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La ex suegra de Lobos sigue en un limbo judicial, al borde de la impunidad

María Elena Fernández, ex suegra de Luis Lobos, zafó de ser juzgada por razones de salud hace 2 años. Estaba filmada con dinero de la corrupción y el juicio se postergó. ¿Hasta cuándo?

La investigación judicial la puso en graves problemas. Porque apareció denunciada e involucrada como pieza clave de una trama de corrupción con dinero de la Municipalidad de Guaymallén. Hasta filmada retirando plata pública de cajeros automáticos quedó. Sin embargo, la situación procesal de María Elena Fernández, la ex suegra del ex intendente de Guaymallén Luis Lobos, quedó en el limbo de los sospechosos. Hace casi 2 años. Con serio pronóstico de impunidad.

Zafó en el último minuto

Fernández estuvo a punto de ser juzgada en 2019 junto con Lobos y su hija, Claudia Verónica Sgró, por el caso conocido públicamente como el de los empleados truchos de Guaymallén. Una lista de gente que no trabajaba pero a la que el municipio de Lobos le liquidaba el sueldo en tiempo y forma, aunque esas personas casi no tocaban un peso porque toda esa masa de dinero era retirada, cada mes, con puntualidad inglesa, por María Elena Fernández.

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Camino de la fiscalía, durante la investigación, Sgró, Fernández, Lobos y el abogado Omar Venier (hoy fallecido).

Camino de la fiscalía, durante la investigación, Sgró, Fernández, Lobos y el abogado Omar Venier (hoy fallecido).

Había sido imputada por fraude a la administración pública pero cuando en abril de 2019 llegó la hora de compartir el banquillo de los acusados con el entonces yerno y la hija, Fernández zafó. Razones de salud, justificó mediante un certificado médico. A la misma conclusión llegó una Junta Médica convocada por el tribunal juzgador. Problemas cardíacos.

Y a continuación, dos dudas. ¿Debía suspenderse el juicio oral y público por corrupción a Lobos, Sgró y la suegra hasta que ella mejorara como pretendió la defensa técnica? ¿O el debate podía comenzar rápidamente con solo dejar al margen a Fernández hasta una fecha futura?

Juzgarla en ausencia también se consideró aunque se descartó rápido. Podría haber desembocado en nulidad de todo lo actuado. Peor remedio que la enfermedad.

Primó la sensatez y el tribunal integrado por Jorge Luis Del Pópolo, Marcelo Gutiérrez del Barrio y Aníbal Crivelli dio la orden de largada. Durante casi un mes se ventiló paso a paso toda la trama de corrupción descripta en la investigación a cargo de Susana Muscianisi. Hablaron los testigos y también la documentación auditada y los peritos contables y calígrafos. Y fue una confirmación detrás de otra.

Y el elenco de protagonistas fue el mismo que aparecía en el expediente: Lobos, Sgró... y María Elena Fernández, aunque la situación de esta última imputada no fuera tratada por no ser juzgada entonces sino más adelante.

Condena y suspenso

Mayo de 2019. Del Pópolo, Del Barrio y Crivelli condenaron al entonces matrimonio Lobos-Sgró a 4 años y 6 meses y 3 años y 4 meses de prisión.

Semanas después, esta sentencia fue apelada en la Sala Segunda de la Suprema Corte de Justicia, la sala más politizada de los últimos años en Mendoza. La de los fallos divididos: la de la grieta entre peronistas y radicales, donde los primeros son mayoría y lo hacen sentir cada vez que se presenta la chance.

Casi 2 años lleva tramitándose esa apelación en los dominios de los supremos de Omar Palermo, Mario Adaro y José Valerio y sin fecha de resolución a la vista por aquello de que la Corte no tiene plazos límites.

Sin embargo, urge una definición al respecto. Por la gravedad del delito en danza. Porque los protagonistas tienen arraigo al peronismo de Guaymallén, el departamento que, junto con Las Heras, suele definir elecciones. Porque para Lobos y Sgró pidieron la cárcel por quedarse con dineros públicos.

Y porque todo este tiempo transcurrido -insisto: casi 2 años- ha causado impacto negativo en los investigadores de los delitos en primera instancia.

Y por un detalle no menor: el 15 de abril comenzará la ronda de audiencias preliminares y Lobos volverá a sentarse en el banquillo por otro delito de corrupción: enriquecimiento ilícito. ¿Es justo que un ciudadano sea juzgado por segunda vez cuando la sentencia del primer juicio aun no está firme y cuando hay gente, como María Elena Fernández, que aun debe dar explicaciones a la Justicia?