Análisis y opinión

El pastillero político, o como dice Cristina, todo tiene que ver con todo

Un retazo de momentos políticos (y de otros no tanto) suele ayudarnos a ejercitar una visión panorámica y a soportar mejor nuestra vida argentina

1. Liderazgo. "Para liderar una orquesta hay que darle la espalda al público". La frase se la escuchamos al actor, guionista y humorista inglés Ricky Gervais y es una síntesis notable sobre la función del artista, quien muchas veces logra sus mejores registros cuando va contra la corriente o cuando se adelanta con su obra, con sus ideas y con su estilo, a lo establecido. Ese "ir adelante" es lo que implica a veces "dar la espalda al público".

La medianía política cree -por el contrario- que deben hacer todo lo contrario a un creador. No se quieren adelantar. Nunca van a dar la espalda. Quieren seguir la corriente. Leer la mente del votante, para hablar y sentir como el ciudadano medio. Para traducirlo. Como si las personas fueran un algoritmo y no algo complejo y ambiguo.

Sin embargo hay políticos excepcionales que se animan a decir y a hacer cosas como el artista que se adelanta a su época. Esos son imprescindibles. Sin ir más lejos, San Martín, que desde el bronce, nos señala para donde van los vientos, y suelen darnos la espalda para marcar la ruta con su brazo, como hace el director de orquesta o de coros.

2. Telaraña. Javier Pascua es el jefe de la Unidad Fiscal de Delitos Económicos de Mendoza, y al referirse a la decisión judicial que mandó a prisión efectiva al ex intendente peronista Luis Lobos, explicó que un magistrado que se anima a enfrentar al poder sabe que se va a topar con una serie de conflictos. Según Pascua, en esos cambios hay que lidiar con "una telaraña que se teje desde todos los ámbitos".

Este fiscal nos recordó que además de los cuatro años y seis meses que Lobos deberá estar en el penal de San Felipe por la causa de los "empleados ñoquis", ahora le aguarda otro juicio que se ventilará en agosto. Este nuevo juicio también por fraude a la administración pública es "más complejo y de montos muy superiores que el que lo llevó a la cárcel".

3. Manual. Los populistas creen que las deudas contraídas por el Estado no se deben pagar. O, por lo menos, que hay que amenazar con que no se va a pagar. El populista sostiene que el Estado puede ser arbitrario y que el clientelismo vil está justificado. Y que la bravuconería debe ser uno de sus sellos distintivos.

Cualquier similitud con todos los hechos que ha generado el kirchnerismo en los últimos meses no es pura coincidencia. El kirchnerismo y el albertismo no desconocen que los argentinos les van a pasar la factura, tarde o temprano, por la actual guerra interna que deja en segundo plano los intereses del país. Pero siguen cada uno en lo suyo.

4. Frizados. Escríbale a su representante. Esa es una de las frases más frecuentes que se escuchan en la política norteamericana. Los congresistas tienen muy aceitado un sistema para recibir y contestar las peticiones, sugerencias o críticas de los residentes de distritos donde fueron votados.

En la Argentina, pensar en eso es una excentricidad. Nuestros legisladores salvo casos excepcionales se encierran, o se piantan a sus provincias. Total, igual cobran. En la actualidad la pelea de Alberto y Cristina tiene congelada la actividad en el Congreso nacional. Llegar a acuerdos es poco menos que una traición. A la mayoría de esos representantes no les conocemos las caras ni la voz ni qué opinan de la vida. Y no sienten vergüenza por esta anomalía.

5. Liberalismo. Emmanuel Macrón fue reelegido presidente de Francia por el 58% de los votos. El dirigente centrista le ganó en segunda vuelta a la ultraderechista Marine Le Pen por 17 puntos de diferencia. La tradición liberal de Francia se caracteriza por un Estado fuerte que garantiza la igualdad ante la ley y la eliminación de los privilegios. En eso se diferencia de los ingleses donde el liberalismo anglosajón siempre ha hecho foco en limitar el poder del Estado. Y por eso le han dado tanta importancia a la prensa.

En la serie Bridgerton, que hace foco en dos familias de la nobleza británica y su vínculo con la Corona a fines del siglo XIX, hay un detalle muy interesante: es el crecimiento de lo que podríamos llamar la prensa de chimentos o del corazón sobre el mundillo de la nobleza, que tiene en vilo a esa clase y a la propia Reina. Sin embargo, nadie habla de prohibir o censurarla, por el contrario la esperan con avidez, sólo buscan saber quién es el editor, algo que en la serie es un misterio a resolver.

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La serie Bridgerton hace foco en dos familias de la nobleza británica y su vínculo con la Corona a fines del siglo XIX.

La serie Bridgerton hace foco en dos familias de la nobleza británica y su vínculo con la Corona a fines del siglo XIX.

La importancia de la prensa independiente como auditora del poder en Inglaterra está asimismo muy bien graficada en la magnífica serie The Crown sobre el larguísimo reinado de Isabel, aún vigente. La prensa y el poder tienen conflictos, pero los políticos ingleses no desconocen los fundamentos de la libre expresión.

6. Estancamiento. ¿Hasta cuándo seguirá en ebullición la interna en el Gobierno nacional? ¿Hasta las elecciones de 2023? Seguir con la pelea intestina en lo más alto del poder es no dar soluciones de ningún tipo. Entre las indecisiones del Presidente y los embates de la Vicepresidenta, cualquier solución está trabada.

Hasta en La Cámpora ya han empezado a afirmar que no pueden estar dos años más con Cristina y Alberto sin hablarse. Sin embargo, en ese sector insisten en que los cambios no se podrán dar si antes no logran eyectar al ministro de Economía, Martín Guzmán, a quien el relato kirchnerista coloca como el padre de todos los males.

En la Casa Rosada les contestan que ya hicieron demasiadas concesiones: sacaron a Santiago Cafiero de la Jefatura de Gabinete; pusieron en ese lugar a Juan Manzur como pedía Cristina; rajarona Marcela Losardo del Ministerio de Justicia para poner a Martín Soria; se bancaron las renuncias truchas de los kirchneristas tras las PASO; le perdonaron la vida a Luana Volnovich del PAMi por su viaje escandaloso con su novio a la Riviera Maya; soportaron los desplantes de Federico Basualdo y Darío Martínez en la Secretaría de Energía; y nada de eso surtió ningún efecto. Por el contrario, fue peor.

7. Bochado. Lilita Carrió es como los niños o los locos. Dice de vez en cuando verdades muy inconvenientes. Hay que reconocerle que lo bancó a Mauricio Macri durante casi toda la presidencia de éste. O por lo menos fue una socia crítica, pero frontal. Se peleó a cara de perro con los funcionarios apañados por Macri que a ella le repugnaban. Ahora asegura que si Macri se presenta para una segunda candidatura a Presidente ella no lo va a votar.

Carrió entiende que no hay chances de un "segundo tiempo" para Macri. Y grafica: "me voy a seguir peleando a los gritos con él cada vez que crea que se equivoca". Opina que, como todo ingeniero, Macri es cerrado, pero que tarde o temprano le sale la lógica de la profesión. Tampoco cree que a Macri le convenga empezar a pensar como dirigente de fútbol. Eso sería peor.