- sigue siendo empleada judicial y cobró este mes $5.597.900 en la mano. Más que algunos jueces de la Suprema Corte. Qué decirles a otros empleados del Estado con más responsabilidad como un médico, un director de centro de salud, la directora de una escuela, o un juez o fiscal. O un simple policía.

El recurso de amparo que presentaron aquellos equiparados incluida la señora “Cinco Millones”, aún está esperando turno para ser debatido en un pleno de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. “En cualquier momento esa discusión sale a la cancha” dijo un informante. Entretanto, el expediente duerme el sueño de los justos, o de los “injustos” como dijo una fuente del alto tribunal mendocino.

¿Cuánto tienen que ganar?

La pregunta del título no tiene respuesta en este contexto de país, donde un millón de personas cae en la pobreza cada mes de acuerdo a cifras de un estudio elaborado por la Universidad Di Tella. Es imposible debatir cuánto tiene que ganar un senador o un diputado, si a la vez un jubilado no llega a los $300.000 o personas por decenas pierden el empleo cada día. Es obsceno, inmoral, discutir de millones de pesos cuando la mayoría de la población tiene dificultades para pagar la comida y la salud. Quien mejor interpreta el sentimiento de la población, genuino por otro lado, parece ser el presidente Milei, que el viernes después de la cumbre del Llao Llao se despachó con un posteo tratando de ratas a los senadores que se subieron las dietas:

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Conclusión

Aquí mismo en los medios del Grupo América hay debates calientes por el dilema del título. El viernes, el pase entre Primeras Voces y “No Tenés Cara” -Andrés Gabrielli y quien firma esta nota- estuvo prendido fuego, porque entraron a la discusión -además del dinero- la capacidad de los políticos, sus conocimientos, y sus competencias profesionales.

Otro colega, Carlos Hernández, aportó lo siguiente: “La capacitación es una condición deseable, aunque la ley no lo prescriba. El poseer formación y especialización contribuye a la toma de decisiones sin ser un triste levantamanos. En el Congreso hay una plantilla de asesores gigantesca sin justificación, decenas de conchabados por cada legislador, que en su mayoría no tienen capacitación. Aquí el problema es la dimensión ética, la principal falencia de nuestros supuestos representantes carentes de empatía”. Ese parece ser el punto.

La idea ética de cuánto debe ganar un político la aporta Horacio Worten Jofre, un abogado presidente del consejo de Administración de la organización de transparencia Poder Ciudadano. Lo dijo el viernes también, en nuestro programa “No Tenés Cara” que se emite por Radio Nihuil de lunes a viernes de 10 a 13. “Merecen ganar mucho más de lo que ganan, porque tienen altas responsabilidades. El problema es que en este contexto de país, es como una bofetada al jubilado, a la maestra. Es imposible dar esa respuesta sin analizar el contexto. Donde todos hacemos un esfuerzo de achicar los presupuestos… Si esta norma se hubiese decidido con una audiencia pública, con un debate nacional, donde estuviesen todos los números a la vista, a lo mejor llegamos a un consenso sobre cuánto se les debe pagar… algo razonable… un número… pero esto fue a escondidas… y eso es lo que más subleva a la gente”.

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