Pero qué modales, che, ¿cómo se pasó?... ¡feliz semana militonta, feliz semana militonto, feliz semana militonte!
Sí, es la semana previa a la elección presidencial y tus redes sociales, tu mente y tu cuerpo lo saben.
La recta final que le dicen, un término más del deporte llevado a la política, como justamente las hinchadas. ¿Se dan cuenta que dentro de 50 o 100 años recordarán los libros de historia (si es que todavía existen tales) esta época como la "época de los hinchas de políticos"? Es que la cancha se trasladó a la política y con lo peor del "fulbo", con el fanático, el que defiende los colores a muerte, el que "aguanta lo´ trapo", el que agita, el que está ATR, el que alienta sin parar... es decir, el militonto. El que te va a defender a morir lo indefendible, el hincha de River que te va a decir una y mil veces que ganaron la final de la Libertadores en la cancha (neutral por cierto) y el hincha de Boca que te va a decir que no debió haberse jugado nunca, buscando un ejemplo de fanatismo que sepamos todos, cuando en realidad ambas posturas tienen sus razones y argumentos válidos, si se quiere buscar un gris.
El militonto está ahí, no lo ves pero está. Está todo el año, agazapado, esperando ese momento para dar el zarpazo y este es el ideal para él. Y es en esta semana que lo vas a ver metiéndose en tu muro de Feis agitando al estilo "mirá la pobreza que hay" o "guarda que vuelven y se roban todo", contestándote una historia de Insta de tu asado ("con Cristina comías más asado" o tipo "¿ves? al final seguís comiendo asado con Macri y te quejás") o en tu Twitter contestándote un meme cualquiera con una frase al estilo "de esto se sale TRA-BA-JAN-DO", que repiten una y otra vez políticos que no van al 80% de la sesiones en el Congreso, por ejemplo. Claro, si vos osás faltar el 20% de los días a tu trabajo y te rajan con causa. A ellos, ni descuentito de día.
Es en esta semana que el militonto está en su salsa. Te militontea en todos lados, hasta en la calle si te ve barriendo la vereda agitando contra el intendente de turno o con los fantasmas que "amenazan" con volver.
No sólo te militontean a vos en tus redes, en la puerta de tu casa. También están "espameando" permanentemente en sus redes. Una y otra vez, como si les pagaran (ojo, están los pagos pero peores son los que lo hacen gratis y por amor al militontismo), te postean cada 5 o 10 minutos, algo a favor del actual gobierno o en contra, dependiendo.
¿Cuándo se unen estos dos militontos de la grieta? Y... básicamente cuando alguno osa a preguntar "che, ¿hay una tercera opción o ya somos Estados Unidos?"... ni hablar si lo mirás desde una postura analítica o crítica a ambos. Para qué, ni lo hagás. Te saltan a la yugular los militontes y te pueden dejar de cama.
Y no, amigo hater, no se habla en esta nota del "militante" verdadero, el que milita por una causa con el que podés charlar y disentir, sino que se habla en esta nota del militante extremo, el militonto: ese para el cual existe "su" verdad, nada más que "su" verdad y solamente "su" verdad.
Párrafo aparte merecen las campañas con esos mensajes infumables dirigido a un público de 5 años, con mentiras de todo tipo, con frases sacadas de un libro de autoayuda y que no te dejan tranquilo ni para ver un video gracioso en YouTube.
En fin señora lectora, señor lector, don lectore, consulte a su médico previamente, pero sepa que hay un sinfín de palabras y frases que puede silenciar en Facebook, Twitter e Instagram como para evitar al militonto. Eso sí, en la vida real todavía no hay un filtro para aplicar... aunque si nos guiamos por Black Mirror quizás muy pronto lo haya.


