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La carta desesperada de la Nación a Rusia por la Sputnik V

La asesora del Gobierno Cecilia Nicolini envió una carta a Rusia reclamando por la llegada de dosis de Sputnik V. Qué dice su contenido

Por UNO

Una carta enviada por la asesora clave del Gobierno, Cecilia Nicolini, a Anatoly Braverman, mano derecha de Kirill Dmitriev, el CEO del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF, por sus siglas en inglés) muestra el nerviosismo del Gobierno Nacional por la falta de llegadas de vacunas de Sputnik V y la falta de cumplimiento del contrato por parte de Rusia.

La carta publicada por la Nación, y que se envió con copia a la ministra Carla Vizzotti y a su secretario de Gestión Administrativa, Mauricio Monsalvo, lanza una confesión y un pedido: “Como le mencioné hoy, estamos en una situación muy crítica. Nosotros teníamos la esperanza de que, después de la conversación que tuvimos tú, Carla, Kirill y yo un par de semanas atrás, las cosas iban a mejorar. Pero han empeorado”.

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En la misiva, Nicolini señala que no llega el componente 2 y reclama un millón de unidades para el 10 u 11 de julio. El 13 de julio llegaron la mitad de las reclamadas.

“…Todavía necesitamos recibir las dosis pendientes del Componente 1. Tal como lo indica el contrato, todavía tenemos pendientes de recibir 18.734.185 dosis (5,5 millones C1 + 13,1 millones C2). Aún estamos esperando el cronograma de entrega de Julio que Usted también acordó enviarnos en esa llamada. Pero no lo recibimos. En algún punto, podríamos pensar en recibir más componente 1 que 2, o pensar nuevas estrategias, pero urgentemente necesitamos algo del componente 2. A estas alturas todo el contrato está en riesgo de ser públicamente cancelado. Nosotros entendemos el faltante y las dificultades de producción de algunos meses atrás. Pero ahora, siete meses después, todavía estamos muy atrás, mientras estamos empezando a recibir dosis de otros proveedores en forma regular, con cronogramas que se cumplen”, afirma airada Nicolini.

La funcionaria también le explica a su interlocutor que Argentina emitió un decreto que permite la llegada de vacunas de Estados Unidos, algunas de ellas a utilizarse en menores de edad y le reclama también un protocolo de uso pediátrico de Sputnik V que nunca fue enviado.

Nicolini también se refiere al Laboratorio Richmond: "Finalmente, la producción local fue un gran paso para todos nosotros. Nuestro Presidente participó del evento de lanzamiento, incluso esperando por más de 2 horas. Nosotros estamos muy felices y con gran apoyo a Richmond. Solo le pedimos que tenga los primeros resultados antes del 9 de julio, ya que es una fecha muy importante para nosotros, el Día de la Independencia, lo que es muy significativo. Richmond envió las primeras dosis para pasar el control de calidad el 16 de junio. Nos habían dicho que este proceso podría demorar entre 10 y 15 días. Es 7 de julio y todavía no está listo y no estará listo para el 9 de julio, como el Presidente les pidió amablemente, teniendo en cuenta los días que se necesitan. Las dosis están en Rusia por más de 21 días ahora… nosotros esperamos que Usted ponga especial atención a esto, que fue el único y más importante pedido del Presidente Fernández y fue, otra vez, una decepción para él y para el país”.

La de la Sputnik V es la segunda apuesta del oficialismo. La primera fue la de AstraZeneca, impulsada por su productor local, Hugo Sigman: se trata de 22 millones de dosis, de las cuales alrededor de 12 millones se pagaron en noviembre de 2020, para ser aplicadas en diciembre; pero comenzaron a llegar en junio de este año, a cuentagotas. Cinco días después de escribir a Braverman, Nicolini se embarcó con Vizzotti hacia Londres, para visitar AstraZeneca y tratar de que el laboratorio cumpla con sus compromisos.

En Rusia conocen bien esta dificultad: cuando los Estados Unidos han vacunado al 48,33% de su población y la Unión Europea al 44,08%, solo el 14,23% de los rusos fueron inmunizados por completo. Apenas 2,6 puntos más que los argentinos. Fernández le pide a Putin algo que Putin no tiene para su propia gente. En la Argentina este problema se agrava por una peculiaridad: la vacuna rusa fue la que se privilegió para inmunizar a los mayores de 70 años, que son los más vulnerables al Covid. Esa franja ahora espera la segunda dosis que no llega.

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