Juan Carlos Jaliff, presidende provisional del Senado y radical hasta la médula, hoy tiene que aceptar un hecho histórico: por primera vez desde la vuelta de la democracia no hay ni un candidato de su partido en ninguna fórmula presidencial.

"Yo prefiero aceptar esta premisa histórica a cambio de que haya una fórmula competitiva que pueda ganarle a Cristina", dice, aunque admite que le hubiese gustado ver a un mendocino en la vicepresidencia de Macri.

El dato es irrefutable: desde 1983 hasta las PASO del 2015 siempre hubo al menos un candidato radical en las fórmulas presidenciales. En el 2011, el ex gobernador mendocino Julio Cobos ocupó la vicepresidencia de Cristina Fernández de Kirchner en una alianza que hizo crujir al radicalismo más tradicional.

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El último que se midió en las primarias nacionales fue el sanrafaelino Ernesto Sanz, quien compitió dentro de la coalición Cambiemos y cayó ante la candidatura ganadora de Mauricio Macri. Desde entonces los radicales, socios fundadores de Cambiemos, desaparecieron de candidaturas nacionales.

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"Esto es consecuencia de formar coaliciones y también de las PASO. Igualmente yo lo prefiero a cambio de que haya una fórmula competitiva. Ahora hay que decir que tampoco el radicalismo ha tenido un hombre o una mujer que estuviese en la consideración general para poder llegar a ser una propuesta de poder", se sinceró Jaliff, en una especie de autocrítica de la generación de candidatos de su partido.

Por falta de presencia nacional o por las condiciones de competitividad que requería la próxima fórmula, ninguno de los dos mendocinos que pudo ocupar ese cargo lo aceptaron. Tanto Ernesto Sanz como el mismo gobernador Alfredo Cornejo se negaron de cuajo a esa posibilidad. También sonaron -tal vez como una forma de medirlas- los nombres de la vicegobernadora Laura Montero y de la senadora nacional mendocina Pamela Verasay, pero a ninguna le llegó un ofrecimiento real de parte del PRO para ocupar ese cargo.

Si bien de la Convención nacional de la UCR salió el mandato de ampliar Cambiemos, internamente varios radicales querían la vicepresidencia para un correligionario y a nivel nacional sonó mucho el nombre de Martín Lousteau, pero él se distanció y ya admitió que será precandidato a senador nacional.

"Yo creo que también hemos contribuido a que la fórmula presidencial sea competitiva y Macri pueda reelegirse. Si éste es el precio de ganarle al populismo, para que Cristina no vuelva al poder, lo pagamos", analizó Jaliff.

Para el histórico dirigente radical, la militancia de su partido tiene claro este costo y así se expresará en las urnas, "porque priorizará que no llegue el populismo de nuevo, porque no votando la fórmula Macri-Picchetto a la única que benefician es a Cristina. Los votos de Espert o de Lavagna, son votos que la benefician a ella. Creo que lo que se denomina el voto útil, va a privilegiar no favorecer a Cristina", concluyó.