Omar de Marchi atiende a Diario UNO desde la Feria Internacional de Integración de Papudo, donde acompaña a emprendedores promovidos por la comuna de Luján. La estadía en Chile le garantiza un baño de aire fresco luego de una semana mendocina ambiental y políticamente calurosa, intensa, donde quedó definido que si quiere ser gobernador de Mendoza deberá vencer al radical Rodolfo Suarez en las PASO.

La conversación se ha cortado dos veces en menos de cinco minutos. El celular del jefe mendocino del PRO está al rojo vivo. Las llamadas hacia y desde Mendoza no aflojan. A esa hora ya se enteró de que Suarez organizó el recital de Paulo Londra para el mismo día de la Vendimia de Luján. Palo y palo.

-¿Qué opina la familia de esta vuelta al ruedo electoral por la gobernación?

-Hablamos mucho. Siempre hay temores porque hacer política es estar expuesto a descalificaciones, a difamaciones.

De Marchi es abogado. Tiene 52 años y en abril cumplirá las bodas de plata con Fernanda Manitta, también abogada. "Sumale que estuvimos diez años de novios", cuenta el lujanino y se ufana de ser "como un prócer, de los que ya no quedan".

"Mucha más gente debería participar en política", sostiene De Marchi como si diera una receta para promover el desarrollo de un Estado eficaz en seguridad, salud, justicia, educación y demás. "Siempre estuve vinculado a instituciones públicas llevado por mi vocación de servicio".

-¿Cómo se saca la tensión de la política y la gestión?

-Hace cinco años que hago crossfit (entrenamiento físico a alta intensidad), tres veces por semana, junto a un grupo de amigos. También hago bicicleta o salgo a correr en solitario. La actividad física permanente me oxigena.

-¿Duerme la siesta como buen mendocino?

-No. A esa hora hago actividad física. Me levanto muy temprano, a las 6.30 y me acuesto bien tarde a la noche.

-¿Tecnología en la mesa sí o no?

-A veces gana la tecnología y a veces la familia. Yo soy bastante tecnológico, me gusta tener a mano un buen teléfono, y casi no miro nada de televisión. Prefiero leer.

-¿Por ejemplo?

-Ahora estoy con Personas desconocidas, un thriller de John Katzenbach.

-Hábleme de los amigos...

-Soy parte de un grupo en el que nos conocemos desde que teníamos 7 años. Con el tiempo nuestras esposas también se hicieron amigas. Son los amigos de oro. Los amigos de la vida.

-¿Es el asador de la familia?
-Siempre. Acompañamos el asado con Malbec, aunque a veces con una cerveza bien fría. Me gusta almorzar y cenar con vino. Una copa al menos. La cervezas es para los fines de semana, para las juntadas con los amigos.

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De Marchi evoca que en su juventud tocaba la batería. Ese ADN musical prendió fuerte en su hijo, que a los 23 años tiene una formación que toca Indi Rock. "Antes -recuerda- rogábamos para tener un lugar donde tocar. Hoy, los chicos son más profesionales, más organizados, estudian Música, se preparan más".

La hija del matrimonio De Marchi-Manitta sigue el mandato familiar, al menos por ahora. "Ahora ella está con el preuniversitario de Abogacía", cuenta Omar, que prefiere darle paso al tiempo para ver cuál rama del Derecho practicará.

Chile con sus playas frías, sus mañanas nubladas y sus mariscos es uno de los destinos de veraneo más elegido por De Marchi y los suyos. "Este año no fuimos de vacaciones", cuenta, "estuvimos unos días en Potrerillos, pero ya durmiendo en otra cama es suficiente para descansar de la rutina".

Se sobreentiende que este veraneo de tierra adentro sucedió por obra y gracia de los preparativos preelectorales como las estrategias, las encuestas, las reuniones más la Vendimia departamental y el festival de música Luján Suena pero básicamente por la necesidad de mostrarse, de estar en la vidriera pública al mismo tiempo que sus competidores Suarez y Kerchner. Ahora la batalla será contra el jefe capitalino. En las PASO. Porque no piensa bajarse de la interna. Será a cara o cruz. Y De Marchi lo sabe.