Reacción del Gobierno tras el paro estatal

El detrás de escena de una semana furiosa

El paro tuvo una contundencia que sorprendió al Gobierno de Suarez. Hubo críticas internas, números no blanqueados sobre el acatamiento y la certeza de que será muy difícil responder al espiral inflacionario del país. Encima, aún falta negociar con ATE y AMPROS, dos pesos pesados

Mendoza vivió uno de los paros más grandes de los últimos años, y el más contundente que haya tenido que afrontar este Gobierno. Quedó a la vista que el ítem aula se desinfló como elemento componedor del sueldo y que dejó de ser un arma de disuasión para el reclamo docente (algo que Alfredo Cornejo, su creador, había advertido). Pero hizo más que eso: desnudó miradas contrapuestas en la propia gestión, y que la crisis nacional ya tiene una estatura ingobernable.

Entre el viernes 22 y el martes de la movilización, hubo varias reuniones en el Gobierno. En una de ellas y ante la mesa chica de sus colaboradores, Rodolfo Suarez lanzó una idea que más tarde conocería el resto de la provincia: equipar a los acuerdos con una "cláusula macro". Un elemento para revisar los sueldos de forma inmediata si la economía del país (y su mejor termómetro, la inflación) siguen desbocándose en el segundo semestre.

La llevaron a la negociación y su novedad trajo cierto efecto: algunos (fuera del Estado) hasta se animaron a compararla con una cláusula gatillo. Pero no lo es. Y aunque casi garantiza un nuevo careo con los gremios en 2022 y conforma una señal de ese "esfuerzo sensible" del que habló el Ejecutivo, fue rechazada de plano por el sindicato, que pudo haberla aceptado por sí misma, pero no como acompañamiento de los porcentajes que les presentaron.

Muy cerca de Suarez, el argumento fue que la situación nacional no deja ver escenarios más allá de tres meses; y de ahí fue que surgió la propuesta. Justo esa tarde se confirmó el tercer ministro de Economía en sólo 27 días, con lo cual esa visión quedó avalada. Y de la misma manera en que el SUTE bajó el pulgar a todo el paquete, ellos frenaron la idea de que no se les descontaran los días del paro, algo con lo que los trabajadores llegaron al encuentro.

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La última escena de la paritaria docente antes de confirmar el aumento por decreto.

La última escena de la paritaria docente antes de confirmar el aumento por decreto.

"Si les aceptábamos eso, les validábamos seguir poniendo a los pibes en el medio de todo este lío. El paro se descuenta sí o sí, y así también se los vamos a decir la semana que viene a los demás", comentaron a este diario. No fue lo único: los educadores llegaron con otra propuesta que prácticamente no fue difundida por los medios: eliminar la decisión del Gobierno de prohibir las asambleas en horarios de clase. Desde arriba también les dijeron que era innegociable.

Números discutidos

La jornada del martes 26 va a ser largamente recordada. Hubo tres aspectos que le dieron su carácter masivo y que permitieron que muchos la bautizaran como "histórica": la pérdida de miedo al ítem aula y el acatamiento a pesar de él; el número con el que se sumaron los docentes privados (hubo escuelas que mandaron comunicados a las casas con una semana de antelación), y el acompañamiento de los padres, que decidieron ayudar a los maestros, no enviando a sus hijos a clase.

Con esa imagen en las retinas, el Gobierno salió a comunicar que se había sumado el 30% de los docentes; algo que no condecía con las casi diez cuadras de gente que marchaban por las calles, ni mucho menos con el relevamiento que los medios de comunicación hicieron en las escuelas. Recién tres días más tarde, algunos filtraron números más acordes a esas postales.

"La verdad es que el paro tuvo un impacto del 47% en las escuelas", admitieron. Eran casi veinte puntos más de lo que habían confiado oficialmente. Otros interlocutores igual de cercanos aceptaron que el GEM (el sistema que les permite medir asistencia) marcó picos de casi el 60% en determinados momentos.

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Para el SUTE, el acatamiento superó el 90% en las aulas mendocinas.

Para el SUTE, el acatamiento superó el 90% en las aulas mendocinas.

"Pero nosotros no mentimos; sino que en una primera instancia de la mañana, el número que pasaron desde la parte más técnica de la DGE fue ese. Lo pudimos ver y era real. Otro muy similar se repitió a la tarde. Lo que pasa es que fueron cifras fluctuantes, a veces más bajas y a veces más altas; que se iban moviendo en los tres turnos", se escudaron.

Por qué se reclama el 2020

Así salió el aumento por decreto del que algunos se ufanaron el viernes: 66% de incremento para los más beneficiados y un piso de 70 mil pesos de bolsillo a partir de agosto, aun para aquellos sin antigüedad y con un mínimo de zona. Para los celadores, la base pasó a ser de 46.300 pesos, según los últimos datos oficiales que difundieron.

Con esos números en la mano, el Ejecutivo puede afirmar que los trabajadores no perdieron contra la inflación y que, si desacelera, hasta podrían no hacerlo de acá a diciembre (aunque resta ver qué pasa con los precios de julio, que algunos ubican en el 8%). Y es cierto: con un acumulado del 38,2 % en Mendoza (como pocas veces, está más alto que el nivel nacional), le están ganando al IPC en el peor año inflacionario desde la convertibilidad. Todo un mérito. Pero hay un detalle: el sueldo viene escorado por la falta de aumentos porcentuales en 2020.

