La Legislatura discute el proyecto de Boleta Única desde este martes en el Senado. La idea tiene algunas adhesiones entre la oposición, pero aún resta saber cómo votarán los referentes del Pro–aliado en el frente oficialista- quienes hicieron varias críticas a lo largo del debate que se viene dando en el último mes. Desde las 10 de la mañana, los impulsores de esta modificación electoral buscarán obtener la media sanción para la norma.
La Legislatura debate el proyecto de Boleta Única, con críticas de opositores y aliados
La idea fue impulsada por el Gobierno a mediados de diciembre, tras varios anuncios de que intentaban mejorar el formato y la calidad del voto en la provincia. Si se aprueba, dejarán de existir las boletas partidarias y existirá un único cuerpo de papel que contenga a todas las candidaturas –al menos en las elecciones de cargos locales-. Allí, cada votante podrá hacer una marca con lapicera en los espacios relacionados a cada categoría o coalición, y así estarán expresando sus preferencias políticas.
El cuerpo del proyecto tuvo un largo recorrido en el órgano de Asuntos Constitucionales. Al enojo que manifestaron en el Pro, se sumaron las objeciones del el PJ: básicamente, ambas fuerzas cuestionaron que hubiese un casillero para votar por la lista completa, afirmando que este mecanismo iba a terminar favoreciendo a los partidos más tradicionales. Algo que -según ellos- justamente, buscaba Cambia Mendoza para su provecho propio a través de esa herramienta.
Más allá de eso, en el Justicialismo deslizaron propuestas que no necesariamente buscaban eliminar el artículo, aunque sí modificarlo. La última propuesta que hicieron postulaba que el recuadro no estuviese arriba de la boleta, sino por debajo, casi al final. Como una manera de “no dejarlo tan a mano” de los sufragantes. Sin embargo, la discusión no condujo a ningún cambio concreto y el modelo que obtuvo dictamen fue el propuesto por los legisladores oficialistas.
“En general acompañamos, pero todavía estamos en plena discusión de algunos puntos con los compañeros del Pro”, anunció el senador Rolando Baldasso a Diario UNO. El partido viene de varios cruces con la UCR por esta ley, dado a que ellos mismos habían ingresado sin éxito propuestas similares en la Legislatura y que –entienden- algunas particularidades podrían haberse redactado de manera diferente. Por ejemplo, la limitación a las colectoras (el texto admite hasta dos por espacio) y la ya mencionada polémica por el “voto sábana”.
Todas esas críticas pueden aparecer ahora direccionadas a artículos puntuales. Incluso los senadores del oficialismo, que pelearon por el proyecto original en los largos debates de comisiones, anticiparon que esperan algún pedido de cambios, aunque no en los puntos que hasta acá fueron controvertidos, sino en los pormenores técnicos de su aplicación. De aprobarse en ambas cámaras, la ley podría debutar en las elecciones a Gobernador e intendentes en 2023.
Final caliente en la reunión de cierre
El justicialismo se fue enojado del último encuentro en comisiones, el pasado miércoles. Entendieron que los impulsores de la ley no habían cedido en los puntos que capitalizaron el debate: casillero para votar lista completa y que la boleta sólo se aplique en elecciones desdobladas respecto a las nacionales. Los referentes oficialistas aseguran que, por el contrario, sí escucharon las propuestas hechas.
“El Gobierno ha definido priorizar una lista sábana, una gran trampa”, dijo el presidente de la bancada peronista Lucas Ilardo a este diario. “Les planteamos muchas opciones, que había que trabajar por un sistema que mejorara el anterior, pero no hubo caso, para ellos es una prioridad el tema de la lista completa. Lamentablemente, teníamos una expectativa de mayor transparencia para esta modificación y está claro que quienes gobiernan no buscaron calidad democrática con esto”, se despachó.
El radical Marcelo Rubio, quien encabeza el órgano de Legislación y Asuntos Constitucionales, aseguró que la postura del oficialismo fue abierta y recordó que sí abrieron el texto a algunas de las consideraciones opositoras, como por ejemplo que se anule la categoría en la que se superpongan votos, algo que no figuraba –al menos no en todos los casos- en el texto original.
“Hemos escuchado muchas propuestas y las hemos recibido. Entendemos que varias ideas que nos acercaron mejoraban el proyecto. Pero hay que tener en cuenta que había ejes medulares que necesitábamos mantener tal como estaban. Nuestro objetivo es la transparencia y la mejora en un aspecto clave de la sociedad y la política, como son las elecciones”, dijo a este diario.
La discusión pasará por éstos aspectos y también por los pormenores técnicos de un cambio tan grande para la provincia: por ejemplo, cómo se capacitará a electores y autoridades de mesa, cómo se controlará la prohibición al uso de celulares y de qué forma se dispondrán las mesas de elección, dado que la ley prácticamente elimina el cuarto oscuro y permitirá que dos o tres mendocinos, separados por tabiques que garanticen el voto secreto- elijan a sus candidatos en la misma sala.



