Hagamos como que no la conocemos. Y digamos: quizás lo que la desbocó más de lo normal haya sido la fuerte cantidad de pastillas que está tomando para la culebrilla. Pero no creo que hayan médicos que me avalen la versión. El aciclovir parece ser inocente.
Lilita Carrió acaba de transformar su visita a la provincia de Córdoba en un compendio de temeridades. Dijo, por ejemplo, "Gracias a Dios que se murió De la Sota", el legendario gobernador peronista de esa provincia quien se mató en setiembre del año pasado en un accidente vial.
Cuando uno la escucha no puede menos que recordar a aquel jefe militar de Franco que en la España de la Guerra Civil alentaba a sus subordinados bajo el salvaje lema de "Viva la muerte".
Con una voz cavernosa, la diputada nacional y socia de Macri en Cambiemos, aseguró en un video que se hizo viral que si De la Sota estuviera vivo los cordobeses sabrían lo que es una denunciadora serial dando a entender que el extinto nunca fue trigo limpio y que ella tiene letra para sostenerlo.
Patas para arriba
Y eso que había viajado a Córdoba para apoyar a Mario Negri, uno de los radicales de mayor confianza del presidente Macri, que se apresta a pelear en las PASO su candidatura a gobernador.
Por estas horas nadie se acuerda de Negri sino de los exabruptos de la líder de la Coalición Cívica. La chaqueña le copó la parada a su amigo Negri y lo dejó en banda.
Un rato antes había hecho otro esbozo de escándalo cuando al hablar del ex presidente de Perú Alan García y compararlo con los corruptos del kirchnerismo, acotó, fresca: "el peruano por lo menos se mató".
Con tanta algarabía por la muerte, en La Docta se armó tal revuelo que Lilita logró que el peronismo y el radicalismo unidos salieran a descalificarla.
Las comparaciones
Pero no sólo fueron sus alusiones a los políticos que según ella bien muertos están, sino que Lilita le reclamó a los argentinos que sostengan una "fe seca" en el Gobierno nacional. Y que mientras tanto sobrevivan como se pueda, por ejemplo vendiendo bienes, como ella hizo con un auto para pagar sus cuentas.
"¡Dejen de quejarse! Total después se va a arreglar. Hay que callarse y dejar de quejarse porque estamos haciendo una nueva Argentina", fue la esperanzada explicación de la diputada.
Pero, ¿qué es la fe seca? preguntaron algunos. Y esta fue su respuesta: "Es como cuando no aguantas más a tu marido pero seguís apostando al matrimonio. O cuando tenés un negocio y te estas fundiendo pero seguís confiando en que vas a salir adelante".
Una cosa y la otra
Uno puede entender que ella defienda con ardor a Macri. Está en su derecho al tratar de ponerle un escudo defensivo a la coalición gobernante contra el aluvión de críticas de este momento, sobre todo después de los 12 años de kirchnerismo en los que vivimos en medio de un aquellare de corrupción desatada en nombre de lo nacional y popular.
Pero de ahí a que critique a los argentinos ordenándoles que "hay que callarse" en nombre de un país nuevo, hay mucho trecho.
Extraña que la Carrió nos quiera callados siendo que ella es una mujer que no se calla nada. Esta dirigenta ha tenido momentos de mucho esclarecimiento en los últimos 20 años y ha sido una oradora que solía sorprender a sus auditorios con sus revelaciones. Lo de ahora es preocupante.
El crazy
Al mismo tiempo, pero del otro lado de la grieta, hemos asistido a la nueva barbaridad conceptual de Guillermo Moreno, ex hombre fuerte del kirchnerismo, aquel que -alentado por Néstor- desarmó el organismo nacional que medía los datos económicos (el INDEC) para que nadie se enterara de cuánto era la inflación o cuántos pobres habían.
En un acto en La Matanza, el esperpéntico piantavotos ha dicho ante la militancia conurbana que si hay que robar hay que hacerlo con códigos.
Es un avance. Es como si pasáramos de un cavernícola primitivo al homo sapiens.
La frase textual fue: "Si algún muchacho quiere vivir de lo ajeno, bueno, que viva de lo ajeno, pero con códigos".
Para justificar el delito decente, el ex funcionario kirchnerista, que sueña con ser presidente, lo explicó con las siguientes y nobles palabras:
"No me robés una billetera dejando a la señora a la que le afanaste con un fractura de cadera por haberla golpeado. ¡Para qué? Esa señora tiene 60 años y cuando se recupere tendrá 85.¿Cuál es la gracia de eso?".
De "roban, pero hacen" ascendemos a "roban pero sin golpear a viejitas". Conmovedor.




