No debe ser fácil fungir de "hijo del corazón" del papa Francisco. Pero es precisamente esa relación fraternal con Jorge Bergoglio, nacida en Buenos Aires antes de que el cardenal porteño llegara a pontífice, la que le ha permitido al dirigente social Juan Grabois ascender políticamente hasta convertirse también en una especie de niño mimado de Cristina Kirchner.
Y también en un referente menos incivil que un -digamos- Luis D´Elía, por citar un ejemplo extremo dentro del rubro de los piqueteros con poder.
Hijo del viejo dirigente del peronismo ortodoxo Roberto Pajarito Grabois, nuestro personaje tiene 36 años, tres hijos, es abogado, militante católico, profesor universitario y dirigente social. Fue el Papa Francisco quien lo convenció de que debía integrar el ejército de quienes "cuidaran a Cristina".
Al igual que Bergoglio, Grabois había tenido una primera etapa muy crítica de las acciones del kirchnerismo. En 2011, por ejemplo, fue el gestor de un recordado escrache contra el empresario K Cristóbal López.
El clic de Grabois repitió el que ya había hecho el propio pontífice Francisco en 2013 cuando a poco de asumir se abuenó con la viuda de Néstor Kirchner sacando a relucir su corazón peronista y jesuita.
Llegó con Alfonsín
Nacido en mayo de 1983, casi el mismo día en que Raúl Alfonsín asumía la presidencia, Grabois es un hijo de la clase media. Vive en San Isidro, pero ha asumido una lucha social con la que le gusta asustar a los de su propia clase.
Algo de eso ocurre en estos días en los que pregona la necesidad de una reforma agraria en el país para expropiar y entregar tierras, un reclamo que ya no se les escuchaba ni a los partidos criollos de izquierda.
Una de sus frases más rimbombantes la lanzó cuando, enojado con la política social de Macri, bregó por la vuelta de Cristina "pero sin corruptos".
Ahí la alegría de Bergoglio trascendió el Vaticano. Su hijo del corazón había hablado con meridiana claridad y se había recibido de político.
Los alcahuetes, tanto del Papa y como de Cristina, comenzaron a esbozar la idea que este muchacho nacional, popular, transversal y cartonero con Osde pudiera ser el candidato a vicepresidente de Cristina Kirchner.
Los avatares judiciales y familiares de Cristina, más la reticencia de un amplio sector de la clase media a votarla nuevamente, hicieron que Crisitna diera un volantazo y se quedara con el puesto de candidata a vicepresidenta.
Ella intuyó que allí iba a poder monitorear y manejar mejor los resortes para influir en el Poder Judicial y frenar sus causas judiciales.
A la luz de los acontecimientos y si en las elecciones generales de octubre se repiten los resultados de las PASO nacionales de agosto, Juan Grabois tiene asegurado un papel expectante en el gobierno de Alberto Fernández.
La frase
En algún momento Grabois dijo que la corrupción kirchnerista había dañado a los pobres, ahora sostiene que la prioridad es derrotar a Mauricio Macri.
En noviembre del año pasado, cuando todavía el país no había entrado en esta montaña rusa política que ha sido y es el 2019, la periodista Laura Di Marco escribió en La Nación que Grabois les había confiado a sus íntimos una frase muy singular.
Dice así: "No estoy seguro de nada, me banco las contradicciones, las sufro; también las que tengo con la Iglesia".
