Los ex intendentes peronistas de Guaymallén y Santa Rosa, Luis Lobos (58) y Sergio Salgado (43), fueron condenados a la cárcel por corrupción hace un año y casi dos años respectivamente, por dos tribunales de sentencia ordenaron la inmediata detención de ambos. Sin embargo, siguen en libertad porque apelaron los fallos en la Suprema Corte de Justicia, que todavía no decide en ninguno de los casos.
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El futuro de Lobos y Salgado se cocina en el cuarto piso de los tribunales provinciales, al calor de la batalla política que jueces peronistas y de la UCR libran cada minuto; batalla política que fue inédita durante décadas hasta que los nombramientos a cargo de los gobernadores Jaque, Pérez y Cornejo dieron por terminada la hegemonía de la UCR y las fuerzas en pugna se emparejaron.
Y al mismo tiempo, inevitablemente, surgió el recuerdo de la apelación presentada por sus abogados dos semanas después de aquella condena a 4 años y 6 meses de cárcel.
Fue en busca de una nueva sentencia. Este tramo del proceso aun está en manos de la Sala 2 de la Suprema Corte que integran los jueces Omar Palermo, Mardio Adaro y José Valerio.
De la decisión de este tribunal también dependerá la libertad de Claudia Sgró, ex esposa de Lobos, que fue condenada a 3 años y cuatro meses de prisión. A ambos los inhabilitaron para ejercer la función pública por haber cometido el delito de fraude con fondos municipales.
Detalle extra: cuando la Sala 2 de la Corte decida también comenzará a tallar el futuro de la ex suegra de Lobos, María Elena Fernández, que no pudo ser juzgada hace más de un año (fue excluida del debate a punto de comenzar) por un planteo llevado a la Corte. Este punto también está en veremos.
Un ajedrez a la santarrosina
El caso de Salgado, declarado culpable en cuatro casos de corrupción, es más añejo y más complicado. Repasemos. En junio de 2018 fue condenado a 5 años de cárcel e inhibilitación de por vida para ejercer cargos públicos.
Aunque la Cámara del Crimen de San Martín ordenó su inmediata detención, el ex jefe comunal santarrosino sigue libre porque apeló en la Corte. La estrategia es clara: quiere ser juzgado nuevamente. Por otro tribunal.
Para acceder a esta resolución primero hizo una movida cuasi ajedrecística: recusó a Pedro Llorente para sacarlo de la Sala 2 que aceptará o no su pedido de nuevo juicio oral y público.
Llorente, el juez de mayor trayectoria en la Corte, es de extracción radical y en caso de ser apartado, la Sala 2 quedará conformada por dos peronistas y un radical. Pero aun, este primer gran paso sigue pendiente.




