Agenda presidencial

Javier Milei salió al balcón de la Casa Rosada y se mostró efusivo junto a sus colaboradores

El presidente Javier Milei buscó transmitir mensajes de unidad y calma en medio de las tensiones por las internas en su equipo de trabajo

La foto de Javier Milei en el balcón de la Casa Rosada junto a su hermana Karina Milei y el asesor Santiago Caputo no fue una simple postal del 25 de Mayo este lunes.

Tras semanas de rumores, tensiones expuestas y un desgaste evidente en el Gabinete, el presidente recurrió a la mística de la fecha patria para tratar de enviar un mensaje contundente, tanto hacia afuera como hacia adentro de La Libertad Avanza.

Además, en el curso de la jornada, reunió a su gabinete en la sede gubernamental en un encuentro del que participó la senadora Patricia Bullrich, a quien antes, "por razones de protocolo", le impidieron ser parte de la foto oficial en el Tedeum. La legisladora ha estado en el foco de la interna oficialista por sus cuestionamientos a Manuel Adorni.

milei y gabinete en el tedeum
La imagen del "gabinete unido", tras la salida del Tedeum.

La imagen del "gabinete unido", tras la salida del Tedeum.

Los tres ejes del mensaje político

De acuerdo con lo observado este lunes, pueden resumirse en tres puntos las claves de la agenda de Javier Milei.

  • El "Triángulo de Hierro" intacto: al mostrarse exclusivamente con Karina Milei y Santiago Caputo, Milei ratificó quiénes integran su mesa chica innegociable. En momentos de recambio o cuestionamientos a ministros, el mensaje es claro: el núcleo del poder real no se toca.
  • Atenuar el "fuego amigo": la sobreexposición de los ruidos internos y las discusiones por la Ley Bases venían horadando la imagen de gestión ordenada. La foto funcionó como un matafuego público para congelar las especulaciones de fractura.
  • Demostración de centralidad: frente a las idas y vueltas con la oposición dialoguista y los gobernadores por el postergado Pacto de Mayo, la escena del balcón buscó devolverle la iniciativa política al Poder Ejecutivo, mostrando un frente cohesionado.

La cuidada coreografía de la jornada culminó deliberadamente en esa imagen. No hubo lugar para la casualidad: fue una demostración de fuerza diseñada para disipar la percepción de debilidad o aislamiento en medio de la tormenta política, interpretó Infobae.

En cuanto a la idea del cónclave oficial, de acuerdo con lo poco que trascendió, fue reordenar la agenda legislativa y trazar los próximos pasos de la gestión.

El miércoles, el oficialismo consiguió sancionar las leyes Hojarasca y la modificación de la normativa de Zonas Frías.

Tras la convocatoria a Casa Rosada, la plana completa de la administración libertaria, a excepción de Sandra Pettovello (Capital Humano), con agenda en Roma, y Luis Caputo (Economía), que acusó gripe, se trasladó a pie por la calle Rivadavia. Tampoco asistió la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien no fue invitada por la Secretaría General de la Presidencia.

En la lista de asistentes figuraron los ministros Alejandra Monteoliva (Seguridad), Carlos Presti (Defensa), Mario Lugones (Salud), Federico Sturzenegger (Desregulación del Estado) y Juan Bautista Mahiques (Justicia).

En medio del cordón de efectivos policiales, el mandatario transitó los metros que separan Casa Rosada de la Catedral secundado por el presidente previsional del Senado, Bartolomé Abdala, y el diputado Martín Menem. Algunos pasos por detrás, el consultor participó por primera vez de la actividad acompañado por la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy.

Sorprendió la llegada de la senadora Patricia Bullrich, ajena a la delegación, que ingresó a la Catedral en soledad. Sin embargo, fue saludada por el mandatario luego de persignarse y arrodillarse en la nave central.

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