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Análisis y opinión

"Las mañaneras", el singular metejón de un presidente

A las 7 de la mañana de cada día, el presidente de México, López Obrador, hace una especie de "cadena nacional" que tiene a muchos al borde del "hartazgo nacional". Pase y vea

“Señor Presidente, ya párele con las mañaneras. ¿Acaso no se da cuenta que hay un hartazgo nacional?” Esta es una de las frases que más me ha llamado la atención en los últimos días. La vertió la conocida escritora francesa-mexicana Elena Poniatowska y el destinatario no fue otro que el mandatario de México Andrés Manuel López Obrador, más conocido por la sigla AMLO. Así le dicen todos al funcionario para abreviar en una palabra sus dos nombres y otros tantos apellidos.

La intelectual, que es amiga del Presidente y que lo ha acompañado con adhesiones durante gran parte de su carrera, parece que aún mantiene el espíritu crítico, algo que los artistas suelen perder cuando se vuelven militantes del tipo Dady Brieva o Pablo Echarri.

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¿Qué son "las mañaneras" a las que alude Poniatowska? Forman parte de un tonto metejón que consiste en dar a primera hora de la mañana (las 7.00) en uno de los salones del Palacio Presidencial una conferencia de prensa que muchas veces son más parecidas a un monólogo del tipo Aló Presidente que instauró el finado Hugo Chávez en Venezuela y que Maduro llevó al nivel de caricatura.

Empiezan con un largo espiche de AMLO, suele seguir con algún funcionario que desarrolla un tema de actualidad y después se abre el juego de preguntas para los periodistas que aún están despiertos. Por lo general duran dos horas.

Pásenle agua

"Las mañaneras" no van una vez a la semana. Ni dos, que podría ser un número más standard para las resonancias significantes que conlleva hacer "algo" ni bien amanece. Van de lunes a viernes. Salga el sol por donde salga. Si AMLO está de viaje, pues ahorita mismo se trasmiten desde el lugar en que se encuentre, así sea en Sonora o Guanajuato.

Lleva dos años haciéndolas (asumió el 1/12/18). Y pese a esa desproporcionada presencia, que es una forma del culto a la personalidad a la que son afectos los mandatarios de la región, AMLO se encamina a ser una de las grandes desilusiones de la centroizquierda latinoamericana.

Poniatowska (que ganó los premios Cervantes y Rómulo Gallegos, entre otros) le ha advertido al Presidente que "esas mañaneras nos tienen a todos al borde de la irritación y de la confrontación nacional. Son innecesarias, contraproducentes y constituyen un verdadero abuso de poder".

Además la intelectual ha denunciado que las preguntas que se le hacen al mandatario son por lo general "a modo", que es la forma en que se llama en México a las cosas que son manipuladas, por lo cual "esto desfavorece no sólo al Presidente sino al país". También lamentó que AMLO ya no escuche a nadie salvo a sus aduladores: "El gobierno ha adquirido una actitud en contra de que se diga la verdad sobre su gestión y eso es una amenaza para la libertad de expresión".

Cantinfleada

Desde entidades universitarias vinculadas a las ciencias políticas y a la comunicación de México se viene indicando que "las mañaneras no son un ejercicio real de rendición de cuentas sino un método para fijar una agenda política y hacer propaganda gubernamental. Se ha remarcado, además, que AMLO no se muestra abierto a contestar los cuestionamientos.

Lo de AMLO parece ser más una excentricidad digna de republiqueta, que una estrategia para fijar agenda. En ningún país verdaderamente republicano sus mandatarios dan conferencias de prensa todos los días y mucho menos de dos horas y con preguntas amañadas.

Un periodista español, Carlos Colón, ha definido a "las mañaneras" de AMLO como una verdadera "cantinfleada", por aquel estilo que impuso el actor cómico mexicano Mario Moreno Cantinflas, que hablaba mucho y decía casi nada. Tiene razón Elena: "Ya párele, señor Presidente"

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