"Es cierto. Sí se brindó un aumento pero no porcentual. Ahora, digamos todo: en el resto de las provincias, en octubre del 2019, se acabó todo lo que fuera similar a la cláusula gatillo. Acá se siguió pagando lo acordado hasta febrero del 2020 y muchos se beneficiaron con eso. Lo tenían merecidísimo, ojo. Pero no en todo el país pudieron gozar de lo mismo y eso jamás se cuenta". Esa fue una de las respuestas desde el Barrio Cívico ante el planteo.

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"Nadie que tenga un cargo va a cobrar menos de 70 mil pesos". Esa es la premisa a la que se comprometió el Ejecutivo con los docentes esta semana.

La otra fue que, sencillamente, no hay dinero. Aunque muchos gremios lo están pidiendo e incluso será uno de los debates durante esta semana que empieza (Ampros, por ejemplo, lo llevará a la discusión), en Casa de Gobierno dan por clausurado ese debate. "Necesitamos orientarnos a debatir racionalidades. No existe esa plata; Mendoza no tiene cómo pagar eso. Si sacás la cuenta, es como el 15% de un presupuesto provincial", dicen.

Críticas desde adentro

En los últimos días, los dardos a la gestión desde sectores más cercanos al ex gobernador Cornejo se han hecho más visibles. En este caso, algunos marcaron que el paro iba a tener una convocatoria casi récord porque el ítem aula había perdido su poder de fuego. Es que el descuento se hace sobre la parte en blanco del salario; y al haber más componente no remunerativo, lo que se perdía era menor que en otras épocas. El propio senador nacional lo había anticipado una semana antes en Canal Siete.

Y esas rispideces siguieron ganando terreno. La semana anterior al paro, ya se había marcado que ATE y el Frente Estatal habían cortado las rutas sin las represalias que hubieran tenido durante el gobierno anterior. Uno de los puntos que más molestó fue que la marcha llegara hasta Uspallata mientras todavía quedaban camiones varados en la provincia. La acusación es que le escapan al conflicto, cuando en los años anteriores lo transformaron en una herramienta más de la gestión.

"Es fácil decir eso; pero nosotros manejamos todo esto sin que hubiera un sólo atisbo de violencia", responden en el suarismo. "Todas las opiniones son válidas; pero andá a decirle a la policía que tiene que reprimir a una docente que está reclamando por su salario. Nosotros no lo vamos a hacer", contestaron.

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El miércoles por la tarde ATE cortó las inmediaciones de Casa de Gobierno, exigiendo una reunión con el ministro Ibañez.

El miércoles por la tarde ATE cortó las inmediaciones de Casa de Gobierno, exigiendo una reunión con el ministro Ibañez.

Otra semana compleja

Este lunes será el turno de sentarse a negociar con ATE y el martes, con Ampros. Los primeros vienen pidiendo una suba de 40 mil pesos a modo de emergencia: que todos los trabajadores nucleados allí, independientemente de cuánto cobren, perciban esa cifra. En el Gobierno está casi definido que la respuesta va a ser negativa, con lo cual vuelve a estar latente la chance de que ganen las calles.

Con los médicos habrá otra situación. En primer lugar, volverá a la agenda pública un obstáculo que parecía superado por el Gobierno: el conflicto con los anestesiólogos. Los profesionales de la salud, que nunca aceptaron el acuerdo del Ejecutivo con la AMA y los autoconvocados, van a pedir información extra sobre aquel entendimiento y lo van a hacer parte de la discusión por sus propios salarios.

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El paro también se hizo sentir en la salud. Desde AMPROS aseguraron que se llegó al 80% de acatamiento en los hospitales.

El paro también se hizo sentir en la salud. Desde AMPROS aseguraron que se llegó al 80% de acatamiento en los hospitales.

Sostienen que al arreglo conocido (de hacer cirugías vespertinas), se sumaría otro más con un plus para quienes operen de mañana. Pedirán esa explicación y también saber cómo siguió el trato hacia los residentes de primer año, que habían denunciado abandono por parte de sus superiores. Ese punto fue solucionado tras la intervención del Gobierno: "cambiaron completamente y ahora la residencia funciona tal como debería", contestaron los propios estudiantes.

Por último, AMPROS planea solicitar una remuneración por el salario perdido en 2020. Aunque desde la cúpula no revelaron cuál será el planteo concreto, algunos explicaron que la petición rondaría un 30% extra por el año de la pandemia, y que se divida en cuotas de 5% a pagarse hasta febrero de 2023. Como se lee más arriba, el Gobierno sostiene que es imposible comprometer el presupuesto a ese pedido.

En el cuarto piso entienden que vienen días complejos. Lamentan que tras haber acordado con todos los frentes estatales a principio de año, ahora el vínculo haya ingresado en tal estado de tensión. Pero tampoco son ingenuos; saben que con una macroeconomía otra vez estancada, seis semanas de corrida cambiaria al hilo, y una inflación que se apunta al 100% anual, las cosas no podrían ser de otra manera.

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