Un violento episodio sacudió la tranquilidad en Posadas, provincia de Misiones, cuando un niño de 7 años fue atacado por una jauría de siete perros dentro de su propia casa.
El hecho, que generó conmoción en la capital misionera, ocurrió en una vivienda situada sobre la calle Luzuriaga, en las inmediaciones de la avenida Tambor de Tacuarí, en un momento en que el menor se habría encontrado sin la presencia de adultos responsables.
Los primeros reportes indican que la situación fue advertida por los habitantes del barrio, quienes se vieron alertados por los gritos de auxilio que provenían desde el interior del predio.
Ante la desesperación y la evidencia de que algo grave estaba sucediendo, varios vecinos decidieron saltar el cerco perimetral para intervenir.
Al ingresar al patio, se encontraron con una escena dantesca: los animales rodeaban al pequeño y le provocaban múltiples lesiones en distintas partes del cuerpo.
Gracias a la rápida y valiente acción de los testigos, quienes lograron ahuyentar a los caninos y poner a resguardo al menor, se evitó un desenlace que pudo haber sido fatal.
El niño presentaba heridas profundas y sangrantes, principalmente localizadas en el rostro, los hombros y la espalda, producto de las mordidas de los animales que lo atacaron en conjunto.
En medio de un clima de extrema tensión, el niño fue trasladado de forma urgente al Hospital Dr. Ramón Madariaga. No obstante, tras una primera evaluación de los profesionales de turno, se determinó que, debido a la gravedad de los cortes y la fragilidad propia de su edad, debía ser derivado de manera inmediata al Hospital Pediátrico.
Allí quedó internado con pronóstico reservado y bajo un monitoreo constante para prevenir infecciones y evaluar la necesidad de cirugías reconstructivas.
Mientras tanto, la justicia y la policía local iniciaron una investigación de oficio para esclarecer las circunstancias del ataque. Efectivos de la Unidad Regional I trabajaron en el lugar realizando las pericias correspondientes y tomando testimonios.
Los investigadores intentan determinar ahora dos puntos clave para establecer responsabilidades penales: bajo qué condiciones el menor se encontraba solo en la propiedad y si los perros pertenecían a la familia o si ingresaron desde una vivienda lindera.
El caso ha reavivado el debate local sobre la tenencia de animales peligrosos y el cuidado de menores en situaciones de riesgo ambiental.



