Terrorismo de Estado

Histórica casa de Chacras de Coria, apropiada por la dictadura, será espacio de la memoria

La Cámara de Diputados de la Nación aprobó la declaración de utilidad pública y sujeto de expropiación un inmueble de Chacras de Coria que fue usurpado durante la dictadura a un empresario que fue secuestrado y desaparecido junto a un familiar y a dos socios

Justo en estos tiempos en que las atrocidades cometidas por el terrorismo de Estado volvieron a ocupar el centro de la escena nacional por las amplias repercusiones que ha generado la película Argentina, 1985, se supo que Mendoza tendrá pronto un acto de reparación histórica. Es que la Cámara de Diputados de la Nación aprobó esta semana y convirtió en ley una iniciativa para declarar de utilidad pública y sujeto a expropiación un inmueble de Chacras de Coria que la dictadura militar le arrebató a un empresario mendocino que fue secuestrado y permanece desaparecido.

El proyecto ya con sanción definitiva fue presentado por la senadora nacional kirchnerista Anabel Fernández Sagasti y tenía aprobación de la cámara alta desde octubre del año pasado. El lugar conocido como Casa Grande, ya había sido expropiado por ley en 2014 pero había un error de nomenclatura catastral que impedía que avanzara la iniciativa de transformarlo en espacio de la memoria.

Ese error acaba de ser subsanado y ahora sí, el inmueble que usurparon testaferros del genocida almirante Massera podrá ser constituido en un nuevo sitio de reparación.

Marisa Uceda recordó la historia de Casa Grande

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Marisa Uceda, diputada nacional. Fue quien refirió la historia de Casa Grande.

Marisa Uceda, diputada nacional. Fue quien refirió la historia de Casa Grande.

Quien hizo un repaso de la historia de esta casa fue la diputada nacional del Frente de Todos Marisa Uceda.

Tras indicar que "entre los proyectos que aprobamos en sesión especial se encuentra la iniciativa de mi querida compañera Anabel Fernández Sagasti que tiene por fin enmendar la nomenclatura catastral para proceder con la expropiación de la Casa Mazzolari-Cerutti o Casa Grande", la legisladora detalló el paso a paso de esta tremenda historia que dejó como saldo trágico, no sólo la apropiación de un inmueble y de bienes materiales, sino la desaparición de cuatro personas de las que no se supo más: Victorio Cerutti, su yerno Omar Masera Pincolini y sus socios Omar Palma y Conrado Gómez. De Cerutti y Masera se estableció después que pasaron por el más grande centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en el país: la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada).

Esto fue lo que dio a conocer Marisa Uceda en su cuenta de Twitter.

"Giuseppe Mazzolari fue un inmigrante italiano que promovió el núcleo original de la localidad que hoy conocemos como Chacras de Coria. Su casona patronal llamada Casa Grande se edificó en el año 1910 en la que hoy conocemos como calle Viamonte al 5329.

En 1925, la propiedad se vendió a Manuel Cerutti, inmigrante italiano que fue pionero de la vitivinicultura en la región. Uno de sus hijos, Victorio, quedó a cargo de los viñedos, de la bodega y de la Casa Grande, valuados en 16 millones de dólares.

¿Y entonces qué pasó? La dictadura cívico militar pasó. El 16 de enero de 1977, Victorio Cerutti Necchi, de 75 años, y su yerno Omar Raúl Masera Pincolini fueron secuestrados en su casa, Casa Grande y llevados al centro clandestino de detención ubicado en la ESMA.

También fueron secuestrados Horacio Palma y Conrado Gómez vinculados por negocios a los Cerutti. Victorio fue obligado a firmar la cesión de sus bienes y hasta hoy los 4 permanecen desaparecidos. El robo de bienes a familias de los detenidos desaparecidos fue una práctica sistemática.

Es así como Casa Grande o Casa Mazzolari - Cerutti se lotea dando lugar al barrio residencial Will-Ri, y la casa con un predio de casi 4.000 m2 pasó a ser objeto de una apropiación indebida.

A partir de ese momento la vivienda tuvo sucesivos usos, siendo el más recordado el de la Sede de la Biblioteca Popular de Chacras de Coria, que funcionó allí hasta fines de abril de 1999.

En ese mismo año, gracias a una movilización de vecinos, se logró que el inmueble sea declarado Patrimonio Cultural de Mendoza, ante la intención que había en ese momento de montar allí un supermercado.

El 11/9/2013 por impulso de la compañera Anabel Fernández Sagasti que por ese entonces era diputada nacional, se dio media sanción al proyecto de declaración de utilidad pública y sujeta a expropiación, para que funcione como Espacio de Memoria “Casa Grande” con 203 votos a favor.

Posteriormente, el 3/12/2014 se trató en el Senado de la Nación, dando por resultado la sanción con 62 votos a favor y 0 en contra. Es así como la ley 27.047 se promulgó el 23 de diciembre de 2014.

El 6/10/2021 el Senado de la Nación dio media sanción al proyecto de ley que ahora aprobamos en este recinto y que tiene por fin enmendar la nomenclatura catastral de Casa Mazzolari - Cerutti / Casa Grande, con 55 votos afirmativos y 0 votos negativos.

Con la aprobación de este proyecto, llevamos a cabo un acto real de reparación histórica con las familias de Victorio Cerutti y Omar Masera, Horacio Palma, Conrado Gómez, con los compañeros y las compañeras sobrevivientes y desaparecidos y con toda la sociedad mendocina.

Para que muy pronto el Espacio para la Memoria Casa Grande sea una realidad efectiva!"

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Imagen antigua del frente de Casa Grande, publicada por Marisa Uceda.

Imagen antigua del frente de Casa Grande, publicada por Marisa Uceda.

Casita Robada

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La portada de Casita Robada, el ibro de María Josefina Cerutti.

La portada de Casita Robada, el ibro de María Josefina Cerutti.

María Josefina Cerutti es nieta de Victorio y sobrina de Omar Masera Pincolini, que tenían 75 y 42 años cuando fueron desparecidos por el terrorismo de Estado. Ella tenía 15 años y vivía en Buenos Aires cuando se enteró del secuestro.

En recuerdo de aquella Casa Grande escribió el libro Casita Robada.

"La imagen de ese operativo debe haber sido dramática. Yo adoraba a mi abuelo... Y me pasa que hablo de él y se me cierra la garganta. Él fue muy amoroso conmigo. Imaginarme que lo sacaron de la cama, pobrecito, a los 75 años y llevárselo encapuchado, me da dolor, me da un dolor físico cuando lo imagino. No me gusta la palabra tributo, yo creo que escribir este libro es un recuerdo amoroso para él, para todos, aún contando cosas muy íntimas de la familia. Esta es mi salida o entrada a la literatura, pero sé que en otros libros seguramente van a aparecer estos personajes", contó cuando en 2016 vino a Mendoza a presentar su obra, Casita Robada, en la que repasa sus vivencias en esa casona que los genocidas quisieron quedarse para ellos.

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