Cerca de mi casa, en Ciudad, están desde hace varios meses unas gigantografías de la comuna de Las Heras que buscan exaltar el sentido de pertenencia a ese departamento. Son parte de una serie propagandística que comenzó bajo la idea de "Yo amo Las Heras", eslogan que remedaba la idea original del "I love New York" nacida en la década de los '70 en uno de los estudios publicitarios de Manhattan.
El sábado pasado (27/6) volví a reparar en esa cartelería que sigue ahí, sin cambios, desde hace meses. Supuse que la pandemia y la caída de la demanda publicitaria eran las razones por las que han aún no habían sido renovadas.
No hice más que llegar a mi domicilio y prender la compu para toparme con la información de que el día anterior había muerto a los 91 años Milton Glaser, diseñador y artista gráfico, autor del logo que desde 1977 pasó a ser el leiv motiv de esa mítica urbe, hoy sacudida por el coronavirus, Desde entonces dicho logotipo ha sido replicado sin pudores en varios lugares del mundo.
Vengo a entregar mi corazón
Con solo tres letras (I N Y) más la figura de un corazón rojo, Milton Glaser hizo una síntesis perfecta de una ciudad irrepetible. Su logo, simple y universal, fue comprendido en todos los idiomas. Desde hace más de 40 años es parte indisoluble de esa metrópoli inigualable que es Nueva York, para muchos la capital mental de occidente.
Glaser fue una leyenda del diseño norteamericano. Su estela arrancó en los años '50, se profundizó en los '60 y fulguró en los '70. Fue también creador de medios periodísticos y rediseñó varias revistas y diarios. Los creadores de la serie Mad Men deben haberlo tenido presente a la hora de inspirarse para esa notable serie del mundo de la publicidad
Al rescate
A mediados de los años '70 Nueva York padecía una crisis de seguridad en la que robos y asesinatos estaban a la orden del día, agravada por un shock en las finanzas públicas.
Quienes hayan visto la famosa película El Vengador Anónimo, con Charles Bronson, podrán darse una idea de lo que estamos hablando. En ese film, un ciudadano común al que le matan a su mujer y su hija en un robo, decide hacer justicia por mano propia con cuanto ladrón se encuentra en los parques, subtes y calles de NY. Allí, el entretenimiento mataba la corrección política.
En ese marco, el publicista Milton Glaser ideó el logo del que hablamos y se lo ofrendó a las autoridades neoyorquinas como una contribución para levantar la imagen de su ciudad que había empezado a perder visitantes. No cobró nada, ni un dólar.
Fue un golazo para levantar el humor colectivo. El logo comenzó a inundar carteleras, afiches, remeras, camperas, vinchas. Ni la memoria estampada del Che Guevara logró empardarla.
Ciudades de todos los continentes la revisitaron cambiando New Yorck por nombres de Indonesia, Islandia, o de un lugar llamado Las Heras, en Mendoza, Argentina, empeñado en levantar la autoestima de sus habitantes.
Tres letras y un corazón. ¿Se da cuenta, lector/a lo difícil que debe ser crear un universo con esos cuatro elementos? Iluminar con tan escasos signos una visión del mundo, y que sea entendible por un chino, un malayo o un ruso, es un sucedáneo del milagro.
Que las musas bendigan a Milton Glaser.
