Tranquilamente pueden calcularse cien millones de dólares en inversión que llegarían entre 2024 y 2025 a Mendoza. Es un número posible, que incluso podría superarse de manera muy amplia y hasta en menos tiempo, porque así de grande es el potencial minero que hay en el sur. Las intenciones del gobernador Alfredo Cornejo, que esta semana lanzó su triple plan para el futuro de la industria, es que al menos las primeras empresas comiencen a llegar antes de fin de año. El horizonte de la exploración, los detalles desconocidos del plan y qué data se trajo la comitiva desde Canadá.
Parte del plan minero de Cornejo es que las nuevas empresas lleguen antes de 2025 a Mendoza
La estrategia oficial apunta a que a fin de año se cierren los primeros acuerdos para exploración. Dos empresas ya lanzaron un relevamiento de datos. Las claves
La provincia dio, además de todo lo que pudo haber presentado desde lo técnico, un giro discursivo durante la PDAC 2024. En la feria minera conocida como "la más importante del mundo", el Gobierno le hizo un guiño al top 10 de los empresarios mineros globales con más fuerza y les demostró que aquella sombra de "en Mendoza no se puede hacer minería" quedó en el pasado. Al contrario: ahora firmas de la talla de Fortescue o First Quantum se toparon con un plan diferente y orientado no sólo conocer cuánto tiene enterrado este suelo, sino también a dejar de perder el tiempo.
"Nos propusimos eso y es la idea que tenemos: que estos primeros privados ya estén llegando entre los últimos meses de este año y los primeros del 2025, contestaron a Diario UNO desde Toronto, cuando se apagaban las últimas luces en el cierre de la feria. "Creemos que por lo menos podríamos sumar unas cuatro en esta etapa inicial. Es el número del que estamos hablando, aunque, por supuesto, ojalá que sean muchas más", redondearon desde la comitiva.
Eso explica el número que da inicio a esta nota. Algunas cifras stándar muestran que proyectos de exploración, que es precisamente lo que tiene que llegar a la provincia, tienen inversiones iniciales que están entre los 20 y los 25 millones de dólares, y con eso se entusiasman en el Barrio Cívico. Claro que no es un número inamovible: se puede mirar, por ejemplo, el proyecto Taca Taca, en la localidad salteña de Tolar Grande, donde la inversión es de 3.500 millones de dólares, una de las más grandes de la Argentina.
Es también una mina de cobre (ya asegurado que posee otros metales también). ¿Por qué nosotros no entusiasmarnos con algo así?, se preguntan los mendocinos. Otras cifras son más variables, pero todas están en la consideración del Ejecutivo, que ha estado mirando a esos yacimientos en otras provincias para contrastarlos con lo que puede ser el futuro para Mendoza (más aún, teniendo en cuenta que en varios casos son las mismas empresas las interesadas).
Se observa, por ejemplo, a Filo del Sol, en San Juan; un depósito de cobre, oro y plata que también está en etapa exploratoria tras haber decidido una inversión de U$S 170 millones. A esos números hay que sumarles la cantidad de puestos de trabajo que también se generan: un proyecto de exploración chico puede arrancar con 50 personas, pero otros se vuelven verdaderas ciudades, con 2.500 empleados una vez que se va camino a instancias de producción. Y volviendo a lo invertido, desde Casa de Gobierno ejemplifican con Cerro Amarillo, que "arrancó tarde" y ya lleva más de 5 millones de dólares desembolsados en apenas cuatro meses. Unos 20 millones en total, aportaron.
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La Vaca Muerta de cobre
Dos de las empresas que se reunieron con el Ejecutivo en el penúltimo día de la feria aparecen como las más interesadas, según contaron. Por lo menos las que han mostrado un avance en poco tiempo: no sólo de palabra, sino que ya iniciaron conversaciones con propietarios de minas en Malargüe para empezar a trabajar sus posibles propuestas. No sólo eso: en la comitiva revelaron que estas firmas ya lanzaron sus propios relevamientos de información sobre el estado de algunos yacimientos. Los nombres, por ahora, piden guardarlos.
