Primer round mendocino: unas PASO sin "paso"

Hay mendocinos que, en caso de llegarse al balotaje presidencial, van a acudir este año siete veces a las urnas. Son los que votaron ayer en las primarias abiertas de San Martín, Lavalle, Tunuyán y San Rafael.

Siete veces. Algo así como las siete plagas de Egipto, que algunos exégetas bíblicos elevan a diez. Pero bástenos el primer número, teniendo en cuenta que la séptima plaga es el granizo, tan acorde con nuestro clima y nuestra geografía.

Como decíamos hace algunos días, nos la vamos a pasar votando cuando, en realidad, de lo que deberíamos ocuparnos seriamente, a partir de ahora, es de controlar en las góndolas las mercaderías con sus respectivos precios especiales.

Sin embargo, la política tiene sus propias reglas y necesidades. Y a ellas debemos abocarnos.

Una de ellas es cumplir con el rito de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, que a nivel provincial, como señalamos, también, días atrás, tendrán, por fin, un sentido cabal, una justificación práctica. Eso sucederá, recién, el 9 de junio.

Los comicios de este domingo tuvieron, sin embargo, otro sentido. Mucho más atenuado. Porque en los cuatro municipios involucrados no se libró el desafío que proponen, por arriba, las fórmulas provinciales entre Bermejo/Da Dalt contra Fernández Sagasti/Tanús, en el peronismo, y Suárez/Abed contra De Marchi/Velázquez, en Cambiemos.

Fue una situación más bien paradójica. Porque la unidad que el justicialismo no logró para las listas provinciales sí pudo negociarla en estos municipios en danza. Y en el caso de los radicales, la competencia interna con las huestes de Omar De Marchi tampoco tuvo color.

Por lo tanto, las PASO de las cuatro comunas peronistas tuvo poco y nada de “paso”, salvo cierta excepción, como el caso de San Martín, donde Cristian Etem cosechó unos 20 puntos en su competencia con el intendente Jorge Giménez, o el de San Rafael, donde Cambiemos presentó cuatro listas para consagrar, finalmente, al funcionario de Salud Abel Freidemberg.
Pasos cortos en estas PASO. Pasitos de enano.

Lo más significativo, a fin de cuentas, no fue la competencia interna sino el gesto hacia afuera que necesitaban rubricar los cuatro intendentes puestos en la picota. Era el berretín que impelía a Emir Félix, Jorge Giménez, Martín Aveiro y Roberto Righi a ponerse de pie, en toda su estatura, y plantarse y sacar pecho frente al gobernador Alfredo Cornejo, quien había luchado, denodadamente, por su parte, para bloquearles una nueva reelección.

Righi, entre ellos cuatro, por lo acaecido en las últimas horas al quedar imputado en medio de la turbia maraña inmobiliaria de la Tupac Amaru, era el más urgido de ampararse bajo el voto de sus vecinos. Como sentirse adentro de una piel protectora, cuando se ve rodeado por un incendio que él considera injusto; un jugarreta electoral y judicial que no le corresponde.

El gesto, hacia el gobierno provincial, a fin de cuentas, quedó establecido. De ahí que Alejandro Bermejo y Anabel Fernández Sagasti, que competirán entre sí en junio, lo hicieran suyo saludando a cada triunfador. Si bien los jefes comunales, en el fondo, son más del palo del Pulga maipucino que de la ahijada predilecta de Cristina.

Está a la vista que todos están más interesados en pelearle a Cornejo, en desafiar al gobernador, que en sacarse los ojos entre ellos.
Pero esa es una pelea de otro rango. Infinitamente más complicada. Como escalar el Aconcagua en alpargatas.

Como sacarle las gemas del poder a Thanos… sin ser un Avenger.
Lo saben estos superhéroes locales nac & pop. Por eso festejaron con moderación. Contando, uno por uno, los porotos.

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