La crisis de la industria del vidrio, que en Mendoza se agigantó con el incendio de hornos de la fábrica Verallia generando un faltante de botellas, se fue mitigando con distintas operaciones de compra que encararon la Nación, a través del Instituto Nacional del Vino, y la provincia con las gestiones que hizo con la fábrica de Catorinni, y la importación que se pactó con una empresa de Túnez. Esa compra que se promocionó allá por octubre finalmente se concretará esta semana con la llegada del primer cargamento de 524.000 botellas.

Por la época en que arriban, según aporta el sector bodeguero, tanto estas botellas como las del segundo cargamento de 800.000 que ya salieron de aquel país africano, vendrán a saldar la demanda para la vendimia 2022 y a cubrir lo que no se fraccionó de la vendimia anterior.

"Son 14 contenedores que vienen en barco y el viaje demanda entre 35 y 45 días", apuntaron desde el Ministerio de Economía para justificar la demora del cargamento que se pactó a fines de octubre, y luego de varias dilaciones de importaciones se concretó a principios de diciembre.

Lo concreto, según confirmó el subsecretario de Industria y Comercio, Alejandro Zlotolov, es que ese cargamento llegue a Mendoza esta semana.

"En total es un poco más de 1,3 millones de botellas. Ahora llega este primer cargamento de 524.000 y ya salió el segundo de 17 contenedores con 800.000 botellas más según me confirman de Pro Mendoza. Antes de concretar esta compra nos reunimos con un grupo de bodegueros para hacer un listado de necesidades, y luego les pedimos que confirmaran esa demanda, porque no podemos comprar para tener las botellas almacenadas", precisó el funcionario, también para responder porqué en principio se había hablado de hacer una compra de entre 15 y 20 millones, y luego se redujo a esta cantidad.

Ahora, una vez cerrada esta operación, desde Pro Mendoza encararán otra demanda: la del "vidrio blanco". "Se trata de una botella de vidrio blanco con tapa a rosca cuyo destino son los vinos blancos jóvenes, los rosados y otros vinos gasificados, y también otras botellas para gin, que nos están pidiendo los destiladores de gin. Para eso estamos contactando a una fábrica de Alemania", aportó Javier Rojas, integrante de Pro Mendoza.

Al pedido se suman también la industria olvícola local que ya demanda botellas para el aceite de oliva.

La miniserie de la importación de botellas

Luego del incendio de los hornos de la fábrica Verallia, una de las principales proveedoras de vidrio de la región, se dispararon distintas posibles soluciones a la crisis del vidrio que padecía la vitinicultura mendocina.

En ese momento, a fines de septiembre el ministro de Economía, Enrique Vaquié, evaluó que ante la imposibilidad de producir la cantidad de botellas que necesitaba la industria vitivinícola, una opción era importarlas, pero justo ahí comenzaron los tires y aflojes con la Nación por las restricciones y los impuestos a la importación, que se materializaron en cartas que iban y venían por Twitter.

https://twitter.com/evaquie/status/1441031131990745090

El primer escollo fue una medida del Banco Central que hasta octubre impedía hacer transferencias por importaciones superiores a los U$S250.000 dólares y el cargamento que pretendía comprar Mendoza requería enviar U$S750.000. Pero ese impedimento se levantó en noviembre y así se destrabó esa compra.

https://twitter.com/MHinojosaMza/status/1455935475441717249

En el medio, el titular del INV, Martín Hinojosa, quien criticó la medida de la importación por que iba a ralentizar la solución, encabezó una compra de 2 millones de botellas, de las cuales -según datos de ese instituto- se han entregado ya 1,7 millones a 142 pequeñas bodegas.

También se sumó la compra de 1,5 millones de botellas que hizo el Gobierno provincial a la firma de Catorinni, a través de Mendoza Fiduciaria.

Otra de las quejas de Vaquié fueron los impuestos a la importación, que según aseguró, encarecía un 13% el valor de la botella, algo que se podría trasladar a los precios de los vinos mendocinos.

Finalmente, ahora con la llegada en total de 1,3 millones, los bodegueros locales, sobre todo los más pequeños, tendrían en principio saldada la demanda para poder fraccionar el vino que pudieron elaborar en la vendimia anterior y que tengan en guarda, y también para stockearse para la vendimia 2022.