Desventuras del hombre que nos había condenado al éxito

Acá estoy, peleando conmigo mismo para definir si debo o no escribir sobre Eduardo Duhalde (79).

No quisiera sumarme a la toxicidad informativa, pero pocas cosas existen que me molesten más que ratificar el daño que los golpes de Estado han producido a la institucionalidad del país y a lo que debió ser el natural devenir de la Argentina. Por eso acá me ven, cediendo a la prepotencia de la realidad.

El Duhalde presidente fue alguien que si bien no fue votado por el pueblo, fue electo por el Congreso siguiendo las normas que fija la Constitución para casos de excepción.

Hay cierta benévola coincidencia en que, a pesar de sus dislates verbales y de haber estado lejos de una gestión quirúrgica, tuvo la habilidad de rodearse de hacedores como Remes Lenicov y Roberto Lavagna en Economía, quienes le ayudaron a apagar el fuego de 2001. De allí el calificativo de "bombero" que se ganó y que ahora acaba de hacer añicos tratando de traer de vuelta las llamas.

Pasame el Chofitol

Lo que ahora genera un revoltijo de tripas a los argentinos es que un ex presidente constitucional ponga en dudas no sólo que el año próximo la Argentina vaya a tener elecciones legislativas, sino que además advierta sobre un posible golpe de Estado, cuando no hay ningún dato objetivo de la realidad que sugiera tal cosa.

Y que, además, Duhalde justifique el disparate diciendo que estamos ante una situación preanárquica que nos podría llevar a una guerra civil.

Uno entonces inquiere: ¿será que en 2002 no nos preguntamos si este hombre estaba en la plenitud de sus razonamientos? ¿Ya padecería algo cuando en su Presidencia expresó que "la Argentina está condenada al éxito" y que "el que depositó dólares, recibirá dólares"?

El gen peronista

Eduardo Duhalde es un peronista conservador pero a la vez un pragmático porque, como usted sabe, pocas cosas hay más complejas que un político peronista. Si hay que ser chavista, se es chavista, si hay que ser liberal, ídem, y si hay que ser acomodaticio, se prende uno a eso y listo. El asunto es no perder el poder.

Cuando se dice que vamos a estar peor que en tal o cual situación económica o política (el 2001 siempre está a la mano) los comentaristas suelen comparar números y cifras, y está bien, ese es un dato duro, pero rara vez se mencionan aspectos supuestamente secundarios pero que suelen tener tanta consistencia como un porcentaje del PBI.

Por ejemplo: ¿puede compararse el ánimo social que había en 2001 con el que existe hoy? ¿Son iguales la situaciones? ¿Alguien puede creer que el pueblo argentino va a salir de este brete sanitario para lanzarse a cuestionar las elecciones, pedir que se vayan todos II, hacer gala de un espíritu anárquico y fogonear una guerra civil, como ha dicho tontamente Duhalde o que va a permitir que otros hagan alguna de esas chifladuras?

Lo de 2001 fue una brutal crisis económica pero sobre todo política, agravada por la imposibilidad de que los argentinos dispusiera de sus ahorros, que fueron puestos en un corralito por Domingo Cavallo, ministro de Economía de Fernando De la Rúa.

Cavallo ahora es reivindicado por algunos pavotes como "el mejor ministro de la historia argentina", sobre todo por ese personaje payasesco que es Javier Milei, quien utiliza aspectos interesantes y ciertos de la ciencia económica, pero que al revestirlos con un ropaje esperpéntico les quita todo poder de convicción. Por supuesto, Milei es uno de los primeros que salió a avalar los desatinos extremos de Duhalde.

Los diarios extranjeros

Lo que hoy está viviendo el país es, sí, la exacerbación de una crisis que ya arrastraba la Argentina desde la segunda presidencia de Cristina Kirchner y que luego se reanimó en 2018 con Mauricio Macri, pero que ha sido agravada por una inusual pandemia planetaria que está dejando un crac internacional. No es que al mundo le va estupendo y a nosotros como el traste.

Ya hay quien dice que Duhalde fue mal interpretado y que lo que realmente quiso fue dar un sacudón para que tiremos todos para el mismo lado hasta que podamos salir del fango. En realidad nos gustaría saber si Duhalde tiene claro lo que dijo y por qué lo dijo.

Ante la potente reacción contraria, Duhalde admitió que posiblemente haya exagerado y que los más probable es que se tenga que arrepentir.

Pero a esa altura ya varios diarios del mundo habían titulado: "Ex presidente anuncia un posible golpe de Estado en la Argentina".

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