El peronista Tinelli

Marcelo Tinelli es por estos días la expresión más acabada de algo que Juan  Domingo Perón nos hizo creer de manera tan ladina como magistral: la de que en este país la esencia política de todos los argentinos es ser peronista.

Esa es la base, lo natural de la política. Después uno puede ser liberal, conservador, comunista, vegano, transformista o fuerza de choque. Lo que nadie debe olvidar es que en la Argentina "peronistas somos todos".

Invito a los lectores, sobre todos a los más jóvenes a revisar en la web los viejos audios o las filmaciones de los años ´60 y comienzos de los ´70  donde Perón les decía estas cosas a los muchachos y chicas de Montoneros o a los intelectuales marxistas devenidos "nacionales y populares" que iban a entrevistarlo en su exilio de Madrid.

Es delicioso observar cómo esos estudiosos de la realidad política se orinaban a chorritos por la alegría de estar ante un líder tan carismático y que ellos no habían sabido comprender en los años ´40 y ´50.

Esos jóvenes revolucionarios fueron los mismos que Perón  -al poco tiempo-  mandó a hacer papilla utilizando para ello a los paramilitares que dirigía su ministro y brujo José López Rega.

Meterse en el baile 

A principios de este año, cuando Tinelli confirmó a los argentinos  su decisión de dedicarse a la política partidaria, nos restregó, con una soltura corporal envidiable, que todos sabían que él siempre había sido peronista.

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La gran virtud de Tinelli fue la de haber sido toda la vida un vivaracho notable, un habilidoso para los negocios vinculados al espectáculo, y un inusual comunicador, con un feeling magnífico con el público. Acompañó todo eso con una inteligente mirada para estar a tono tanto con la señora de la otra cuadra como con la influencer más lanzada.

Pero en cuanto a tendencia política lo que el público siempre entendió fue  que la filosofía de este poderoso entretenedor de la TV fue el viento. Acompañar al viento. Y en eso le ha ido muy bien.

No queremos decir que fue un desalmado. Es sabido que el tipo ha ayudado a muchos en el ambiente y fuera del showbizz. 

La forma en que hizo equilibrio fue portentosa. Y eso le dio poder. Año tras año las encuestas lo ubicaron siempre entre el top ten de los argentinos poderosos.

Tan influyente se sintió que no dudó en aliarse comercialmente con alguna gente de lo peor, como su sociedad comercial en la productora Ideas del Sur con Cristóbal López, señalado como un consumado integrante de la maquinaria corrupta kirchnerista.

Sobre ruedas

Me decidì a escribir esta columna cuando hace unos días, viajando en el micro, algo que hago a diario, escuché al chofer hablar con un pasajero  sobre Marcelo Tinelli.

Ambos desconfiaban de lo que la política podía significarle al conductor, pero no se preocupaban por lo que Tinelli podía darle a la política.

Uno de ellos lanzó entonces una frase que me dejó pensando.

-"Que se deje de joder con la política. Uno está esperando que vuelva a la televisión para divertirse un rato y este huevón quiere hacer política". 

Y otro huevón, en este caso yo, pensó:"¿No es acaso política lo que Tinelli viene haciendo desde hace años en la TV?

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