El asunto es que hasta los minutos cuentan. Y para colmo, la temporada está a punto de terminar (por el frío y las condiciones de la precordillera, estas tareas se hacen entre septiembre y abril, aproximadamente). Entre otras cosas es por eso que el Gobierno habla de "no perder el tiempo". Sin embargo, fundamentalmente lo piensan porque el cobre es uno de los minerales más buscados del mundo en este momento; más que nada para todo lo relacionado con electromovilidad.
"No podemos dejar pasar este tren: este apetito que tiene el planeta por un recurso que nosotros tenemos, y probablemente en cantidad, no se nos tiene que escapar como muchas veces se nos escapó. Con eso tiene que ver la agilidad que buscamos dar con la modificación del Código Minero y con este plan integral para la industria. Tal vez lo que tenemos es como una Vaca Muerta de Cobre y no la estamos aprovechando de la manera en que deberíamos", graficaron para este diario. La referencia es, obvio, al multimillonario yacimiento hidrocarburífero de la Patagonia y el sur provincial
Pero todo está por verse y también por eso hay que pisar el acelerador: las preguntas que se hace la provincia en esta etapa apuntan a conocer exactamente qué es lo que tiene entre manos. Si existe todo ese mineral que imaginan o si los resultados terminarán jugando en contra de las estimaciones que hay en la previa. Las empresas que vengan van a ir justamente a cazar esas respuestas: cuánto cobre hay; a qué profundidad; con qué nivel de concentración en la roca; en qué estado; si está sulfurado o no... Entre cientos de otros interrogantes más y menos técnicos. .
A eso orientaron las charlas con estas firmas y con los grupos de privados. Y hay distintos tipos de empresas: algunas más chicas que sólo se dedican a exploración y otras más grandes que comienzan analizando pero luego, de ser necesario, ya ubican su planta, su personal y comienzan a producir. A ambas se las tentó con las posibilidades del cobre (y otros minerales) malargüinos. Con diez empresas que cuantifiquen ese potencial, la administración Cornejo ya lo consideraría un éxito: sería prácticamente el doble que en la actualidad y en el corto plazo.
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Cambios en el código y el distrito minero
Lo explicaron esta semana, y las propuestas se dieron tan en simultáneo que a alguno se le pueden haber superpuesto. Lo que hizo Cornejo fue coordinar una estrategia que tiene tres puntas de lanza: por un lado, el plan del sector empresario, el plan Pliares, que involucra desde geólogos hasta a la sociedad civil y tiene cinco facetas o ámbitos. El segundo eje es el cambio en el Código de Procedimiento Minero. El tercero, crear Malargüe Distrito Minero, la apuesta para ordenar y movilizar las posibilidades en ese departamento.
El cambio en el código es el que apunta a ese aprovechamiento del contexto histórico. Lo que busca es dinamizar la exploración, los estudios y los controles sobre cada proyecto. Lo que intentó el Gobierno, con el trabajo técnico del ministerio, fue crear un gran filtro, que son los informes de impacto ambiental. Justamente, una de las modificaciones puntuales apunta a mejorar la calidad de esos IIA, pero también busca eficientizar los tiempos: si las modificaciones son aprobadas, conminarán a dueños de minas a presentar esta documentación y a que sea mucho más "satisfactoria" que antes; porque cambiarán los estándares mínimos de aceptación.
"Lo que nos pasaba era que muchos no sólo no hacían los estudios, sino que nos admitían ni siquiera haber pisado el lugar", contó el Gobierno desde Canadá. Otros directamente presentaban dos hojas de estudio. ¡Dos papeles! Lo cual es totalmente inaceptable, por supuesto. Otros se hacían llenar de aplazamientos, solicitando más y más tiempo para acercar los detalles ,para finalmente no presentarlos o hacerlo mal, y todo esto sin que el Ejecutivo pudiera hacer nada para contrariar el fenómeno", se quejaron.
