Cuando hace unos días el presidente Javier Milei expresó que "Cristina Kirchner ya fue. No va a volver nunca más", estaba diciendo, a su pesar o a sabiendas, algo que en realidad es al revés. En estos cuatro meses de gestión libertaria parecía que el país se estaba olvidando de Cristina, pero las palabras presidenciales sirvieron para azuzar el rescoldo cristinista.
La mala combustión en el kirchnerismo obliga a abrir ventanas y oxigenar
La descomposición del camporismo obliga a airear los diversos ámbitos del peronismo para combatir el ambiente viciado que dejó la derrota
Cristina está muy mal conceptuada en la consideración pública, pero es como la cigarra de la canción. Tantas veces la mataron, tantas se murió, y sin embargo está aquí, tratando de resucitar. Cristina agradece que el arco opositor, con Milei a la cabeza, se acuerde de ella.
La viuda de Néstor Kirchner sabe que ninguna fuerza política opositora va a terminar por decreto con el peronismo. Lo único que puede hacer ese trabajo es una implosión del propio PJ para desembarazarse del kirchnerismo.
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Llamen a un matriculado
En la actualidad hay muy mala combustión dentro del kirchnerismo por la descomposición del camporismo, lo cual está obligando a abrir puertas y ventanas para oxigenar el ambiente viciado. Eso ha dado lugar a la aparición de un kirchnerismo "progre" que se encolumna detrás del gobernador Axel Kicillof, el que no se mancha, y cuyo lema es: ¡animémonos y vayan!
Las cosas malas del gobierno de Kicillof las hacía su jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, quien cayó en desgracia por corruptelas que destapó el caso del yate Bandido. En tanto que ahora las cosas supuestamente buenas de su gestión, como la de generar un nuevo tipo de peronismo que supere ese disco rayado en que se ha convertido, están a cargo de un reconvertido Andrés Larroque.
Los grupos que no quieren ni sentir hablar de Máximo Kirchner, hacen malabares para cuestionar la mala praxis de La Cámpora. Eso sí, sin afectar a Cristina.
Uno de los principales voceros es Andrés "Cuervo" Larroque, quien llegó a ser referente de La Cámpora, pero que cuando se venía la noche terminó de manera pésima con Máximo. Ahora manda mensajes por elevación. "¿Qué es la conducción de Cristina? ¿Que tres ñatos te manden un whatsapp?", preguntó con sorna en un acto que el sector de Kicillof hizo en la mítica quinta de San Vicente.
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Esclarecido
Larroque, que siempre puso énfasis en autovalorarse como un político esclarecido, lanza ahora misiles contra el entorno de Cristina. En tanto, Máximo Kirchner, pese a su extendido descrédito político, sigue manteniendo la jefatura del PJ bonaerense, aunque cada vez con más deserciones y cuestionamientos.
Alberto Fernández trató de presionar al partido con un "si yo me voy de la jefatura del PJ nacional, Máximo debe irse también del PJ bonaerense". Allá partió Alberto hacia la nada sin poder llevarse consigo al hijo de Cristina, quien a falta de Larroque ahora tiene de traductores políticos a Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes, y a Mariano Recalde, ex titular de Aerolíneas Argentinas.
Milei, que se jacta de pasarle motosierra a todo lo que sea gasto improductivo, ha sido muy cuidadoso de no meterse con ciertas trapisondas kirchneristas. Nadie puede entender por qué se ha olvidado de pasar el peine anti-ñoquis en las reparticiones nacionales que fueron la caja que les permitió a los camporistas hacer política a sus anchas. Desde el PAMI hasta ANSES muchos militantes rentados de La Cámpora siguen sin ser auditados.
Esos "comisarios"
Los "larroquistas" entienden que "los que hacen pelotudeces" son los del entorno de la ex presidenta, los "comisarios políticos". Claro, inmediatamente sacan el "Manual del Cuervo" y aclaran que "el respeto a Cristina lo tenemos todos".
Eso es en la superficie. Debajo del agua kirchnerista, que ha bajado turbia, hay internas y reproches feroces que nunca llegaron a convertirse en una autocrítica después de la paliza de Milei en el balotaje.
La "rebelión" contra el liderazgo de Cristina, que algunos creen que debería ser "natural" tras los fracasos de gestión de la dama, no se va a dar hasta que el peronismo encuentre nuevas ideas que le abran la puerta a otros líderes y a esa "nueva música" que Kicillof pide para el peronismo, pero que él no se anima a conducir como orquestador para no embroncar a su mentora.
Sin amor
En política, hoy existe una demanda de dirigentes que sorprendan y que aporten discursos distintos. A nivel nacional el votante borró de un plumazo a Juntos por el Cambio cuya dirigencia hasta unos meses antes de las elecciones ya se creía gobernando en la Rosada, razón por la que en el PRO se permitían hacer internas feroces.
Radicales y macristas salvaron las papas en varias provincias, Mendoza entre ellas, pero tuvieron que salir a buscar un lugar en el alero libertario, algunos por convicción y otros por conveniencia.
La movida dejó a la intemperie y con muy bajas temperaturas al peronismo kirchnerista que por ahora se abroquela en combatir a Milei y en intentar ganar la calle, pero sin posibilidades de "enamorar" a nadie.






