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Entre la panza de Lilita y el besapiés de Macri

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Si Dios le dio una gran panza a Lilita Carrió para que no se convierta en puta (según sus propias y poéticas palabras), ¿qué le habrá dado el Señor a Mauricio Macri para llevarlo a desestructurarse con varias locuras en las marchas con las que está recorriendo el país?

Los que no creen en Dios ni en la posibilidadd de que Macri dé vuelta el resultado de las PASO y fuerce a Alberto Fernández a un balotaje, esperan sin embargo que después del 27 de octubre (si pierde, como dicen todas las encuestas) Macri tenga la templanza y la habilidad para llegar al 10 de diciembre sin que la situación política se desboque más de la cuenta.

En ese caso, y si Mauricio Macri, el perdedor, le entrega los atributos de mando a Alberto Fernández, el ganador, en una ceremonia previsible y civilizada, el país habrá dado un paso político impresionante.

Por primera vez en 70 años una coalición no peronista terminará su mandato sin haber sido obligada por el peronismo y la realidad a retirarse del poder.

Si eso ocurre, y evitamos que se repita un papelón como el que protagonizó  Cristina Kirchner en diciembre de 2015 al empacarse como si fuera una niñita malcriada y negarse a pasarle el bastón de mando a Macri, ese ricachón sin corazón. el país podrá mostrar al mundo que ha entendido el poderoso lenguaje de los símbolos políticos.

Pasame la bandera

Por estos días hay opiniones divergentes sobre quién tomará la bandera de la oposición en Juntos por el Cambio cuando la Casa Rosada sea ocupada por el kirchnerismo.

En la mesa chica del macrismo aseguran que Mauricio Macri no cederá espacios, máxime ahora que las caravanas por todo el país le ha insuflado una confianza que la realidad política y social aún no registra de la misma forma.

El machacado lema "Lo vamos a dar vuelta" (al resultado de las PASO) ha empezado a tener fuerte entidad en el discurso oficial, pero en el kirchnerismo tratan a esa movida de manotón de ahogado.

Civilizate, che

En lo que sí hay coincidencia es en que la futura oposición a Alberto y Cristina tiene que ser seria, muy racional y republicana. Controlar y criticar no es dinamitar ni entorpecer al cuete, sobre todo en los primeros meses de gestión del nuevo gobierno.

Esto lo comparte el radicalismo, con el mendocino Alfredo Cornejo a la cabeza. Pero también Horacio Rodríguez Larreta, el lider porteño del PRO que se encamina a la reelección. También comparte esta visión la golpeada María Eugenia Vidal, que hasta hace tres meses era la gran estrella de la política argentina

Radicales y macristas están convencidos de que se deben quedar en la coalición para demostrar el convencimiento programático de ambos sectores contra el populismo, encarnado en el kirchnerismo.

La que no parece muy convencida es la activa y polémica dirigenta de la generosa panza antiprostitución. La Carrió sí quiere dinamitar, sobre todo a los filoperonsitas que integran la coalición (Frigerio, Monzó, Massot)  para hacerlos desaparecer acusándolos de traición.

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