"Correlato electoral". Esas dos palabras lanzadas a la arena política hace unos días por Alfredo Cornejo, con toda la intencionalidad de la que es capaz el jefe nacional de los radicales, han generado un tembladeral en la coalición oficialista Cambiemos.
¿Qué quiso decir el gobernador mendocino con "correlato electoral"? Simple. Sugirió que la apertura política del presidente Macri hacia la oposición no debería limitarse a fijar un pacto de coincidencias mínimas con el peronismo razonable (para calmar el camino hacia las elecciones), sino que debía usarse para ir por más.
Esto es, para tantear un acuerdo electoral de Cambiemos con peronistas como Urtubey, Pichetto o Lavagna. Ello, en su visión, transformaría a la coalición gobernante en una máquina electoral contra la cual el kirchnerismo no tendría con qué darle.
La reacción que abrió fue como si Cornejo hubiera tirado una bomba de mal olor en el patio de las Palmeras de la Casa Rosada y salido disparado hacia Aeroparque.
Con la velocidad del rayo, el mendocino fue colmado de consideraciones disonantes en las que su pobre madre fue mencionada más de una vez con acusaciones insostenibles. La Jefatura de Gabinete salió a desmentirlo hasta con los trolls.
La hartó a Lilita
Lilita Carrió, muy afectada por la posibilidad de que la propuesta de Cornejo tuviera eco, volvió a tomarse en público 25 pastillas juntas de aciclovir con rivotril y aseguró que si esto de Cornejo era receptado por alguien en el Gobierno, ella se iba de Cambiemos de una vez por todas, sin dudarlo, y puteando a quien hubiese que putear.
"Estoy harta del país", es la nueva muletilla de la socia de Macri y líder de la Coalición Cívica después de su resonante paso por Córdoba donde celebró que De la Sota se hubiera muerto.
Pero al parecer lo que más la puso de los pelos fue que el nunca bien ponderado novio de América, Martín Lousteau, hubiera salido a aplaudir la iniciativa de Cornejo. "Esta es otra idea del corrupto del Coti Nosiglia", vociferó la diputada nacional con respecto al añejo operador radical que ahora asesora al marido de Carla Peterson.
De película
Tal fue la repercusión de la nada inocente sugerencia de Cornejo que hasta una figura respetada del espectáculo, el cineasta y director teatral Juan José Campanella, se sumó a la polémica para cuestionar la idea de sumar peronistas a Cambiemos.
"El presidente de los radicales pide firmar el acta de defunción de Cambiemos", tuiteó, muy molesto, el director de El secreto de sus ojos.
"Juntarse con los peronistas no kirchneristas sería abrir una nueva grieta" tuiteóa su vez Hernán Iglesias Illa, uno de los principales funcionarios de la Jefatura de Gabinete.
Martín Lousteau se permitió al presentar su libro Debajo del agua en la Feria del Libro defender la idea de Cornejo y puso como ejemplo lo que pasó en Portugal donde una idea similar "cambió los ánimos" en ese país cuando "inesperadamente apareció una coalición que parecía improbable, tan improbable que la llamaron engendro".
Lo cierto es que acá parece muy poco probable que Cornejo pueda ver plasmada su versión vernácula de tal "engendro".
Para modernos, los europeos.



