- ¿Qué le pareció el plan de reestructuración de la deuda?.
- Incluso antes de la pandemia ya decía que había que renegociar esta deuda, pero ahora es más necesario que nunca. La deuda como había sido contraída, por su monto y vencimientos, no podía ser pagada. Me parece que la oferta evita los sufrimientos que tendrían que padecer los argentinos.
- ¿Cómo ve las acciones del Gobierno contra el coronavirus?.
- El Gobierno actúo bien. Desde el punto de vista sanitario las decisiones fueron correctas y los resultados lo demuestran. Desde el punto de vista económico también. Los países que optaron por priorizar la economía encabezan el ranking de contagiados y de fallecidos y sus economías son igualmente un desastre. Para nosotros, está claro que los problemas económicos que vamos a tener que enfrentar son los heredados, pero agravados por la pandemia.
- En la lucha contra la pandemia se ve al Gobierno en sintonía con la oposición.
- Es como si la pandemia hubiera puesto en suspenso la grieta. Espero que esto sea el fin de la grieta para poder encarar hacia adelante los serios problemas que vamos a tener. En cuanto a la oposición, veo que hay actitudes distintas en el PRO. Hay algunos que perseveran en los errores cometidos en los últimos cuatro años. Si recuperamos el diálogo como método fundamental vamos a poder hacer cambios que la mayoría de los argentinos reclaman. Terminar con la grieta no es terminar con las diferencias. Es terminar con los fanatismos, con el sectarismo, con las actitudes de quienes se sienten dueños de la verdad y creen que pueden hacer todo solos.
- ¿Cómo ve a la UCR en estos primeros meses de gobierno?.
- La actitud de los gobernadores radicales es la más consecuente con la Unión Cívica Radical, no sólo porque la UCR valora mucho los consensos, sino porque desde el punto de vista ideológico lo que se está haciendo es lo que hubiera hecho el partido. Sé que hay algunos que no se han expresado, entre otros el presidente del partido. La UCR no es un cuartel, no es únicamente el presidente del partido el que puede opinar. Pueden opinar todos los dirigentes y pueden opinar incluso contradiciendo al presidente del partido. ¿Quién puede dudar que lo que hicimos durante los últimos cuatro años poco tiene que ver con lo que la UCR es desde el punto de vista de su diario? .
- ¿Se refiere a la economía? ¿O a algo institucional?.
- Más que nada a la economía. Desde el punto de vista institucional no hubo grandes cambios. Me hubiera gustado que se avanzara en la reforma del Consejo de la Magistratura o la reglamentación de los DNU. Todas esas eran cosas que decíamos que había que modificar y durante estos cuatro años no se hizo nada, ni siquiera se planteó el tema. Desde el punto de vista del manejo de la economía, el radicalismo se parece mucho más al peronismo que al PRO. Desde el punto de vista de los intereses que representamos, nos parecemos mucho más al peronismo que al PRO.
- Si el radicalismo tiene tantos puntos en común con el peronismo, ¿dónde está el aporte que puede hacer hoy al Gobierno?.
- Gobernar no es solamente manejar la economía. Nosotros somos anteriores al peronismo además. Si tenemos coincidencias no es porque nosotros hayamos modificado nuestras ideas y hayamos adoptado las del peronismo. El peronismo, cuando nació, empezó a levantar banderas que la UCR en los tiempos de la concordancia había dejado caer. De acá en adelante, la UCR debe acompañar las cosas que están bien y discutir respecto de los instrumentos para llevar a cabo esas cosas.
- Algunos peronistas se comportaron más como radicales que los mismos radicales...
- Algunos dirigentes pretenden desnaturalizar la UCR y convertirla en un partido de derecha. Esos son los que dicen que el radicalismo tiene más que ver con el PRO que con el peronismo. Que digan la verdad: que pretenden transformar al partido en una fuerza de derecha. Que digan eso y lo pongan en discusión. No sería un pecado, pero tendremos que discutir todos los radicales si estamos de acuerdo con ser una fuerza de derecha.