Análisis y opinión

Dólar miedo: cada segundo que pasa nos hacemos más pobres

El dólar blue a mil y el peso bautizado como "excremento" ya impactan en los precios. Los responsables y lo que generan. ¿Milei quiere apagar el incendio o acelerarlo?

Cada segundo que pasa nos hacemos más pobres. El peso vale cien por ciento menos de lo que valía hace seis meses frente al dólar blue. ¿Entendemos el miedo que desata eso?

No es una forma de decir: a cada instante somos más pobres: esta mañana, cuando nos levantamos a trabajar, ya éramos más pobres que la noche anterior. A las diez, cuando abrieron las cuevas –ilegales, pero que funcionan en nuestra propia jeta todos los días - también ya éramos más pobres. En este momento, desde el almacenero de nuestro barrio hasta el proveedor de las más importantes empresas, todos están cambiando precios.

A mediados de abril, medio año atrás, estuvimos a punto de nombrar a esta misma columna “Miedo”. En seco, porque era lo más justo, era lo que más se adecuaba a nuestro sentimiento: había estampida del dólar, una inflación que tocaba el 8% mensual por primera vez en años, comerciantes que no querían vender. En fin, miedo. Incertidumbre máxima y elementos inesperados, que incluso rompían la linealidad de datos negativos a los que uno empezaba a acostumbrarse.

Parecido a lo que ocurre hoy.

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Los últimos golpes a los cueveros logaron secuestrar cerca de 500 mil dólares que tenían en su poder.

Los últimos golpes a los cueveros logaron secuestrar cerca de 500 mil dólares que tenían en su poder.

Ese día al final fuimos por otro nombre. Pero horas atrás, este miércoles, con el dólar ya a $1.000, y con economistas diciendo que va a llegar a los $2.000, sentimos la necesidad de saber qué habíamos dicho en aquel programa: concretamente, a qué le habíamos apuntado cuando penábamos que la cosa no podía estar peor y nos equivocábamos rotundamente.

Ese día contábamos que el dólar se había disparado a $510 y eso ya era terrible. Hoy es el doble.

Por eso, como decía, hoy el peso vale 100% menos que hace seis meses. Tu plata se fue 100% para abajo frente al blue. Y no pasó ni medio año. Así de débil es nuestra moneda.

Y el miedo es nuevamente la palabra que mejor describe la sensación general.

Es un miedo amplio. No está dirigido a un escenario específico, sino a muchos.

Frente a lo que nos pasa, hay tantos miedos como argentinos:

A perder el laburo –o a no poder irte jamás de ese laburo que odias, pero que no te queda otra; a tener que cerrar el negocio que te costó años y tu propia salud poder sostener; a tener que despedir gente. Miedo a que tus hijos no puedan estudiar la carrera que quieren porque no te da el cuero para pagarla; a no poder irte nunca de la casa de tus viejos; a tener que vender (sí o sí) esa casa de tus viejos; miedo a que esos viejos se mueran pobres; miedo a vos morirte pobre. Miedo de llegar a los 60 años y no tener un lugar donde vivir; miedo de cobrar la jubilación mínima -124 dólares blue-, aunque te rompiste el lomo laburando.

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Javier Milei y Sergio Massa se cruzaron durante toda la semana: el blue, la inflación y las propuestas del libertario, los ejes.

Javier Milei y Sergio Massa se cruzaron durante toda la semana: el blue, la inflación y las propuestas del libertario, los ejes.

Miedo porque vas a llegar a esa edad sin siquiera jubilación: para el Estado nunca trabajaste. Miedo a trabajar de lo que te gusta, pero que tu sueldo sea una mierda; miedo a tener que irte y no poder volver nunca. Miedo a que se vaya la persona que amás y no quiera volver nunca. Miedo a no ver jamás progresar a tus hijos, y que se queden estancados. Miedo a ser rehén de un puntero político o de un partido para ligar un poco de comida.

Podríamos seguir. Es mejor dejar el espacio en blanco y que lo completes vos: ¿A qué te hace temerle la Argentina?

País de arenas movedizas. Se traga tu poder adquisitivo.

Especialistas explican que, aunque esto no es una hiperinflación en términos técnicos, funciona como tal a nivel psicológico. La vibra social es similar, dicen: “se vive” como una hiperinflación y no importa que no haya un “match teórico”: el miedo tiende a dejar afuera las precisiones académicas.

Por estas horas dicen que son Javier Milei y sus dichos los grandes culpables del último fogonazo cambiario e inflacionario.

Que el libertario está aplicando el teorema de “cuanto peor, mejor”: cuanto peor para los otros, mejor para mí. Porque yo soy el bombero de este incendio.

EDITORIAL de 7D

Otros arriesgan algo aun más grave: que está impulsando el estallido porque ese estallido, ese big bang económico y social, igual ocurriría inexorablemente.

Y que prefiere que pase ahora y no en su eventual gobierno.

Tiene sentido, hay que admitir. Aunque no estoy en condiciones de inclinarme totalmente por esa idea.

Pero sí estoy en condiciones de decir esto: aunque Milei es muy probablemente responsable de esta última estampida, porque llamó casi a salirse los plazos fijos –esa plata va al dólar- y porque bautizó al peso como “excremento” y "basura que no sirve ni para abono", sería injusto olvidar un dato clave: todo el tiempo que lleva la depreciación contundente de nuestra moneda.

Esto que parece una agonía por goteo del peso.

Sería injusto olvidar a los responsables, mucho más protagónicos que Milei, de este desenlace. Básicamente porque gobernaron 20 años y Milei, cero. Esta situación económica existe por muchos de los que hoy señalan a Milei.

Los que lo ponen hoy en el centro de la culpa no pueden correrse ni un poco del banquillo de los acusados. Da la sensación de que es lo que buscan. En todo caso, que le hagan un lugar en la silla.

Esta economía existe por ellos. Es más. Javier Milei existe por ellos. Y no parecen a tiempo de domar a ninguna de sus dos creaciones.

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