Igual que al mendocino Alfredo Cornejo, al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, tampoco lo convence la idea de que Mauricio Macri se consolide como líder excluyente de la oposición desde el 10 de diciembre.
La diferencia con Cornejo es que el jefe nacional de la UCR lo dice con todas las letras, en tanto que Larreta se siente aún condicionado y se maneja con pies de plomo pese a su rotundo éxito al ser reelecto con el 55% de los votos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
No es su estilo el de patear tableros, pero intuye que ya ha llegado la hora para empezar a pensar en las grandes ligas.
Don Buda
Hay que merodear en el entono del famoso Pelado para hallar indicios de que Larreta está intentando plantear algunas cosas de manera distinta, no a los pechazos sino con su particular estilo símil budista.
Está seguro de que es mucho más que esa caricatura suya que suelen presentar los programas de humor donde se lo ve como un "Che, pibe" de Macri, siempre presto a hacerle los mandados al Jefe, sin chistar.
Larreta es hoy uno de los políticos con más futuro no sólo en el PRO sino también en la coalición que conforman el macrismo, los radicales y la tropa de Lilita Carrió, o en nuevas opciones que puedan surgir en el futuro. Su estilo es particularmente llamativo porque no se parece mucho al político típico de su edad (tiene 54 años).
¿Tu también Horacito?
¿De qué mescolanza salió su carácter político? Su padre, del mismo nombre, fue un empresario del rubro petroquímico, y conocido dirigente de Frondizi.
El origen político del reelecto jefe de Gobierno fue (¡suenen instrumentos de percusión que simulen suspenso!)... el peronismo.
Ello podría explicar algunas cosas y le daría la razón a aquel chiste canalla que repetía Perón y que decía: "Bueno, en realidad, en la Argentina... peronistas somos todos". como afirmando que esa es la base espiritual de la política nacional, así uno sea comunista o neoliberal o militante LGTB.
Embalado con la economía y la política, Larreta fundó con el nuevo siglo el Grupo Sophía para formar líderes políticos y desde allí acompañó a Macri a crear el PRO que venció en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires desde 2007 y en las elecciones presidenciales de 2015.
Durante toda la presidencia de Macri, el "dolape" fue de una lealtad a prueba de balas. Puso los votos. Otros, como Marcos Peña, las órdenes y la estrategia que terminaron malquistando a buena parte de la clase media.
Pero un detalle lo pinta: en el ámbito de la Ciudad, Larreta hizo lo que se le cantó. A su manera, sin alharaca. Sin chucear a los de la Rosada ni hacerse el Macho Pistolas. Discrepó con viveza. Hizo política.
Ahora, como decíamos al comienzo, se sabe que él no comparte que Macri deba ser el jefe excluyente de la oposición a Alberto Fernández. Pero esa pelea la va a dar seguramente a su "my way", ya sin el peso de tener que discrepar en silencio.




