La ausencia hasta fin de año de Omar Palermo de la Suprema Corte de Justicia no impide que el máximo tribunal dicte sentencia definitiva sobre la apelación que Luis Lobos presentó en 2019 por su condena a prisión por fraude al municipio en el caso de los empleados truchos.
Luis Lobos, el fallo de la Corte y la foto del pulóver tan temida

Luis Lobos, ex intendente peronista de Guaymallén.
Sin Palermo, quien está en Alemania por capacitación, la Sala II del máximo tribunal podría resolver con las firmas de José Valerio y Mario Daniel Adaro, dejando constancia de que el tercer integrante no vota por estar en uso de licencia. Sin embargo, esta opción asoma como impracticable porque no garantiza una decisión en mayoría sino un escenario más cercano al empate.
Otra posibilidad para resolver sin Palermo en Mendoza es que la Sala II lo reemplace por alguno de los cuatro ministros de la Corte restantes y así logre conformar un tribunal impar, lo que garantizaría por lo menos un fallo en disidencia cuando no una decisión unánime.
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Sin embargo, todo indica que Palermo, cuando regrese, terminará siendo parte de la sentencia definitiva en la primera condena que recibió Luis Lobos. Por dos factores cuanto menos. El primero: la apelación está en la Corte hace ya 2 años y convocar ahora a un subrogante sonaría más a picardía que otra cosa. El segundo y más importante: la Justicia, no solo la de Mendoza, suele acordar, de manera tácita, que ningún fallo de tinte político se trate antes de un proceso electoral. Por lo tanto, entre las elecciones legislativas de noviembre y el posterior recuento final llegaría no solo el fin de año sino también Palermo para dar su voto acerca de Lobos.
La Corte de Mendoza ha tomado en los últimos años con los ingresos de Adaro, Palermo, Garay, Valerio y Day, sumados a las performances de Llorente y Gómez, un cariz altamente político: un ADN que más allá de los plazos procesales y de las formas jamás deja de lado los códigos de la política, donde una victoria de hoy puede ser una derrota segura mañana mismo.
¿Cuánto pesa políticamente una sentencia definitiva en el caso Lobos? Muchísimo porque según el resultado podría desembocar en una imagen que ningún peronista querría que circulara. Esa foto que en la jerga tribunalicia y policial se la conoce como "la foto del pulóver". Nadie en el peronismo y mucho menos en tiempos electorales podría soportar la foto de Lobos con pulóver cubriéndole las manos esposadas siendo llevado a la prisión. Y aunque en el radicalismo se frotan las manos con solo pensarlo, reaccionan y se llaman a sosiego sabiendo de antemano que el banquete de hoy podría ser el empacho de mañana.
Lobos será juzgado