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La penúltima versión de un izquierdista rumboso

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Algunos intelectuales suelen orinarse a chorritos (de emoción, claro) ante la posibilidad de ser nombrados en el cargo de embajador argentino en la Unesco, el organismo de las Naciones Unidas dedicado a la promoción de la educación, la ciencia y la cultura, cuya sede central se encuentra nada menos que en la ciudad de París.

Es un puesto paquetísimo que te permite viajar por el mundo, codearte con pensadores y creativos, parar en los mejores hoteles, cobrar en dólares, vivir entre vernissages y comilonas, pavonearte con que estás trabajando  para chicos desnutridos de Eritrea y, en líneas generales, rascarte la entrepierna con fruición.

El cineasta y político de izquierda Pino Solanas (83), hoy referenciado en el kirchnerismo después de haber sido un crítico de ese sector, debe tener entonces incontinencia urinaria.

Es que ha sido elegido por el presidente electo Alberto Fernández para ocupar ese rumboso cargo que suele dejarse en manos de artistas en lugar de diplomáticos de carrera, pese a que es ampliamente conocido que los artistas no suelen lucirse cuando ocupan cargos políticos.

Has recorrido un largo camino ya

Nadie desconoce la trayectoria de Pino Solanas. Ha pasado por un amplio arco de partidos y grupos. Frente Grande, Proyecto Sur, UNEN, entre otros hasta concluir en el actual Frente de Todos. Siempre del centro hacia la izquierda, con especial mención al peronismo gauche.

Sin embargo, también ha sido socio de Lilita Carrió, un matrimonio por conveniencia que tuvo una recordada versión paródica en el programa del Gordo Lanata.

Es un conocido y reiterativo armador de frentes electorales, en los que él siempre ha encabezado las listas. Frentes que arrancan con fuerza, pero que luego sucumben por los egos desatados o la falta de acuerdos

Aquella hora

Sin embargo, sería imposible no reconocer que en algunos aspectos, y debido a su larga actuación legislativa, Solanas ha logrado algunos resultados por encima del montón, en especial en los rubros del cuidado del ambiente y de los recursos naturales.

Quizás sea más meritorio su paso por el cine para crear ficciones como Sur (ganó como mejor director en Cannes en 1988) y El Exilio de Gardel  o varios documentales sobre asuntos sociales y ambientales, además, claro, de aquel mítico antecedente de La Hora de los Hornos, filme militante que codirigió con Octavio Gettino para acompañar la vuelta del peronismo al poder en la década del '70.

Solanas, que ganó su banca de diputado nacional por el peronismo en la reciente elección de la Ciudad de Buenos Aires, renunciará a ella dándole paso así a Eduardo Valdés, un hombre vinculado al Vaticano, donde fue embajador durante la segunda presidencia de Cristina.

El antecedente

El siempre vivaracho y lenguaraz Jorge Asís, escritor y self made man de lo que venga, podría darle algunas lecciones a Solanas antes que viaje a París.

Es que el autor de Flores Robadas en los Jardines de Quilmes, uno de los títulos de novela más hermosos de la literatura mundial, ya fungió en ese mismo cargo (estuve tentando de poner curro, pero es poco elegante) durante el primer gobierno de Carlos Menem.

"París es una ciudad donde se puede pensar muy bien la Argentina", solía explicar Asís cuando fue embajador en la Unesco. ¿No es exquisitamente burlesco lo de este Turco inclasificable?

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