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Marisa, nuestra desconocida en el Congreso

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Nadie sabe dónde vive, nadie en la casa la vio, pero todos se enteraron quién a Marisa Uceda la ungió.

La primera parte del famoso estribillo de la canción del sapito Glo Glo Glo le cabe de maravillas a la mujer que encabezará la lista de los diputados nacionales del peronismo de Mendoza, territorio político colonizado ahora por el kirchnerismo, algo impensado hasta hace poco tiempo en esta provincia.

El caso de Uceda, una profesional desconocida para los mendocinos (pero no para Cristina, ni para Máximo, ni para La Cámpora, ni para Anabel Fernández Sagasti), se ha repetido con otros apellidos a lo largo y a lo ancho del país desde el sábado pasado en que cerraron las listas para presentar candidatos.

Todas esas listas pasaron por el tamiz de la ex presidenta, desde las de Santa Cruz hasta las de Salta. Lógico, el mayor foco de atención estuvo en territorio bonaerense, en la Ciudad de Buenos Aires y en los grandes distritos del interior como Córdoba, Santa Fe y Mendoza. 

El laboratorio

La doctora Cristina y su ayudante Máximo han concretado una operación obsesiva y de relojería en esos listados. En tanto, la militancia peronista no kirchnerista como la dirigencia con chapa e historia, brillaban por su ausencia o se hacían los sotas. Miraban para otro lado mientras la sacerdotisa mayor concretaba su obra. Después empezaron a chillar.

Fue una operación típica de Cristina, esto es: sin discusión ni debate interno. Hecha a puro dedazo para imponer a los del paño en todos los lugares de la lista con chances "entrables".

Gane o pierda las presidenciales, Cristina necesita con fervor tener un ejército de soldados hiper leales en el Congreso nacional.

En el caso de Mendoza, y sin que tuviera antecedentes, la mano de Dios ha dispuesto que Marisa Uceda, una abogada laboralista de 40 años, que desde 2014 milita en el kirchnerismo, pero que nunca fue un "cuadro" político expectante, se presente ahora para un cargo electivo de excepción.

Uno y otra

 Madre de dos hijos, Uceda se define como "nacional, popular, democrática y feminista". 

Va a pelear por el mismo puesto -cabeza de lista de diputados nacionales- que en el oficialismo tendrá a Alfredo Cornejo como oferta electoral.

Todos los mendocinos conocen la carrera política de Cornejo, hecha de peldaños, desde funcionario comunal de tercera línea hasta gobernador, por lo cual tienen opinión formada sobre él, ya sea a favor o en contra.

Marisa Uceda, en cambio, y salvo la dirigencia de La Cámpora y sus familiares y amigos, no registra ningún nivel de conocimiento en la ciudadanía.

¿Quiere decir eso que será un fiasco? De ninguna manera. Tal vez sea una grata sorpresa. El problema es que los mendocinos sabemos de sobra qué pasa cuando nuestros representantes se arrodillan ante el poder central. 

Conocemos el paño

Los tristes ejemplos de los gobernadores Celso Jaque y Paco Pérez que pusieron a sus caciques kirchneristas (Néstor y Cristina) por encima de los intereses de la provincia, abrieron heridas que tardarán en cerrar.

Más allá de que el gobierno nacional quede en manos de Cristina o de Macri, la abogada Marisa Uceda tiene asegurado su cargo de diputada nacional ya que va en el primer lugar de la lista.

¿Cuánto de eso influirá para que ella sea solo una levantamanos de La Cámpora de la que en cuatro años nos habremos olvidado o una legisladora que privilegie los intereses de Mendoza por sobre el exacerbado personalismo de Cristina?

"A Cristina siempre le voy a decir, primero Mendoza", recitaba Celso Jaque durante  la campaña que lo llevó a gobernador en 2007.

Quien se quema con leche ve una holando argentina y las lágrimas le brotan a borbotones.

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