¿Quién llamó a Scioli?

"Alberto Fernández sabe que cuenta conmigo", repite ahora el inclasificable Daniel Scioli. 

¿Para qué puede necesitarlo? se preguntan los malditos. Tal vez sea para que la futura vicepresidenta Cristina tenga a quien castigar y ningunear a placer, responden algunos memoriosos.

¿Cómo olvidar las variadas humillaciones que el matrimonio Kirchner desparramó sobre Scioli cuando fue vicepresidente de Néstor, como así también cuando gobernó la provincia de Buenos Aires en las dos presidencias de Ella?

¿Quién no recuerda la puesta en escena de su matrimonio perfecto con Karina Rabollini, el que se desarmó a los pocos días de perder las elecciones presidenciales con Mauricio Macri en 2015?

¿O los escándalos ventilados por su posterior pareja, la modelo Gisela Berger, madre de su nueva hija, quien lo acusó de maltratos y de violencia doméstica, al tiempo que denunciaba que los reiterados viajes de Scioli a Europa eran de placer y no para tratarse los problemas en uno de sus brazos, además de poner en duda cómo se financiaban esas costosas vacaciones?

¿Cómo no anotar que tardó 16 años en reconocer a Lorena Scioli como hija legítima, a la que luego usó como objeto de la campaña presidencial de 2015?

Uno de los grandes misterios que hizo devanar los sesos de los gurúes del macrismo y del radicalismo es por qué a Scioli los votantes  le perdonaban casi todo, incluso sus dos gobernaciones mediocres.

Tal vez la razón haya que buscarla en los vericuetos de ese supuesto "perfil cristiano" de poner la otra mejilla ante los cachetazos de la vida política. O en su tragedia personal de motonauta que lo llevó a perder un brazo en aquel famoso accidente de la lancha.

La vuelta

Hacia fines del reciente setiembre Scioli volvió a la palestra para cuestionar la utilidad de los debates entre los candidatos presidenciales. Sin embargo el domingo pasado Scioli no tuvo empacho en sentarse en primera fila para aplaudir al "dedo acusador" de Alberto Fernández mientras debatía con Macri en Santa Fe. 

Fue como una reivindicación del malogrado presidenciable Daniel Scioli de 2015, aquel que intentó romper la supuesta maldición política que indica que nunca un gobernador de la provincia de Buenos Aires ha podido llegar a ser presidente de la Nación.

Scioli dice admirar la coherencia de Alberto Fernández y asegura que eso lo ha convencido de que debía poner su "compromiso y trabajo al servicio de dicha coherencia" y que debía hacerlo "con pasión y actitud". 

Los malpensados afirman que Alberto lo usó a Scioli en el debate para reivindicarlo tardíamente y para, de paso, recordarle a los votantes el mal paso al haberlo elegido a Macri en detrimento del candidato kirchnerista.

"Macri no cumplió con sus promesas de 2015 y mintió", parece ser la tesis que debía corporizar Scioli en Santa Fe. 

Tal vez en diciembre, si efectivamente gana, "el Alberto" esté en condiciones de demostrar, con Scioli como uno de los trofeos, que a él nadie le va a armar el gabinete.

"Sí, Juan", decían en mi pueblo cuando algo no les convencía. 

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