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Menem, el presidente "playboy" que se codeó con el jet set

Carlos Menem, el ex presidente fallecido este domingo, mostró su personalidad de "playboy" e inauguró un estilo propio de líder seductor cercano a la frivolidad

La Convertibilidad, el plan de privatizaciones masivas y el mega endeudamiento no fueron las únicas huellas que dejó el fallecido ex presidente Carlos Menem en su paso por la Casa Rosada. Su gestión estuvo desde el principio salpicada por todo tipo de escándalos, algunos de ellos vinculados a causas de corrupción y otros a hechos como la no esclarecida muerte de su hijo en un supuesto accidente de helicóptero, y el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas en Pinamar.

Cultor de una imagen icónica de "playboy", Menem inauguró un estilo propio de líder seductor y carismático, cercano a la frivolidad y la farandulización de la política, a tono con los aires que soplaban en la década de los 90.

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Se codeó con el jet set de la época, y se lo recuerda, entre tantas otras cosas, por recibir a las grandes luminarias nacionales e internacionales, tanto del ámbito del deporte como del espectáculo.

La imagen de Carlos Menem conduciendo una lujosa Ferrari roja -un regalo de 120.000 dólares de un empresario italiano, potencial contratista del Estado- por la ruta a más de 190 kilómetros por hora para llegar a Pinamar, vulnerando todas las reglas de tránsito, fue un símbolo de cómo se exhibía y se hacía alarde del poder en una época dominada por la frivolidad y la promiscuidad entre la política y sectores del establishment económico.

Amigo de la farándula y los lujos

Máximo exponente de la relación entre la política y la farándula, Menem fue capaz de unir el universo de lo popular con la suntuosidad y el lujo desmedido. Pizza con champagne.

Seductor nato, Menem nunca ocultó su afición por las mujeres y en general por una vida de placeres superfluos.

Carlos Menem con los Rollins Stones.jpg

Con estilo innovador y descontracturado, Menem hacía gala de una forma de vestir con trajes de primeras marcas, de colores llamativos. Muy amigo de los medios de comunicación, trabó vínculos con los principales animadores del espectáculo televisivo de la época como Susana Giménez o Gerardo Sofovich.

En la Quinta de Olivos se organizaban veladas con celebridades del deporte y del espectáculo. Algunos de los encuentros internacionales fueron con Claudia Schiffer, Xuxa, Madonna y los Rolling Stones. Pero una de las veladas más recordadas fue con Charly García, quien tocó canciones en vivo con su teclado.

Carlos Menem en uno de sus encuentros con Charly García.jpg

Con el astro del fútbol Diego Maradona también entabló una relación de mutuo afecto, juntos organizaron un partido a beneficio en 1989 el estadio de Vélez, donde Menem se calzó la camiseta de la selección.

Repitió lo mismo con la Selección argentina de básquet, compartiendo cancha en el Luna Park con figuras como "Pichi" Campana y el "Gigante" González. Años después se juntaría en Mar del Plata con la megaestrella de la NBA "Magic" Johnson.

En pleno apogeo de la NASA norteamericana, Menem dio la nota en 1996 prometiendo la instalación de una base espacial en Córdoba de la cual partirían, en un futuro cercano, cohetes espaciales que llegarían a Japón o Corea en una hora y media.

Los escándalos de corrupción

El "Swiftgate", vinculado al pago de coimas a funcionarios nacionales en 1990 para la instalación de una planta de un reconocido frigorífico de origen estadounidense, fue quizás la primera mancha por presunta corrupción en la foja de servicios del riojano.

Las detonaciones en la localidad cordobesa de Río Tercero en noviembre de 1995, con la explosión de la Fábrica Militar de Armamentos, causando siete víctimas fatales y más de 300 heridos, fue -según determinó la Justicia- un atentado para encubrir la venta por contrabando de armas a Ecuador y Croacia entre 1991 y 1995. Por esta causa Menem fue condenado a siete años de prisión.

La corporación alemana Siemens AG reconoció haber pagado sobornos al Gobierno de Menem para ganar una licitación pública en la que estaba en juego la impresión de los nuevos documentos nacionales de identidad, de los padrones electorales y la informatización de los pasos fronterizos.

La venta del Predio de la Rural a un precio vil, así como la venta de un astillero de la empresa Tandanor a un precio muy inferior al del mercado también entran en el historial de hechos sospechados de corrupción.

O los escandalosas causas por enriquecimiento ilícito de la ex polifuncionaria menemista María Julia Alsogaray, otro ícono de la farandulización política de los 90 con sus recordadas tapas de revistas luciendo tapados de visón y un patrimonio que crecía más rápido que los "vuelos a la estratósfera".