Ahora habrá un plazo legal perentorio: significa que Mendoza podrá decidir que, si no se presentan los informes o no se presentan con el volumen de estudios y la calidad pretendida, se podrá revocar el permiso. Directamente desaparecerá la concesión y todo volverá a manos de su dueño original que es el Estado de la provincia. Ahí entra en juego la empresa Impulsa Mendoza, que tendrá 30 días para decidir qué hacer con esos derechos. Tomada esa decisión, tendrá 180 días para licitarlos y ofrecerlos a otra empresa.
Esta fórmula ya se utiliza en el país. Lo dispusieron otras provincias mineras como Jujuy, Catamarca, La Rioja, San Juan y Río Negro, con la diferencia de que, en el proyecto local, es obligatorio que se llame a licitación para volver a poner el proyecto a funcionar.
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La respuesta por el agua
El Gobierno espera resistencia para sus intentos de modificar la ley, aunque por ahora lo que les llama la atención, dicen, es la falta de argumentos en la otra vereda. Se refieren a las voces que se alzaron en contra desde el martes, cuando Cornejo anunció la estrategia desde la feria en Toronto y cuestionaron los objetivos del plan.
"En lo de Distrito Malargüe, por ejemplo, hemos escuchado que vamos a quitar agua al río Diamante y al Atuel y que son para consumo humano y para riego. Eso es absolutamente incorrecto; en primer lugar porque todo esto está más al sur. A eso hay que agregarle que el agua de otra cuenca importante, el Río Grande, no se usa ni para riego ni para consumo", contestaron.
El agua ya es el eje de las críticas que algunos ambientalistas están esgrimiendo, pero en Casa de Gobierno ya tienen datos de algunos informes que son llamativos. En primer lugar, si se diera un supuesto casi óptimo, de cuatro empresas explorando al mismo tiempo en Mendoza, a raíz de estos cambios, la erogación de agua total rondaría entre el 0,8 y el 1,3% de todo el cauce que tiene la provincia. Eso es al menos la cifra oficial con la que se manejan.
Sin embargo, otras voces dicen que ese número es incluso excesivo. Que, primero, se daría en un escenario que no es tan fácil de conseguir. Y segundo, que la necesidad hídrica puede ser mucho menor. A ello hay que sumar que, si se usan criterios de hipereficiencia, para el Ejecutivo el recurso hídrico necesario se puede reducir en un 80%.
Otro detalle importante es que durante la gira canadiense, los representantes de Mendoza se reunieron -según contaron- con miembros de EITI (Extractive Industries Transparency Initiative o Iniciativa de Transparencia para Industrias Extractivas). Esa certificadora tiene alianzas con muchas de las empresas y con la Comunidad Europea. Dichos acuerdos las obligan, en teoría, a cumplir con todos los requisitos ambientales. Las consecuencias por no hacerlo son pérdidas económicas para las firmas.
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La biolixiviación y el posible rol de la UNCuyo
"Otra cosa es que se han quedado en el tiempo. A la ley 7.722 no la vamos a tocar, como ya hemos dicho. Y no la vamos a tocar, en gran medida, porque el 80% de la minería de cobre que se hace en el mundo ya hace rato que no usa esas sustancias que la norma prohíbe", le dijeron a UNO. "Hay cambios en estos veinte años. Por ejemplo, si llega a haber cobre oxidado en superficie, la lixiviación ya no es el único camino. Está la metodología de la biolixiviación (ndr: microorganismos especializados que pueden solubilizar minerales), que se usa en el mundo y es una posibilidad en caso de ser necesaria", apuntaron.
Es cierto que la biolixiviación no es tan rentable en términos generales y que encarecería cualquier proyecto; pero si se diera con una cantidad de cobre que haga que valga la pena invertir en esas proporciones, entonces podría implementarse en Mendoza tanto como ya se hace en otras latitudes, y esto es algo que ronda la cabeza de algunos funcionarios.
En Chile se está aplicando para extraer cobalto, sobre todo en el norte. Y es más: la Universidad Nacional de Cuyo ya está trabajando para tener un convenio que desarrolle investigaciones sobre biolixiviación y empezar a enseñarlo en las carreras de grado, contaron fuentes al tanto de ese nexo entre provincia y la UNCuyo. Toda una señal de que el futuro de la minería también va por ese camino.
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