Un estudio que hizo en 2019 el grupo de estudios PulsAr (que depende de la UBA) determinó que después de los debates, un 1,5% de la gente cambió su voto. En aquel momento, esa diferencia fue marginal. Ahora puede ser decisiva.
Los números de un escenario electoral abierto y la batalla final entre Milei, Bullrich y Massa
No es el único dato que muestra que el panorama electoral está abierto.
- Para la encuestadora Opinaia, un 30% de la gente votó con "bronca" en las PASO; la mitad de esa gente ahora está dispuesta a revisar su voto.
- Un trabajo de la Universidad de San Andrés que publicó A24.com la semana pasada dice que hay un 14,7% de indecisos y 8,7% que prefiere no responder (un total de 23,4%, casi 1 de cada 4 votantes).
- Un trabajo de la consultora Fixer marcó que en la última semana la imagen de Javier Milei tocó su pico negativo desde julio de 2022.
A todo esto se suma la coyuntura: el escándalo Insaurralde, el dólar a $900, los bloopers de Patricia Bullrich. El escenario está abierto porque la diferencia en las PASO fue muy chica entre todos y las tendencias no están consolidadas.
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Patricia Bullrich y la última chance
Los equipos de Patricia Bullrich saben que la de este domingo er ala última oportunidad que tienen de torcer la historia. Si se votara hoy, Milei y Massa van al balotaje y Milei gana en segunda vuelta cómodo.
El primer tema del segundo debate presidencial de la noche del domingo fue la seguridad. Ahí, Bullrich podía mostrarse más sólida. La estrategia iba a ser distinta a la de la semana pasada: la clave es asociar a Milei a Massa todo el tiempo. Y a Massa con Insaurralde. Creen que el viento empieza a soplar a favor, aunque no está claro si llegan. Hay que quemar las naves.
Un importante consultor que suele trabajar para el PRO casi desde su fundación solía decir en conversaciones privadas en tradicionales bares de Recoleta que la suerte de la elección estaba echada. Que Milei tenía todo dado para ser presidente y que el PRO -que había nacido como algo disruptivo en la política- se había quedado viejo. El PRO pasó a ser “la casta”.
“Son muchos años en la política. No se pueden vender como algo nuevo. Y la gente quiere algo nuevo, algo diferente”, repetía.
Después del resultado de las PASO, entendió que el balotaje sería Milei – Massa y que no había margen para otra cosa. Aunque en los últimos días se le generó una incógnita: el escándalo de Insaurralde podría abrir un nuevo escenario electoral; podría ser un cisne negro.
“Después del yate tengo ciertas dudas. Hay mucha gente comiendo pepinos y este chico come uvas. Eso fastidia por un elemento que está más allá de lo racional: los fundamentos más primitivos de la justicia”, dice el consultor, que en esta campaña trabajó fuerte para el exterior, y trajo como metáfora el experimento del monito en las jaulas.
Es un experimento básico:
- Hay dos monos en una jaula, una al lado de la otra. Se le ofrece al mono A un pedazo de pepino y se lo come gustoso.
- Después se le dan uvas al mono B y el mono A empieza a mirar con desconfianza.
- Pero cuando al mono A se le da pepino otra vez, lo rechaza. No quiere ser menos que el mono B.
- El experimento se puede ver acá.
Todavía no se sabe el impacto real de lo de Insaurralde en la opinión pública. El último antecedente de algo así fue la foto de Olivos.
¿Por qué es importante esto? Porque todas las encuestas publicadas hasta ahora muestran que Massa no tiene chances en el balotaje contra Milei. Hasta ahora, el camino es una segunda vuelta entre ellos dos y Milei presidente.
Si las fotos impactan:
Pregunta 1: ¿puede llegar Bullrich al segundo lugar? Ella también arranca abajo en un balotaje, pero ofrece alguna rendija. Es difícil que Bullrich crezca por esto. Pero tal vez Massa se cae un poco y ella puede aprovechar.
Pregunta 2: ¿puede Milei subir más al punto de ganar en primera vuelta? Después de todo, Insaurralde es la casta. ¿Y quién representa mejor el sentimiento anticasta?
Son algunas opciones.
El votante de Milei apuesta a la casta
Al principio te contaba que la consultora Opinaia (de las que más se acercó al resultado en las PASO) relevó que un 30% de la gente dice que fue a las primarias “a votar con bronca” y que la mitad (15%) va a pensar más el voto. La diferencia entre el primero y el tercero (Milei y Massa) fue de menos de 3 puntos. Escenario abierto.
El sondeo tiene otro dato llamativo. Todas las ideas que propone Milei tienen menos un 25% de aceptación.
- Apenas 23% apoya dolarizar la economía.
- 18%, eliminar el banco central.
- 18%, los vouchers educativos.
- 15%, generar un sistema de salud con vouchers.
- 9%, cerrar el CONICET.
- 8%, la libre portación de armas.
- 4%, la venta de órganos.
Incluso entre los votantes de Milei, menos de la mitad de la gente apoyaría esas medidas (salvo la dolarización, que tiene un respaldo del 59%). Y menos de la mitad cree que sean posibles de implementar.
Una paradoja: buena parte de los que lo votan están en desacuerdo con sus ideas, pero lo votan igual, apostando a que “la casta política” frene esas iniciativas que repudian. Casi un síndrome de Estocolmo.
Las dudas de Massa y el silencio kirchnerista
Sergio Massa tuvo quizás su peor semana desde que es ministro-candidato. Un rol absolutamente incompatible y que solo en este contexto de la Argentina pudo alinear los planetas.
El dólar blue se acercó a los $900 y tuvo que hacerse cargo del escándalo de Insaurralde. Lo resolvió rápido: le pidió que se baje de la candidatura y acordó con Kicillof echarlo de la jefatura de gabinete bonaerense. Todos contentos: Kicillof se sacó de encima a un interventor y Massa da una imagen de transparencia.
El contraste con el silencio del kirchnerismo se hizo notar. En el peronismo bonaerense ya hablan de correr a Máximo Kirchner de la presidencia del PJ después de octubre. Los intendentes están que arden. Muchos no se bancaban esa idea instalada de que Insaurralde era el jefe de ellos. Le achacan a Máximo la responsabilidad de ese lugar.
El tema es que ahora tienen que tirar todos juntos para el mismo lado. La semana pasada hubo una cumbre de dirigentes para tratar de cerrar la importancia de que los dirigentes intermedios militen la lista completa. “No hay elección local sin la nacional”, dicen.
En el peronismo siguen creyendo que el aparato es la clave del triunfo. Las miradas siguen puestas en el norte del país. Creen que ahí van a poder traccionar votos que en las PASO ayudaron a Milei. Juegan con fuego.
En los números que le acercan a Massa, el yate-gate no impactó suficiente. Perdió votos en el interior, pero sigue bien en Provincia. Habrá que ver.
Milei y los derechos humanos
Milei volvió a traer el debate sobre la dictadura militar. n el entorno de Patricia Bullrich les llamó la atención cierta contradicción: fue muy “exacto” a la hora de decir que los desaparecidos son 8753. Pero no pudo precisar a qué jardines de infantes pusieron bombas los montoneros.
“Eso era un discurso que estaba muy arraigado en los 70 en círculos castrenses, cuando la información que circulaba era mucho menor a la de hoy. Entonces se decía que los montoneros ponían bombas en jardines, algo que nunca pasó”, describen cerca de Bullrich
Bullrich le metió una denuncia penal a Milei. Lo acusa de:
- Artículo 209 Código Penal: instigación a cometer un delito determinado contra una persona o institución (2 a 6 años de prisión).
- Artículo 212 Código Penal: incitación a la violencia colectiva (3 a 6 años de prisión).
- Ley N° 23.592 Artículo 3: incitación a la persecución o el odio por ideas políticas (1 mes a 3 años de prisión).
- Calumnias e injurias.
La denuncia principal cayó en el juzgado de la jueza María Eugenia Capuchetti, la misma que tiene la causa del atentado contra Cristina Kirchner. La expresidenta acusa a la jueza de tener connivencia con Patricia Bullrich para tratar de tapar su atentado. Los de Bullrich creen que van a ganar la causa, aunque demore.
¿Puede tener este discurso ultraconservador alguna consecuencia electoral? Por ahora parece que no le entran las balas.
Por último, como decíamos la semana pasada, el debate presidencial no va a cambiar a los que tienen decidido su voto. Pero puede inclinar para un lado o para otro a los indecisos o a los que tienen un "voto blando". El escenario electoral todavía está abierto. Todo va a depender de lo que hagan los candidatos en los próximos 15 días.
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