Análisis y opinión

Gabriela Cerruti, o las cuitas de la nueva portavoz del Gobierno

Gabriela Cerruti estrenó el cargo de portavoz del Gobierno, pero aún no ha encontrado el adecuado eje. Apela demasiado a eslóganes y subrayados

Gabriela Cerruti, la nueva portavoz del gobierno nacional, promete convertirse en un clásico de los jueves, día de la semana que ella ha elegido para contestar en conferencia de prensa requerimientos sobre asuntos centrales del Gobierno. Es que sus primeras apariciones han servido para que se hable más de ¿"viste lo que dijo la Cerruti?" que de los asuntos en sí de la gestión nacional.

Quizás haya que atribuirlo a su falta de experiencia en este cargo de portavoz, o al extendido tiempo que lleva sin hacer periodismo o, tal vez, a ese tono algo altivo que debe haber macerado en los debates legislativos. El rol político no le ha reportado el reconocimiento público que tuvo como escritora de investigaciones periodísticas.

Lo concreto es que en su papel de portavoz no ha encontrado -todavía- el adecuado eje de su tarea. Ese cargo hubo que crearlo cuando Cristina hizo echar a Juan Pablo Biondi quien oficiaba de vocero del Presidente desde la asunción de Alberto. Biondi y el Presidente son muy amigos. Era sabido que la vice le había hecho la cruz porque decía que Biondi ("ese raro vocero al que nadie le conoce la voz") le hacía operaciones en contra.

El tonito

Cerruti debería exponer los temas de actualidad del Ejecutivo sin apelar a tantos subrayados y eslóganes. Y le ayudaría el aportar más datos y cifras. Y aplacar cierto rictus en su rostro.

Cuando ella afirma tajante y desafiante que "el Fondo Monetario no escribirá el plan económico de la Argentina ni se llevará la plata del país a costa del hambre y la salud de la gente", lo hace con tono demasiado militante, no de una portavoz profesional. Es importante que atribuya las frases a quien las dijo, sobre todo si son del Presidente.

En algunos temas Cerruti pareciera exponer demasiado su propio pensamiento con lo cual termina dando visiones un tanto raras. Como cuando quiso ilustrarnos sobre el dólar y sostuvo que "Lo que sube no es el dólar oficial sino el blue, que es un mercado que se maneja por sus propias reglas y expectativas. Y que tiene más que ver con una especulación política que con la realidad económica y con los números que vemos todos los días".

¿Qué datos maneja la vocera gubernamental? En menos de dos años de gestión de Alberto y Cristina el dólar oficial subió $40 con una fuerte influencia sobre los precios. La inflación, como bien lo sabe Cerruti, es el principal problema que preocupa a los argentinos, seguido de cerca por la inseguridad, según coinciden las encuestas, por lo que en asuntos como la conexión del dólar con los precios no la favorece ser difusa o poco precisa.

Aquel suceso

Cerruti fue periodista, docente y escritora de libros sobre figuras políticas muy conocidas. El más exitoso (que se convirtió en best seller en 1993 y se reeditó 19 veces) fue El Jefe. Vida y obra de Carlos Saúl Menem. Ese texto tenía pasta periodística. Fue escrito durante el menemismo cuando ella transitó por varias redacciones.

En cambio, el otro texto famoso de Cerruti llamado El Pibe. Negocios, intrigas y secretos de Mauricio Macri, el hombre que quiere ser presidente, de 2010, fue escrito con más militancia que rigor periodístico. Basta comprobar la falta de síntesis en su largo título.

Cerruti ha sido legisladora kirchnerista de la Ciudad de Buenos Aires desde el 2007 (en dos períodos sucesivos) y en 2017 fue electa diputada nacional por ese distrito, cargo que concluía en diciembre de este año pero que dejó antes para ser la portavoz de Alberto Fernández. Como prolegómeno poco feliz, cuando el periodista Feinmann dio la primicia de que Cerruti sería la nueva portavoz del Gobierno, ella lo desmintió enojada, pero a los pocos días asumió como si nada.

Re Bety

En 2017, Gabriela Cerruti tuvo unos muy comentados chisporroteos con Alberto Fernández cuando éste exhibía todavía una actitud duramente crítica hacia Cristina Kirchner. "Deberías recuperar tu actitud autocrítica, si alguna vez la tuviste", la chuceaba el actual mandatario a la entonces legisladora, al tiempo que tildaba de "peronismo patético" al que integraban figuras polémicas del kirchnerismo como Boudou y Guillermo Moreno. Ella le respondía con expresiones como ésta: "Sos re Bety Sarlo. Yo no dudo que despreciás al kirchnerismo".

La portavoz del Gobierno integra un lote familiar de seis hermanas, donde ella es la tercera en orden de aparición. Tiene 55 años y estuvo casada durante 10 años con el periodista Lucas Guagnini con el que tuvo dos hijos.

En su momento exhibió una conocida opinión crítica sobre actitudes polémicas de quien es hoy nuevo jefe de Gabinete, Juan Manzur, pero todavía no está claro cuál es la relación entre ambos. Las feministas del Gobierno no han olvidado que siendo gobernador de Tucumán, Manzur le negó el derecho al aborto a una niña que había sido violada y embarazada. Un sapo que Cerruti debe tragar a diario.