Éramos pocos y parió Sandra

Hay rubros en los que el kirchnerismo trabajó muy bien en sus 12 años de gestión, aunque en varios de esos casos lo hiciera, paradójicamente, de manera canallesca

Por ejemplo, el de los derechos humanos, ámbito donde sin tener ningún historial de lucha, el matrimonio Kirchner cazó al vuelo el prestigio que ello le significaría entre los votantes de la clase media ilustrada.

Recuerdo haber sentido algo parecido a la emoción cuando lo vi al presidente Kirchner bajar el cuadro del dictador Jorge Rafael Videla de la galería de presidentes constitucionales argentinos. Pero me duró poco. La trayectoria santacruceña de Néstor me generaba demasiadas dudas.

Está claro que había que sacar al sátrapa Videla de ahí, pero Néstor no parecía ser el más indicado para ello. En los años de terror en que reinó Videla, el aún joven abogado Nestor Kirchner empezó a amasar su fortuna valiéndose de una disposición financiera de la dictadura para apretar a deudores hipotecarios y quedarse con sus casas.

Si en la sociedad conyugal Kirchner-Fernández hubo algún abogado "exitoso", sin duda fue Néstor y no Cristina. Ella fue siempre una funcionaria estatal exitosa. Y millonaria.

La hora de la colonia

Otro espacio astutamente "colonizado" por los Kirchner fue el de la ciencia y la técnica donde desplegaron una política de claro apoyo con inversiones, que mejoraron los sueldos de los científicos, aunque sin un plan demasiado riguroso sobre las prioridades que había que privilegiar en la ciencia.

Con ello se pusieron de su lado al grueso de los investigadores, quienes pese a trabajar a diario con el análisis y el estudio, poco y nada les han interesado las corruptelas del kirchnerismo. Nunca las pusieron bajo su microscopios.

Los Kirchner comprendieron que en el ADN de la Argentina, un país donde las multitudes criollas e inmigrantes se plantearon como meta el ascenso social y el lograr por lo menos "un  hijo doctor", el hecho de atender a los doctos no era tanto lo que había que hacer, sino una argucia para asegurarse un ejercito de propagadores de la causa kirchnerista. 

Me da el Página

Se lo traduzco con un ejemplo más terrenal: en uno de los kioscos donde compro habitualmente diarios y revistas, me preguntaron a qué se debía que el diario kirchnerista Página /12 sólo lo compraban algunos profesores de la UNCuyo. 

Algo similar ocurrió con los institutos de profesorados docentes para la secundaria, entidades a las que los K les echaron el ojo como medio para difundir la causa entre los jóvenes, lo cual en muchos casos les dio muy buenos resultados. Aquí en Mendoza hay varios ejemplos.

También el medio artístico fue un excelente terreno para abonarlo. Si hasta Florencia Peña y Dady Brieva se autoungieron como adalides de la nueva militancia nacional y popular.

Un ámbito donde los funcionarios permitían triangular partidas de dinero a través de universidades del conurbano, para que, por ejemplo, el ministerio de Julio De Vido le financiara telenovelas a la cristinista Andrea del Boca. Por este tipo de razones tantos artistas estaban en primera fila y a puro aplauso en los actos de la Casa Rosada donde Cristina monologaba de manera magistral.

Llegamos

Parte de todo esto ha quedado patentizado por estas horas en la polémica generada en torno a la científica Sandra Pitta, investigadora del Conicet, quien dijo sentirse "señalada" por el presidenciable Alberto Fernández a raíz de haber firmado una solicitada de apoyo a Mauricio Macri. 

Fue Alberto Fernández quien en un acto militante con científicos afines introdujo el caso de la investigadora Sandra Pitta quien tras firmar una solicitada avalando a Macri dijo haber sido insultada por algunos de sus pares y en las redes,  tras haber hecha pública esta adhesiòn. 

"A ningún investigador nunca le voy a preguntar cómo piensa ni a quién vota" , le aseguró ante el país  Alberto Fernández en ese acto. "Así que, Sandra Pitta, no tengas miedo, te prometo que te voy a cuidar como a todos ellos, porque vos valés mucho igual que todos ellos".

Es decir que la expuso con nombre y apellido ante toda la comunidad científica, donde  aquellos que comparten conceptos generales del gobierno de Macri "deben quedarse callados para no ser repudiados, como en la dictadura", según la investigadora.

 Embed      

Fernández ahondó: "Qué equivocada estás, Sandra. Yo no pego ni con bastones ni con decretos ni con nada a nadie y menos a los que investigan. Así que Sandra, sacate ese miedo, es un miedo incomprensible".

En ese acto, realizado en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, el candidato recibió un documento con más de 8 mil firmas de miembros de la comunidad científica en apoyo de su candidatura. A ellos les aseguró que creará un Ministerio de Ciencia y Tecnología, que será "pagado con intereses de las Leliq".

Terreno bien trabajado y mejor abonado es un terreno que produce sus frutos. Bien ahí, Cristina.

En el mundo del conocimiento y de la ciencia no existe la palabra corrupción.

Temas relacionados: