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Análisis y opinión

Lo que dejó el paso de la ministra Nadal por la Legislatura

El demorado informe de la ministra de Salud, Ana María Nadal, sobre la pandemia sacó a la luz el show de siempre con el ataque entre oficialismo y oposición

La clase política impidió, por privilegiar sus intereses, que los mendocinos pudiesen tener mayor y mejor información sobre la situación del Covid en la Provincia. Otra vez un espíritu poco productivo dijo presente al realizarse en la Legislatura este jueves 20 de mayo el demorado informe que la ministra de Salud, Ana María Nadal, debía brindar sobre el Covid ante la comisión bicameral que monitorea la peste.

Por un lado, para la oposición kirchnerista pareció más importante el show de las chicanas que el bienestar de Mendoza. Del otro lado, el oficialismo ha vuelto a mostrar preocupantes fisuras de manejo político fino que no hacen más que embarrar el desempeño técnico.

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Hay que convencerse: esos espectáculos de oposicionismo extremo versus su contraparte de oficialismo destemplado no terminan por favorecer a nadie. Nuestros representantes legislativos están acostumbrados a la pelea partidaria disonante, de manual, y no al debate con argumentos. Y, lo que es peor, las razones para sostener esas peleas vienen muchas veces guionadas desde Buenos Aires, algo que al mendocino le repugna.

En modo rosquero

Para debatir y que a uno lo escuchen con interés, los diputados y senadores de Mendoza nos deberían demostrar que son buenos oradores, que saben hilvanar ideas, que tienen un uso elegante de la ironía, que son críticos con fundamento, que han leído, que saben de historia, de economía, de libros, que se han preparado con datos y cifras -no con eslóganes- y que le han puesto el oído, la mente y el corazón a la gente.

Y también deberían ameritar que cuentan con proyectos y que están dispuestos a ir un poco más allá que el de ser simples levantamanos y rosqueros. Estos funcionarios ganan muy buenos sueldos: ese sólo detalle tendría que ser motivo para demostrar que dichos haberes los obtienen en buena ley.

Claro que para eso deberían transmitirnos la necesidad del diálogo, de lo bueno que es trabajar para la provincia, mucho más que para el partido. Porque el partido, tan necesario en la vida democrática, es una parte. Pero la Provincia es la totalidad, el bien común.

Miedo al acuerdo

Cualquiera que conoce algo de historia sabe que muchas naciones han sabido salir del pozo a base de acuerdos, de pactos entre oficialismo y oposición. Así es cómo se salva un país. Las grandes avenencias entre partidos sobre temas estratégicos son la base para echar andar una nación y una provincia.

Nadie puede desconocer que la Legislatura es un ámbito de discusión. Esa es, precisamente, una de sus esencias. Pero si al discutir se privilegia únicamente la chicana, no gana casi nadie. Tampoco si el Ejecutivo ignora el control opositor.

La exposición de la ministra Nadal fue, según ella, interrumpida por los legisladores kirchneristas de manera preparada para que no pudiera hablar. Por su parte, los senadores kirchneristas repitieron una retahíla de argumentos contra el gobierno de Rodolfo Suarez, similares a los que se escuchan a diario en Buenos Aires para combatir al mandatario local por tener opinión propia en una serie de temas.

Tarde piaste

El oficialismo radical debe admitir que llegó muy a destiempo con su informe. Hace meses que la oposición venía pidiendo la presencia de la ministra Nadal en el Senado y que la denunciaba por no responder los pedidos de informes sobre la pandemia. Además, uno de los puntos más conflictivos fue aquella visita no anunciada e intempestiva en la que media docena de senadores del PJ exigieron ser recibidos por Nadal en la Casa de Gobierno para hablar de la pandemia, a lo que Nadal se negó por no estar en agenda.

Ana María Nadal está considerada un buen cuadro técnico, que no es lo mismo que tener cintura política. En toda esta fricción entre Salud de la provincia y el kirchnerismo por la pandemia, el oficialismo no ha mostrado la debida ductilidad y capacidad de reacción a la hora de negociar con una oposición que en lugar de pensar en mendocino se prende a los mandatos del Instituto Patria. Pareciera que Nadal fue a esa rendición de cuentas con muchos datos y poca armadura política. Es evidente que no se tuvo en cuenta la minuciosidad para abonar el terreno minado que debía pisar la ministra.

La clase política debe terminar de aceptar que los logros no se obtienen necesariamente haciendo hocicar al contendiente. La ciudadanía necesita -máxime en estos momentos de pandemia y de crisis social y económica- ver pactos, acuerdos, trabajo concreto por la ciudadanía.

No pueden entender que para la mayoría de los argentinos el momento más sensato de los registrados durante la peste del Covid fue aquel en que los principales actores políticos del oficialismo y la oposición se sentaban juntos a trabajar por la gente.

Sí, entiéndalo de una vez: trabajar de ese modo no sólo es bueno para la salud de la república sino para obtener votos.

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