Análisis y opinión

La lógica de los gremios de la UNCuyo se basa en que quienes cuestionan sus paros "se joden, se joden"

El Consejo Superior de UNCuyo, cuya sesión de esta semana fue "asaltada" por activistas gremiales, reafirmó la decisión del Rectorado de descontar los días de huelga

A veces los mendocinos de a pie tenemos la sensación de que la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) ha estado viviendo de espaldas a la Provincia. Desconectada. Ensimismada y con una visión muy parcial de la autonomía universitaria. Admitimos que parte de esa impresión puede pecar de injusta. Pero la percepción es ésa.

Veamos este dato: Los dos hechos más llamativos que venía generando la UNCuyo este año no eran por logros académicos ni por los resultados de alguna investigación resonante ni porque haya mejorado de manera llamativa la relación entre ingresantes y egresados.

La UNCuyo ha estado en la consideración pública, por un lado, debido a la barbarie de un nuevo paro a repetición de la Fadiunc, el gremio que agrupa a los profesores, que ha dejado tres semanas sin clases a los estudiantes de las facultades, pero de manera particular a los alumnos secundarios de los colegios de la UNCuyo. Y, por otro lado. el escándalo que produjo un grupo de ultramontanos militantes católicos, comandados por un profesor, al atacar y destrozar piezas de una exposición feminista que se exponía en el Rectorado.

En la UNCuyo hay investigación, pero por lo general la desconocemos. El mendocino medio no siente que salgan de ahí resultados que sirvan. ¿Cuántos ven hoy a la UNCuyo como un faro de conocimiento? No se percibe que se debatan allí cuestiones de interés público.

Por ejemplo, en estos años no hubo ningún pronunciamiento revelador de sus investigadores sobre la pandemia. Sus técnicos, sus doctos, o sus cientistas políticos tampoco se expidieron sobre temas de interés público como el fracaso de Portezuelo del Viento, o la reforma de Constitución provincial. ¿Alguien conoce un análisis original de sus especialistas en economía sobre la inflación? Repetimos: si los hay, quedan encapsulados.

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Un hito solitario

En este marco de cosas, hay algo que parece que sí va a cambiar en la UNCuyo. El Consejo Superior de esa universidad, reafirmó la decisión del Rectorado de descontar los días de huelga a la que convocó la Fadiunc, el sindicato que agrupa a los profesores de las facultades y de los colegios secundarios de su dependencia.

Esto podría convertirse en el fin de una larga anomalía. Semanas enteras sin clases (tres en este ciclo lectivo) afectan sobremanera a los alumnos de los secundarios, sector donde el gremio venía logrando más adhesión de paro en estos años.

En las dos anteriores gestiones -a cargo del rector Daniel Pizzi- esa anomalía fue admitida de manera vergonzosa. Hasta ahora la Fadiunc se jactaba de parar todas las veces que quisiera por la simple razón de que les salía gratis. No se les descontaban los días de huelga. Las autoridades ni siquiera se animaban a sugerir o debatir este dislate en el Consejo Superior.Y el despropósito se repetía, calcado, cada año.

Esta vez fue distinto: las nuevas autoridades del Rectorado de la UNCuyo decidieron poner un poco de cordura y legalidad y aprobaron el descuento de los días de paro. Esa noticia, llena de criterio y sentido común, fue celebrada por los mendocinos que habían visto en la inacción de los funcionarios anteriores una muestra insoportable de desidia.

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Gremialistas de la Fadiunc y de la Conadu Histórica irrumpieron en la UNCuyo.

Gremialistas de la Fadiunc y de la Conadu Histórica irrumpieron en la UNCuyo.

Se jode, se jode

El miércoles (19/4) gremialistas de la Fadiunc, con el apoyo de dirigentes de la Conadu Histórica, la entidad gremial nacional a la que reportan, irrumpieron de prepo en una sesión del Consejo Superior e intentaron presionar a los profesores y directivos para que se echaran atrás con los descuentos por los días de paro.

La tensión que se vivió fue evidente al igual que la intención gremial de cuestionar la legitimidad de la rectora Esther Sánchez. Uno de los cánticos que tronaron en la sala como argumentación fue el siguiente: "Unidad de los trabajadores y al que no les guste, se jode, se jode". He ahí la lógica tiránica de este gremio.

El Consejo Superior Universitario funciona como el máximo órgano de dirección y gobierno de la universidad. Está compuesto por el rector, los decanos de las facultades, un profesor y un alumno por cada facultad, cuatro auxiliares de docencia, tres egresados y un representante del personal no docente.

La determinación de efectuar el descuento de los días de paro se va a notar en los sueldos de abril. Antes de esta decisión oficial, los paros tenían, en promedio, una adhesión del 90% en los colegios secundarios y del 50% en las facultades. Tras la ratificación de los descuentos, la adhesión bajó al 20%. De ahí la movida de la Conadu de mandar dirigentes a Mendoza para presionar.

Paralelamente ha sido importante la reacción de los padres autoconvocados de los colegios secundarios al apoyar sin vueltas la resolución del Consejo Superior. Ellos han explicado que el derecho de sus hijos de asistir a clases es tan o más importante que el derecho de los docentes a peticionar un salario digno, y que hay otra formas de reclamar que el gremio se niega a transitar, favorecidos por el "dejar hacer, dejar pasar" de los suceivos gobiernos de la UNCuyo.

Los directivos universitarios y los integrantes del Consejo Superior de la UNCuyo deberían estar fuera de la instancia gremial por lo menos el tiempo que están en esas funciones. Oscar Vallejos, de la Conadu, dijo cuando coparon por la fuerza la reunión del Consejo que "lo más injusto es que quienes se benefician con los resultados de la huelga quieran aplicar descuentos a los propios compañeros".

Lo de Vallejos es una patraña porque no se puede comparar la responsabilidad de un funcionario que trabaja con dineros públicos, que la de un gremialista que maneja una entidad privada de agremiados.

Golpe al cogobierno

A Alfredo Cornejo, se le pueden discutir muchas de sus decisiones como gobernador, pero fue de los pocos mandatarios -si no el único- que se animó a poner legalidad y criterio en las relaciones que existían entre los gremios estatales y el Poder Ejecutivo de Mendoza. Cornejo terminó con décadas de cogobierno entre los sindicatos y los gobernadores.

Los sindicalistas habían avanzado de manera ilegal en cuestiones que no son de su incumbencia y que pertenecen al área de las responsabilidades de interés general que la Constitución le confiere a los titulares del Poder Ejecutivo.

Los gremios habían encontrado -de manera particular en los gobiernos peronistas- la veta para lograr meter de canuto beneficios que no eran para el común de los trabajadores sino para las facciones adeptas al poder de turno,

Los gremios son facciones, defienden un interés sectorial como son los derechos laborales y las remuneraciones de los distintos rubros del trabajo. A los sindicalistas no los elige el conjunto del pueblo sino una pequeñísima porción de argentinos.

Esa es la diferencia central que quedó demostrada en el apriete que la Conadu y Fadiunc desataron sobre los miembros del Consejo Superior de la UNCuyo. Estos funcionarios coincidieron en que esta vez no debían "joderse" sino interpretar el sentir de las mayorías compuestas por los estudiantes de esa Universidad.

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