Lo que faltaba para ponerle chimichurri a la semana lo aportó el domingo de Pascuas Víctor Manzanares, el histórico contador del matrimonio de Cristina y Néstor Kirchner.
En La Cornisa, por América TV, Manzanares reveló una frase que podría integrar un top five de las mejores hijoputeces de la política argentina.
El contador aseguró que se la dijo Daniel Muñoz, secretario privado del presidente Néstor Kirchner, un día en que él le preguntó si el afano al que estaban contribuyendo no era muy evidente.
"Acá nadie roba nada, esa es la comisión que se le cobra a la Patria por hacer las cosas bien'", asegura que le contestó Muñoz, sin dudar, y con un estilo que remite claramente al lenguaje de entrecasa que le gustaba usar a Néstor.
Es una de las frases más cínicas, pero a la vez más mordaces e hirientes para la res pública, que se haya dicho desde el terreno de la corrupción.
Poner a la Patria como quien sostiene la corrupción es un canallesco pero efectivo ejercicio de imaginación que seguramente no salió de la mente de Muñoz, quien solo debe haberla repetido tras haberla escuchado, solazado, de boca de su jefe.
Para la gilada
Esa forma de concebir el mundo bajo el apotegma "robemos pero hagámoslo en nombre de la Patria y de los gobiernos nacionales y populares" no sólo tiene seguidores en cierta militancia política.
También es aceptada por no poca gente de a pie que cree que coimear y dejarse "adornar"son dos caras de una fatalidad contra la cual no hay nada que se pueda hacer.
"Sí, es cierto que roban, pero hacen", afirman por ejemplo muchos votantes a repetición de los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, dupla familiar que desde 1983 maneja la provincia de San Luis como si fuera una próspera sociedad comercial.
Sociedad que ahora está en crisis porque el Alberto no le quiere dejar la gobernación al Adolfo, el primogénito. "Ahora me toca manotear a mí", parece decir el mayorcito.
Ocurre sin embargo que el más chico ha decidido que está muy cómodo manejando la caja del Estado en una provincia donde han sido acalladas desde la prensa independiente hasta los controles de los otros poderes del Estado, esos que deberían ejercer el contralor de estos dos hermanos que actúan como emperadores de cabotaje.
El pedido del pibe
Manzanares, que es testigo protegido en la causa "Los cuadernos de las coimas", admitió que decidió hablar cuando Cristina Kirchner y su familia lo dejaron a la deriva, es decir que le sacaron protección y todo tipo de ayuda.
También contó que fue un hijo suyo de 16 años el que lo terminó de convencer de que se presentara como testigo protegido y que contara todo lo que sabía del enriquecimiento espectacular de los Kirchner.
El propio testigo arrepentido reveló: "Es cierto que le llevamos a Cristina una lista de gastos y la doctora me dijo que ella era una mujer jubilada, embargada y vieja, y que me bancara mi suegro".
La Patria parece ser, en la concepción de toda esta gente, alguien tan embarrada en los desaguisados corruptos del kirchnerismo como los nombres propios que se hicieron ricos en la función pública.
Desde Cristina Kirchner y sus hijos Máximo y Florencia, Amado Boudou, Julio de Vido, Ricardo Jaime, Josecito López (inolvidable), Roberto Baratta, Ricardo Echegaray, Lázaro Báez, Cristobal López, por citar sólo algunos kirchneristas, hasta buena parte de los empresarios que se dejaron coimear y que hoy están procesados (por primera vez en el país), casi todos ellos están convencidos de que en el fondo han hecho las cosas que el momento político permitía, y que no está tan mal haberle cobrado una comisión a la Patria, que ahora los caga.




