Diego Alejandro Amarante, actual titular del Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 5, encontró en la guerra abierta del gobierno de Javier Milei contra la AFA la oportunidad perfecta para saltar al estrellato. Con una celeridad asombrosa, dictó una prohibición de salida del país y citó a indagatoria a Claudio "Chiqui" Tapia, Pablo Toviggino y otros dirigentes, una medida tan extrema que terminó empujando a los clubes a declarar un paro histórico en el fútbol argentino.
El perfil oscuro de Diego Amarante: el juez alineado al Gobierno que detonó la huelga del fútbol
Empujó a los clubes a una huelga histórica con un fallo a medida del Gobierno. Quién es el magistrado de las escuchas polémicas que usa la causa de ARCA como trampolín para escalar en la Justicia
¿Pero quién es realmente el hombre detrás de la firma que dinamitó la paz del deporte más popular del país?
Lejos de la imagen de un paladín de la justicia tributaria, en los pasillos de Tribunales su repentina severidad se lee con un cinismo brutal: tiene precio y destino. Amarante anhela desesperadamente ocupar una de las sillas vacías en la Cámara Federal de Casación. Para lograrlo, necesita indefectiblemente el respaldo político del oficialismo. Así, habría sellado una alianza con Andrés Vázquez, el titular de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), convirtiendo a su juzgado en el brazo ejecutor de la Casa Rosada en su cruzada ideológica para doblegar a las asociaciones civiles deportivas. Un favor judicial a cambio de un ascenso.
El problema para Amarante es que los reflectores que él mismo encendió para mostrarse complaciente con el poder de turno, empezaron a iluminar rincones muy oscuros de su propia trayectoria.
Mientras se erige como el fiscalizador implacable de las arcas del fútbol -por una supuesta retención de aportes que la AFA afirma haber pagado de forma voluntaria antes de su vencimiento-, su nombre resuena en expedientes manchados por la corrupción. Audios que lo señalan como "socio" del polémico juez rosarino Gastón Salmain —hoy procesado por recibir sobornos— y extraños manejos usando el celular de su empleada doméstica, terminan por desnudar a un magistrado que parece tener muchas más urgencias políticas que verdadera vocación de justicia.
Un ascenso a la sombra del poder y la "mano dura"
Amarante no es un recién llegado a los pasillos judiciales, pero su perfil siempre estuvo ligado al pragmatismo. Hijo de un militar, su primera gran actuación resonante fue, paradójicamente, defender a su propio padre en una causa por violaciones a los derechos humanos a comienzos del kirchnerismo, logrando su sobreseimiento.
Forjó su carrera bajo el ala protectora del ex camarista Eduardo Riggi. En la Cámara Federal de Casación estuvo 15 años: ingresó como empleado, ofició de relator de Riggi y terminó saliendo como juez en diciembre de 2014. Quienes lo conocen le atribuyen fama de "mano dura", además de ostentar una particular cercanía con las fuerzas policiales y una excelente sintonía con la Embajada de los Estados Unidos, al punto de operar sin sonrojarse junto a la DEA cuando la información le sirve para avanzar.
El "pacto" con ARCA y la obsesión por Casación
Hoy, el gran desvelo del magistrado de 51 años es regresar a Casación, el tribunal penal más importante del país. Y es justamente el concurso 475, destinado a cubrir tres vacantes en la Sala III de esa Cámara, la zanahoria que persigue.
En Tribunales aseguran que Andrés Vázquez, titular de ARCA, oficia de "celestino" en esta ambición. La denuncia de la agencia recaudadora contra la AFA por una presunta omisión de retenciones de más de 19.350 millones de pesos cayó como anillo al dedo. A pesar de que la entidad madre del fútbol explicó que no existe deuda exigible y que el planteo está pendiente de resolución en la Cámara de Apelaciones, Amarante rechazó los argumentos de la defensa y avanzó con una inusitada prohibición de salida del país para los imputados, amparándose en la supuesta "severidad de la pena en expectativa". Una ofrenda jurídica servida en bandeja para los intereses del gobierno.
El "socio" rosarino, los audios y el celular de la empleada
Pero la embestida moralizadora de Amarante choca de frente con su propio prontuario de amistades. Su nombre quedó salpicado en la investigación contra Gastón Salmain, el polémico juez federal de Rosario recientemente procesado por cohecho pasivo agravado y prevaricato, acusado de fraguar fallos a cambio de sobornos millonarios.
En las escuchas telefónicas que complican al magistrado rosarino, la figura de Amarante emerge con una familiaridad alarmante. "Eso lo tengo que consultar con Diego Amarante, que es mi socio. Lo hablo y te aviso", se le escucha decir a Salmain a uno de los implicados en la trama.
La conexión no termina en simples menciones. En otra conversación interceptada por la Justicia, Salmain revela que fue él quien le recomendó a Amarante la empleada que hoy realiza tareas domésticas en su casa. Lo verdaderamente oscuro es que los investigadores sospechan que el juez porteño utilizaba el teléfono celular de esa misma empleada para comunicarse con personas ligadas a la red de Salmain, evitando así usar su línea personal.
El fútbol paralizado: la respuesta de los clubes en defensa de la pelota
Frente a lo que denuncian como una cacería judicial impulsada desde los despachos del Ejecutivo, el fútbol argentino decidió plantarse. En una muestra de unidad sin precedentes recientes, los presidentes de los clubes, reunidos en el Comité Ejecutivo de la Liga Profesional en Ezeiza, decidieron por unanimidad suspender la fecha 9 del torneo.
El paro, convocado del jueves 5 al domingo 8 de marzo, afecta a absolutamente todas las categorías del fútbol argentino. En un duro comunicado, la AFA repudió la denuncia de ARCA y acusó al organismo de querer transformar obligaciones no vencidas (y pagadas voluntariamente) en un delito penal tributario.
La restricción migratoria impuesta por el juez Amarante, además de su impacto mediático, genera un grave daño institucional: le impedirá a Tapia, Toviggino y al resto de las autoridades asistir al sorteo de los grupos de la Copa Libertadores el próximo 19 de marzo en Paraguay, y podría dejarlos afuera del viaje a Qatar para la Finalísima entre Argentina y España el 27 de marzo. Buscando asfixiar a la dirigencia, el oportunismo del magistrado logró un efecto impensado: unificar a todos los clubes detrás del "Chiqui" Tapia y paralizar la pelota en todo el país.






