Hay varias lecturas sobre la idea de traer médicos cubanos a Argentina por estos días del CoV, propuesta que ya comienza con tropiezos de base: Argentina es el país con la mayor tasa de médicos de Latam y, sobretodo, aún tiene cerca de 200 médicos sin repatriar en el exterior, cifra que coincide con el número de cubanos que dice traerse, situación que choca con la más mínima idea de interés patriótico, siendo inconcebible que haya argentinos sin poder volver.
Pasadas estas dos importantes objeciones, la reacción de las organizaciones médicas y de salud y de buena parte de la población expresada por las redes ha sido negativa, razonablemente. Podemos agregar que la posibilidad de permitirles el ejercicio va a contramano de lo que se requiere para ser médico acá. Hay un proceso de validación de título que es largo, -mayor que el tiempo de confinamiento esperado- en el caso de que se suponga que es suficiente acá. Cuesta comprender cómo un país sumido en la mayor pobreza pueda tener un sistema educativo e investigativo acorde con las necesidades del siglo XXI. Francamente, es inasible desde toda lógica, y es parte del relato convencer de que Cuba tiene buena medicina. Imposible; no hay dinero para tecnología, experimentación y, además, como allí se desprecia a la ciencia acusándola de imperialista, esta queda de lado por el relato comunista.
Más allá de la sospecha válida de que los emisarios del régimen revitalizan el entrismo castrista a a través de estas formas, lo cierto es que Cuba impide la emigración, acusándola de traición.
El régimen cubano evita la escapatoria de sus ciudadanos con la puesta en garantía de la familia de aquellos que pueden salir. Crean la espantosa imagen de los balseros llegando a EEUU.
Este régimen extorsivo es afín con las ganancias que obtiene el estado por este "préstamo" de médicos -a los que la activista cubana Rosa María Paya estos días, por Zoom, advirtió que hay que ver si son médicos, y que sean considerados buenos es parte de los servicios de inteligencia cubana-.
Hay información oficial -del propio gobierno- de que el dinero que se paga por este servicio médico pasa al régimen cubano, el que se queda con la gran mayoría de esos ingresos; una gran cifra que va al estado cubano. A los médicos se les abona la miseria habitual que se gana en Cuba.
Esto es, lisa y llanamente, una violación flagrante a los DDHH. Es prácticamente un esclavismo y nuestro país no puede aceptar esas condiciones, y mucho menos avalarla con pagos, obrando como cómplice de la dictadura cubana, de su extorsión y de la explotación de los médicos, los que, de trabajar realmente, cobran 50US$ y el resto se lo queda Díaz Canel y los militares castristas.
De hecho entiendo que no sólo Argentina, sino que ningún país debería contratar con Cuba por esto, y denunciar esta explotación de la que no sólo no podemos ser parte, sino que debemos acusarla para su terminación.
La posibilidad de que sean agentes del régimen no invalida esto y confirma que no deben recalar acá: apoyando o no a su régimen, todo el que sale de Cuba queda atado por las consecuencias posibles a su familia, técnica represiva que especializó Stalin. Es mejor que esos médicos no vengan y rechazar esto, que los problemas de que ingresen y tengamos que ver que operan ayudando al bolivarianismo, como hicieron en Bolivia -fueron echados apenas se fue Evo- y hoy hacen en Venezuela, con fuertísimas acusaciones de la oposición hoy perseguida.
El avión que los traería es grande, de madera y tiene forma de caballo. Sabemos qué tiene en su interior.


