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Lacalle, un tipo raro que pretende un país eficiente y abierto al mundo

La palabreja "lastre" y los chisporroteos entre Alberto Fernández y el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou generaron un interesante debate sobre cómo sacar del pantano al Mercosur

No carece de lógica lo que viene planteando Luis Lacalle Pou (47), presidente de Uruguay. A este oriental se le ha ocurrido que es importante tener un país eficiente, moderno, abierto al mundo, con vocación de generar empleos genuinos y de atraer inversiones. Un país con ductilidad en los rubros en que se requiere plasticidad en la gestión y, a la vez, firmeza en las convicciones de hacia dónde hay que ir.

Por ejemplo dice que para salvar al Mercosur, que acaba de cumplir 30 años y está empantanado, hay que darle flexibilidad, sacarle el corset, para que se pueda negociar con todos los mercados. Pide un Mercosur que se adapte a los tiempos, que sea un trampolín y no una traba, donde los países integrantes tengan aire para que se reconozcan sus singularidades, pero donde ninguno de ellos termine siendo "un lastre" para el conjunto. En concreto: reclama que el Mercosur concrete con pasos firmes su rumbo hacia el libre comercio.

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En la Argentina si alguien levanta la eficiencia como épica, desentona con nuestro relato oficial de pobrismo y planeros. Debe ser por eso que muchos argentinos han elegido a Uruguay como lugar para vivir. O para llevar las oficinas centrales de sus empresas.

El coso este

Encima este Lacalle tiene una onda de "langa", hace fierros, es surfista desde la adolescencia y habla con ese tono de montevideano aporteñado, como el ex presidente Jorge Battle, aquel que decía que los políticos argentinos eran una manga de chorros del primero al último. Sin embargo, se expresa con ideas claras y, si juega al fanfa, lo disimula bien.

Alberto Fernández se enojó con Lacalle los otros días en la cumbre virtual del Mercosur y le dijo que si la Argentina era "un lastre" en el Mercosur, pues entonces sugería que el oriental se bajara del barco. El uruguayo aclaró que todos los países del bloque Mercosur sabían de antemano qué posición iba a llevar cada presidente a la reunión.

Por caso, que Uruguay iba a insistir con la flexibilidad para el Mercosur. Entonces aclaró que no entendía el enojo de presidente argentino. "Yo nunca me peleé con nadie. Así es que es imposible que me reconcilie con quien no me peleé", aclaró Lacalle ante periodistas argentinos.

"Un intercambio de opiniones no es una pelea y yo no estoy dispuesto a distanciarme de la Argentina por pareceres distintos sobre el Mercosur", añadió, bajándole el tono a cualquier tipo de pendencia.

Entre ojos

El kirchnerismo tiene una onda rara con los uruguayos. Nestor Kirchner libró durante su presidencia (2003-2007) una absurda pelea con el entonces mandatario Tabaré Vázquez, del Frente Amplio, un partido de centro izquierda. En cambio Lacalle es un "cajetilla" del Partido Nacional, también conocido como Partido Blanco, con una composición que va de la centro-derecha a la derecha.

Cómo habrá sido aquella locura de Kirchner vs.Tabaré que hasta se llegó a hablar de una hipótesis de conflicto bélico. La razón de aquella disputa de Néstor fue por la instalación de dos fábricas pasteras que una firma de Finlandia se aprestaba a abrir en la localidad uruguaya de Fray Bentos, situada frente a la ciudad argentina de Gualeguaychú.

Los entrerrianos batían el parche con que esas fábricas los iban a contaminar y cortaron durante varios meses los puentes que conectaban ambos países. Los uruguayos juraban que iban a respetar todos los protocolos ambientales. Y cumplieron. Las fábricas funcionan desde hace años y nunca hubo denuncias de contaminación.

Lo concreto es que ahora, hábilmente, Lacalle ha buscado sacarle cualquier atisbo compadrito a su cambio de opiniones con el mandatario argentino. "Los chisporroteos no pueden ser obstáculos para construir un mejor Mercosur, porque así como está, achicado, encerrado, no nos sirve".