La Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza quedó integrada por la mitad de los jueces titulares debido a la muerte del juez Alfredo Porras -ocurrida el miércoles- y a dos vacantes en las salas A y B por renuncias, en 2018 y 2020, que el Consejo de la Magistratura todavía no resuelve.
La Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza quedó con la mitad de sus 6 jueces titulares
Ahora, el tribunal de apelaciones de la Justicia Federal -con sede en Mendoza y competencia en pleitos tramitados en Mendoza, San Juan y San Luis- quedó integrado por los camaristas Manuel Pizarro (presidente), Juan Ignacio Pérez Curci y Gustavo Castiñeira de Dios.
Que el número de camaristas en funciones sea impar, como en este caso, garantiza la posibilidad de que haya fallos firmados en disidencia (sucede cuando 2 jueces imponen la mayoría por sobre un tercero), lo que tranquiliza a la cúpula de la Justicia Federal de Mendoza.
Sin embargo, que haya igual cantidad de vacantes respecto de jueces titulares causa cierta preocupación que apunta directamente al Consejo de la Magistratura del Poder Judicial de la Nación, que todavía no da por concluido el concurso de aspirantes 409 y no propone candidatos al Poder Ejecutivo Nacional.
Este instancia fue convocada para seleccionar a los reemplazantes de Juan Antonio González Macías y Olga Pura Arrabal, quienes renunciaron en 2018 y 2020 para jubilarse.
Desde el comienzo de la pandemia de coronavirus, cuando el Presidente Alberto Fernández promovió la reforma de las jubilaciones especiales -entre éstas las de los magistrados-, la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza quedó con dos integrantes menos porque Arrabal dimitió y se sumó a la salida de González Macías, ocurrida dos años antes.
Lo que viene
El sucesor de Porras deberá ser elegido por concurso de aspirantes que el Consejo de la Magistratura deberá convocar oportunamente.
Para que esto suceda, la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza informará, el lunes 18, a este organismo evaluador y a la Corte Suprema de Justicia de la Nación del fallecimiento de Porras, quien había llegado a ese cargo en 2017.
Ahí comenzará a ponerse en marcha la lenta maquinaria de llamado a concurso público de aspirantes para seleccionar a una terna de candidatos, uno de los cuales deberá ser propuesto por el jefe del Poder Ejecutivo Nacional -Fernández o quien lo suceda al final del mandato- ante el Senado nacional.
El proceso no será de rápida resolución, más allá de que esta tercera vacante afecte directamente al cupo de jueces titulares. De hecho, los reemplazos de González Macías y Arrabal se han vuelto una novela de suspenso sin final a la vista.
El demorado concurso 409
En 2018, el Consejo de la Magistratura del Poder Judicial de la Nación llamó a rendir a los interesados en ocupar la vacante que González Macías había dejado en enero para jubilarse.
Pero el proceso se tornó tan extenso en el tiempo que la convocatoria debió ser ampliada en 2020 para cubrir el puesto que terminaba de dejar la jueza Arrabal, también para retirarse.
Así, quienes estaban concursando se vieron, de pronto, con la doble chance. Pero esto, lejos de acelerar los tiempos, los ralentizó.
De hecho, quienes lograron los mejores puntajes acudieron a las entrevistas personales con los consejeros. Corría noviembre de 2020 y las reuniones con el comité evaluador se realizaron vía Zoom entre Buenos Aires y el edificio de los tribunales federales.
A mediados de 2021 quedaron conformadas ternas de aspirantes por la mayoría y la minoría. Y quedaron en carrera, entre otros, abogados y personal del Poder Judicial como Sergio Rocamora, Ana Paula Zavattieri y Federico Baquioni para la Sala A; y José Elías, Emanuel Saldi y Viviana Beigel para la Sala B. Esto, según el dictamen de mayoría.
En el de minoría quedaron en carrera Javier Pascua, Sergio Rocamora y Emanuel Saldi para la Sala A; y José Elías, Ana Paula Zavattieri y Mauricio Martínez Rivas Ruzo para la Sala B.
Hasta que el proceso se estancó y en Mendoza todos esperan novedades mientras ven que el Consejo avanza en la selección de aspirantes a juzgados y fiscalías federales de otras provincias argentinas.
El antecedente que inquieta
No es la primera vez que la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza atraviesa esta situación de muchas vacantes y pocos jueces titulares.
El antecedente grave data de hace más de 10 años cuando una ola de renuncias y destituciones -como la de Otilio Roque Irineo Romano, echado y condenado por delitos de lesa humanidad- dejó al máximo tribunal al borde de la desaparición.
Juan Antonio González Macías, quien se había retirado oportunamente, reasumió para conducir la Cámara Federal hasta que en 2012 el Consejo de la Magistratura llamó a concurso para cubrir varias vacantes.
Cinco años debieron esperar los elegidos para acceder a los cargos. Así fue que en 2017 asumieron Manuel Pizarro, Olga Pura Arrabal, Juan Horacio Castiñeira de Dios, Alfredo Porras y Juan Ignacio Pérez Curci.
A propósito, Porras dijo a Diario UNO en una entrevista que concedió en 2019: "En Argentina no puede haber tanta demora en la designación de jueces".
Para muchos, semejante demora en la designación de camaristas tenía una única explicación: el descrédito que marcó a fuego a la Justicia Federal de Mendoza por la destitución del juez Luis Leiva, de primera instancia en lo penal, en un juicio político, por mal desempeño en sus funciones.
De yapa, el Consejo está en plena ebullición política
Por estas horas, el organismo encargado de evaluar a futuros magistrados federales de todo el país y de evaluar la conducta de los que estén denunciados está en crisis.
En plena transformación política por la ampliación de la cantidad de integrantes, iniciativa a la cual la Corte de Justicia de la Nación le puso un plazo de ejecución.











