#Es ahora, Alberto. Eso propone con pasión el hashtag que cierta militancia kirchnerista está difundiendo en Twitter y que Dady Brieva alienta desde su programa "Volver mejores" en la radio El Destape, propiedad de Roberto Navarro, otro adalid de la comunicación K.
Esa movida en las redes intenta acicatear al mandatario para que adopte una actitud decididamente kirchnerista porque, según lamenta Dady, hasta ahora Alberto Fernández quiere abarcar mucho pero en el fondo “aprieta poco”.
Brieva, que juega a espantar a lo que él cree es una insensata clase media antiperonista, ha dicho que "si finalmente vamos a ser Venezuela" como pregonan algunos, lo mejor "es que seamos Venezuela ahora", sin perder tiempo.
Es, a escala, parte de la argumentación de Dady cuando anhelaba poder ver el sufrimiento de los argentinos que habían votado a Mauricio Macri en 2015.
Ríete de Janeiro
Tato Bores solía autodefinirse como "actor cómico de la Nación" para reírse de la impostura de los militares argentinos que se hacían denominar "Coronel de la Nación" o "General de la Nación".
Parte de ese humor deberían recobrar algunos "cómicos de la Nación" que por derecha (Alfredo Casero) o por izquierda (Dady) se dejan nublar por su militancia y terminan hablando pavadas sin ninguna gracia.
En los dos casos citados, estos actores parecen haber dejado de ser cómicos para transformarse en maquetas aburridas y esperpénticas. Si un cómico pierde su capacidad crítica y de reflexión, es que ha abandonado esa categoría artística.
Quiere presos
Dady le reprocha a Alberto el hecho de que en lugar de escucharlo a él y a otros militantes del campo popular en las radios, el Presidente esté pendiente, en cambio, de lo que dicen las radios de los "medios hegemónicos".
Y, al igual que en otras ocasiones en que pedía una Conadep para la prensa, ahora ha vuelto a la carga con la idea de "regular" a los periodistas que no comparten el ideario nacional y popular, es decir que tienen una visión crítica.
"Vos fuiste elegido, tenés que hacerte responsable", lo azuza Brieva al mandatario tras lo cual se lamenta de que aún las cárceles no se estén poblando de funcionarios de la era macrista y le pasa esa responsabilidad al titular de la Casa Rosada.
La suma del poder
"Si no investigamos, si no enjuiciamos, si no intervenimos, fuimos", le enseña Brieva -en verso- al profesor universitario que juró como Presidente el 10 de diciembre pasado.
Le está pidiendo algo así, como "che, macho, si no vamos por todo, la jefa se va a enojar".
El que no tiene nada cómico es Gabriel Mariotto, el ex vicegobernador bonaerense que Cristina le impuso a Daniel Scioli para que lo controlara de cerca al ex motonauta, y que ahora funge de parlamentario del Mercosur, un Parlamento que no existe.
En un ejercicio extremo de "realidad aumentada" el susodicho se pasó por la ingle la "moderación" de Alberto Fernández.
Con aceitado cinismo, Mariotto admite que el Alberto moderado "nos sirvió para ganar las elecciones", pero de inmediato se sincera brutalmente. "Ahora hay que terminar con la moderación. Si en este gobierno todos nos moderamos dejaremos de tener fogosidad. Y yo no me quiero moderar".
¡Ojo, Dady, la competencia militante de los cómicos viene dura!
