ver más
Análisis y opinión

Ecuador, o la angustia en la mitad del mundo

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

A los argentinos nos cuesta comprender por qué Guayaquil, el mayor centro comercial de Ecuador, ha ofrecido ese brutal espectáculo de cadáveres diseminados en sus calles o apilados en las morgues producto de los numerosos contagios mortales por el coranavirus.

Es que muchas veces se desconoce que el Ecuador es el país latinoamericano que tiene mayor número de habitantes viviendo y trabajando en España. Y que esa conexión ha devenido terrorífica a los fines de la pandemia.

Se calcula que son unos 450.000. La mayoría de ellos se dedica en la península ibérica a la agricultura, la construcción y el servicio doméstico. Y hay períodos de un flujo constante de ecuatorianos yendo y viniendo entre las dos naciones.

Estamos en el aire

Además, cualquiera que ha visto en el canal Discovery esos documentales sobre cómo trabajan las fuerzas antidrogas en los aeropuertos latinos y españoles habrá podido comprobar que entre las “mulas” (varones y mujeres) que caen presas por llevar droga a España suelen haber muchos ciudadanos de Ecuador.

El número de vuelos desde Guayaquil y Quito hacia Madrid y Barcelona  sorprendió a la actividad aeroportuaria en la última década. Baste ese dato para comprender las analogías que el coronavirus ha dejado en España y este país sudamericano.

 Y también para corroborar cómo ha sido el traslado de la pandemia –vía aérea- a un Ecuador cuya dirigencia política tardó en reaccionar. La situación ha puesto en un fenomenal brete sanitario y social al presidente Lenín Moreno por la tardanza en gestionar con mayor habilidad.

Correa, a prisión

Por estas horas hay en ese país andino puro sobresalto. Primero se conoció que el ex presidente Rafael Correa, aquel compañero de ruta ideológica de Néstor y de Cristina Kirchner, había sido condenado por la Justicia a ocho años de prisión y a 25 años de no poder ejercer cargos públicos por los casos de corrupción vinculados a la constructora Odrebretch durante sus gestiones.

¿Justo ahora? se han preguntado algunos medios que creen ver que la difusión de la condena a Correa (más allá de ser justa o no)  busca diluir las críticas al actual gobierno por el manejo de la pandemia.

 Al mismo tiempo se ha destapado otro escándalo que guarda alguna similitud con el de los sobreprecios en las compras de alimentos por parte del gobierno argentino para aliviar la crisis que generó el parate económico por el virus.

En dólares

La Justicia ecuatoriana investiga las supuestas coimas que habrían cobrado funcionarios y empleados en algunas morgues y hospitales públicos para entregar los cuerpos a los deudos de esta tragedia.

Muchos de estos cadáveres no alcanzaron a quedar registrados como ingresados al servicio de Salud por haber muerto en la vía pública. La prensa viene recogiendo las denuncias de familiares que dicen haber pagado hasta 100 dólares para lograr información sobre los cuerpos buscados.

En las últimas horas se ha sumado otro foco de indignación popular por los sobreprecios que habría pagado una institución oficial por la compra de barbijos para protegerse de la pandemia.

La angustia

Hay ciudadanos de Guayaquil que afirman llevar más de 10 días buscando los cuerpos de sus seres queridos sin suerte.

Otra situación angustiante se presenta con los que deben aguardar jornadas enteras para que las funerarias retiren de los domicilios particulares los restos de los que nunca alcanzaron a llegar a un hospital.

Algunos han dejado a los suyos envueltos en colchas sobre los bancos de las calles, con flores y carteles que rezan: “llamamos para pedir ayuda, nunca nadie contestó”.

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados