¿Qué pasará?

Donald Trump le puso condiciones a Venezuela para la transición tras la captura de Maduro

Marco Rubio, secretario de Estado, explicó que Estados Unidos estará atento a los movimientos que hagan las autoridades de Venezuela

El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó este domingo que Estados Unidos está dispuesto a trabajar con los actuales líderes de Venezuela tras la captura del presidente de ese país, Nicolás Maduro, aunque advirtió que la relación dependerá exclusivamente de las acciones que tome el nuevo mando en Caracas.

Así es lo que ha dispuesto el presidente estadounidense Donald Trump.

Durante una entrevista de la cadena CBS News, el funcionario norteamericano dejó en claro que Washington mantendrá una postura de vigilancia constante sobre el proceso de transición iniciado tras el operativo militar del sábado.

marco rubio
Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.

Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.

"Vamos a ver qué hacen", dicen de Venezuela en Estados Unidos

“Vamos a juzgar todo por lo que hagan, y vamos a ver qué hacen”, sentenció Rubio, marcando la hoja de ruta de la administración de Donald Trump para el futuro inmediato del país caribeño.

El secretario de Estado evitó dar detalles sobre acuerdos específicos, pero fue tajante respecto a las consecuencias de un posible incumplimiento de las expectativas estadounidenses.

“Sí sé esto: que si no toman las decisiones adecuadas, Estados Unidos mantendrá múltiples palancas de presión”, añadió, sugiriendo que las sanciones y la presencia operativa en la región siguen vigentes como mecanismos de control.

Las declaraciones de Rubio se producen en un contexto de reorganización del poder en Venezuela, donde el Tribunal Supremo de Justicia designó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada tras la salida de Maduro hacia una prisión federal en Nueva York.

Con esta postura, Washington busca asegurar que el vacío de poder dejado por el líder chavista sea ocupado por una conducción que responda a los criterios de “justicia y libertad” promovidos por la Casa Blanca, bajo la amenaza latente de profundizar el aislamiento económico y diplomático si el rumbo político no satisface los intereses de la región.